domingo, 26 de junio de 2016

La tensión en el trabajo afecta a cuatro de cada diez trabajadores europeos


Hace unos días leí un artículo, con este mismo título en inglés, del Directorado de Estadísticas de la OCDE en el blog  “OECD Insights – Debate the issues”, en el que se debaten ideas y cuestiones. A continuación su traducción al castellano.
Más de cuatro de cada diez trabajadores en los países europeos de la OCDE tenían empleos en los que la calidad del entorno laboral les producía tensión en 2015. Afectó de forma desproporcionada a los hombres con bajo nivel de educación y a los jóvenes, con diferencias significativas entre los países. Por ejemplo, casi los dos tercios de los trabajadores en Grecia y más de la mitad en España trabajaban en empleos con tensión en 2015.

¿Por qué importan las estadísticas sobre la Calidad del Entorno del Trabajo?

Ni que decir tiene que trabajar en un entorno tenso impactará negativamente en la calidad de vida de los individuos y en su bienestar, pero medir la tensión en el puesto de trabajo también puede darnos conocimientos importantes en otras áreas políticas, tales como los cambios y los móviles de la participación de la fuerza laboral, de la productividad, y del rendimiento económico en general.

¿Por qué son importantes las estadísticas sobre la Calidad del Entorno Laboral?… ¿Y qué nos dicen?

Los datos muestran en promedio que el 43% de los trabajadores en los países europeos de la OCDE han sufrido tensión en el trabajo en 2015. Alrededor de la mitad de estos trabajadores citaban la presión del tiempo en el trabajo como un factor que contribuye, y un tercio citaban la exposición a factores de riesgo para la salud física. En efecto, más de una quinta parte consideraban las dos cosas como factores contribuyentes. Además, los factores considerados como aliviadores de la tensión  en el trabajo eran bajos. Menos de un tercio de los trabajadores decían tener autonomía en su trabajo y oportunidades de aprendizaje, mientras solo una cuarta parte describía el ambiente social de su trabajo como de apoyo, y más de la mitad tampoco disponía de recursos.
Entre los países europeos de la OCDE (de los que se disponen datos de 2015), los países escandinavos tienen típicamente el nivel de tensión más bajo en el trabajo, con Finlandia (28%) y Dinamarca (30%) mostrando los mejores resultados. Los países con mayor tensión en el trabajo son Grecia (64%) y España (52%).
Fuente: Base de Datos de la OCDE sobre la Calidad del Empleo
La tensión en el trabajo difería de manera notable entre los distintos niveles de educación. Los trabajadores con altos niveles de educación disfrutan de los niveles más bajos de tensión en el trabajo (29%), menos que los trabajadores con niveles medios de educación (42%), y notablemente menos que los que tienen bajos niveles de educación (62%). Las diferencias son sin embargo menos marcadas en los grupos de edad. Los trabajadores jóvenes con edades entre 15 y 29 años tienen un porcentaje de tensión en el trabajo solo algo más alto (45%) que los trabajadores más mayores (42%).
Fuente: Base de Datos de la OCDE sobre la Calidad del Empleo
También hay diferencias de género. Por ejemplo la tensión en el trabajo de los hombres es un 15% superior a las mujeres en Polonia, 12% superior en la República Checa, y 9% superior en Grecia, mientras lo contrario ocurre en Finlandia, Irlanda y Austria. En general, dentro de los países europeos de la OCDE, el 45% de los hombres sufren tensión en su trabajo, comparado a 40% de las mujeres.

¿Qué ocurrió con la Calidad del Entorno de Trabajo durante la crisis económica?

Había diferencias significantes entre los países en términos de cómo la calidad del entorno del trabajo era afectada durante las fases iniciales de la crisis económica. En Bélgica, Finlandia, Francia, Luxemburgo y la República Eslovaca la calidad del entorno del trabajo se deterioraba de forma significante entre 2005 y 2010, pero volvía a niveles de antes de la crisis en 2015. En otros países sin embargo, como en Austria, Hungría, y España, los datos de la tensión en el trabajo mejoraban durante de la crisis, lo cual refleja en gran parte el hecho que la crisis vio una perdida desproporcionada de empleos de baja calidad. En efecto, desde 2010, cuando el empleo ha vuelto a crecer de nuevo lo mismo ha ocurrido con los datos de tensión en el trabajo en estos tres países.
Fuente: Base de Datos de la OCDE sobre la Calidad del Empleo
Interesante es que una disminución marcada de la calidad del entorno laboral ha tenido lugar en países que disfrutaban de los niveles más altos en 2005, tales como Suecia, los Países Bajos e Irlanda, aunque estos tres países permanecen en la parte baja de la escala de tensión en el trabajo. Al mismo tiempo los países donde la calidad del entorno laboral era baja comparativamente en 2005, tales como la Republica Checa, Polonia, Italia, Alemania y Portugal, mostraban alguna mejoría. Sobre todo, la calidad del entorno laboral mostraba un proceso de convergencia entre los países entre 2005 y 2015.

Explicando la medición

La tensión en el trabajo constituye una de las tres dimensiones del marco de la OCDE para medir y evaluar la calidad de los empleos, que también incluye mediciones de la calidad de los ingresos (que captan la extensión en la cual los ingresos contribuyen al bienestar material de los trabajadores) y la seguridad del mercado laboral (que capta estos aspectos de seguridad económica relativa al riesgo de la pérdida del empleo y su coste económico para los trabajadores). Las mediciones de la tensión en el trabajo se relacionan directamente con la calidad del entorno del trabajo, que capta los aspectos no económicos de la calidad del empleo. En su conjunto proveen una evaluación comprensiva de la calidad del empleo.
Empleos con tensión son definidos como empleos donde los trabajadores se enfrentan a un número de exigencias del empleo mayor que el número de recursos que tienen a su disposición. En el marco de la Calidad de Empleo de la OCDE se usan dos indicadores de exigencias del empleo y dos de recursos. Las exigencias del empleo incluyen: i) la presión del tiempo, que abarca largas horas de trabajo, una alta intensidad de trabajo y una inflexibilidad del tiempo de trabajo; y ii) factores de riesgo para la salud física, tales como trabajo peligroso (por ejemplo estar expuesto al ruido, a vibraciones, a altas y bajas temperaturas) y trabajo duro (por ejemplo llevar y mover cargas pesadas, posiciones dolorosas o agotantes). Los recursos del empleo incluyen: i) autonomía en el trabajo y oportunidades de aprendizaje, que incluyen la libertad del trabajador de elegir y cambiar sus tareas y métodos de trabajo, así como las oportunidades de aprendizaje formales (ej. la formación) e informales en el trabajo; y ii) el apoyo social en el trabajo, que mide hasta qué punto las relaciones de apoyo prevalecen entre los colegas. El índice total de Tensión en el Trabajo refiere pues a estos empleos en los que los trabajadores tienen más exigencias que recursos. (Véase OECD 2015a, pp 24-26; OECD 2014a, pp 104-114).

Los datos de soporte pueden encontrarse en la Base de Datos de la Calidad de Empleo de la OECD.

jueves, 9 de junio de 2016

Las Energías Renovables y el Empleo


En 2015 el empleo en el sector de energías renovables creció a nivel global un 5% en el año 2015, hasta alcanzar 8,1 millones en empleo directo e indirecto. Es lo que dice el informe Renewable Energy and Jobs - Annual Review 2016 (Energía Renovable y Empleos) editado por IRENA (International Renewable Energy Agency – Agencia Internacional de Energía Renovable).


(La agencia IRENA apoya a los países en su transición hacia un futuro de energía sostenible y sirve como plataforma principal para la cooperación internacional, como centro d excelencia, y como depositario de la política, la tecnología, y el conocimiento de los recursos y de las finanzas de la energía renovable. Asimismo promociona la amplia adopción y el uso sostenible de todas las formas de energía renovable, incluyendo la bioenergía, la energía geotérmica, la oceánica, la solar y la eólica, persiguiendo el desarrollo sostenible, el acceso a la energía, la seguridad energética y el crecimiento económico y la prosperidad de la energía baja en carbono.)

Además de la cifra anterior, las grandes centrales hidráulicas emplean a 1,3 millones de personas. Aunque el número de empleos sigue creciendo en el mundo, el crecimiento es menor que en años pasados. De todas formas este crecimiento contrasta con la depresión del mercado laboral en el sector más amplio de la energía.

Los países con el mayor número de empleos en energía renovable son China, Brasil, los EEUU, India, Japón y Alemania. En Asia el empleo ha crecido hasta alcanzar el 60% del empleo global en el sector. La energía renovable que más empleo genera es la solar fotovoltaica, con 2,8 millones de empleos, lo que significa un crecimiento del 11% sobre el año 2014. El empleo en la energía solar fotovoltaica creció en Japón y los EEUU, se estabilizó en China, pero continuó decreciendo en la Unión Europea.

En 2015 la eólica conoció un crecimiento record. Se observan altas tasas de crecimiento en China, los EEUU y Alemania resultando en un aumento de empleo global del 5%, alcanzando un total de 1,1 millones. La bioenergía también es un sector clave con 1,7 millones de empleos. Por su parte la biomasa y el biogás ocupan respectivamente 822.000 y 382.000 personas. El empleo en los biocombustibles bajó un 6% debido a la mecanización en algunos países y a una menor producción en otros.

En la energía solar térmica, usada para calentar agua, también disminuyeron los empleos hasta 940.000, como consecuencia de una contracción del mercado en China, Brasil y la UE. Los empleos directos en las grandes centrales hidráulicas descendieron hasta 1,3 millones debido a una caída del número de nuevas instalaciones. La mayoría de los empleos estaban en la operación y el mantenimiento. Los países con el mayor número de empleados eran China, Brasil y la India.

Según las investigaciones de IRENA hay una paridad de género mayor en la energía renovable que en el sector energético en general.

Los mercados y empleos de energías renovables se aprovechan de marcos políticos favorables en varios países, y de una productividad laboral mayor. Es que los marcos políticos favorables son un motor clave para el empleo en este sector, tales como subastas nacionales, normas de financiación, ventajas fiscales, etc. en el sector de la energía solar. El informe cita los ejemplos de la India, Brasil, los EEUU, Cina y Japón.


De España el informe dice que fue alguna vez líder en energías renovables, pero que está desvaneciéndose y solo sigue manteniéndose viva con las exportaciones.  El empleo disminuyó en 2014 hasta 76.000 empleos, casi la mitad de los que había en 2008. Dice que políticas adversas en el sector eléctrico siguen causando el declive en la energía eólica, la solar y la biomasa. Hacen referencia al informe de la APPA (Asociación de Empresas de Energías Renovables) “Renovables, Radiografía de un Sector de Futuro en Crisis”, de José María González Moya, Director General de APPA. 

Mirando al futuro, los autores del informe de IRENA opinan que cuando acelere la transición energética, el empleo seguirá fuerte en las energías renovables. Aunque el crecimiento se ralentizará cuando la industria madure y la productividad laboral aumente, IRENA estima que cuando se duplique la parte de las renovables en el mix energético global esto daría lugar a más de 24 millones de empleos en todo el mundo en 2030.

Para satisfacer las necesidades crecientes de empleo en el sector energético, IRENA concluye que se necesitarán marcos políticos estables y predecibles que alientan el desarrollo, estimulan las inversiones en industrias locales, refuerzan las capacidades a nivel de empresa, y promocionan la educación y la formación.