lunes, 14 de noviembre de 2016

La Inteligencia Artificial ayudará a la Inteligencia Humana pero no puede sustituirla


Hoy puedes aprender a jugar al ajedrez online, con un robot que te enseña.  El robot tiene un cerebro con inteligencia artificial en el que se han introducido las reglas y tácticas del juego. Reglas del ajedrez que no han variado en 150 años. Sin embargo un jugador experto y listo puede ganar al robot. Porque un robot no puede improvisar haciendo cosas que no están previstas en su esquema. Según dicen en la página web TodoAjedrez: “Las Leyes del Ajedrez no pueden cubrir todas las situaciones posibles que pueden surgir durante una partida, como tampoco pueden legislar todos los aspectos administrativos. En los casos no reglamentados en forma precisa por un artículo de las Leyes, debería ser posible llegar a un juicio correcto a partir del estudio de situaciones análogas que hayan sido discutidas en las Leyes.”. Es un ejemplo claro de los límites de la Inteligencia Artificial, y donde no puede sustituir a la inteligencia humana. El robot no es capaz de pensar “out of the box”, como dicen los anglosajones.

La RAE nos dice que la Inteligencia Artificial es la disciplina científica que se ocupa de crear programas informáticos que ejecutan operaciones comparables a las que realiza la mente humana, como el aprendizaje o el razonamiento lógico. El robot ajedrecista lo tiene en lo que se refiere al ajedrez, solo al ajedrez.  Otros robots  también disponen de Inteligencia Artificial, cada uno en una aplicación muy determinada. No tienen Inteligencia Emocional, que según la RAE es la capacidad de percibir y controlar los propios sentimientos y saber interpretar los de los demás. “La sensibilidad levanta una barrera que no puede salvar la inteligencia” dijo Azorín. “la inteligencia es útil para todo, suficiente para nadie” afirmó Henri Fréderic Amiel, filósofo suizo del siglo 19.

Un robot, con toda la Inteligencia Artificial que tenga, no asume ni puede asumir responsabilidades. Las tienen las personas que los han construido y las que los supervisan o utilizan en “la industria inteligente” (otro nombre para la 4ª revolución industrial): fábricas inteligentes, robots humanoides, vehículos sin conductor, medicina genética, cirugía robótica, etc. etc

Pasara algo parecido a cuando, en la tercera revolución industrial, apareció la informática y los ordenadores. “El ordenador es la evolución lógica del hombre: inteligencia sin moral” (John Osborne, productor de cine del siglo XX) La moral siempre quedará ligada a la persona humana. La Inteligencia Artificial necesitará siempre de la Inteligencia Humana.

Nos lleva a poner el acento en esta Inteligencia Humana que será siempre imprescindible. “Puede llegar el día en que la inteligencia humana sea definida como aquella no factible por las máquinas” vaticinó el matemático estadounidense Herman Kahn del siglo XX. Aldous Huxley, novelista también del siglo XX dijo que “existen tres clases de inteligencia: la inteligencia humana, la inteligencia animal y la inteligencia militar”. Entonces todavía no se hablaba de Inteligencia Artificial. ¿Dónde la habría situado Aldous Huxkey en el orden de las inteligencias?

Estas consideraciones nos llevan a pensar que la irrupción masiva de la Inteligencia Artificial en muchos ámbitos necesitará personas que combinan las competencias personales apropiadas, conocimientos multidisciplinares, y valores humanos para que la revolución industrial sea sostenible. Estas personas tendrán que saber investigar, desarrollar, comercializar, seleccionar, comprar, asimilar y aplicar las tecnologías. Porque la tecnología es por definición la aplicación de los conocimientos, métodos o instrumentos de la ciencia para propósitos prácticos de la vida humana. No se necesitará tanto el “experto” que “sabe más y más sobre menos y menos” (Nicolas Buttler, pedágogo y sociólogo estadounidense). Porque “un experto es alguien temeroso de aprender algo nuevo, pues dejaría entonces de ser un experto” (Harry Truman, ex presidente de los EEUU).

Las personas que usan las máquinas inteligentes no podrán ser únicamente “tecnólogos”, porque la Inteligencia Artificial puede plantear cuestiones éticas muy serias. Lo mismo que está ocurriendo con la socialización de internet. Deberán tener otras competencias y estar impregnadas con valores personales y sociales.

En la página web del Foro Económico Mundial, en el apartado Agenda Global – Inteligencia Artificial y robótica -  Tecnologías Emergentes, Julia Bossman, Presidente del Instituto Foresight y fundadora de Synthetic, dice que los problemas del mundo no se resuelven con la misma mentalidad que los creó. (El Instituto Foresight es una ONG líder que se ocupa de las tecnologías futuras transformadoras. Synthetic es una start-up que construye inteligencia artificial para el progreso científico).

Julia Bossman cita 9 cuestiones éticas que se plantean con la Inteligencia Artificial: El Desempleo - Cómo evitarlo; La Desigualdad - ¿Cómo distribuir la riqueza generada por las máquinas?; La Humanidad - ¿Cómo afectan las máquinas a nuestro comportamiento e interacción?; La Estupidez Artificial - ¿Cómo podemos protegernos contra los errores?; Robots racistas - ¿Cómo eliminamos el prejuicio de la Inteligencia Artificial?; Seguridad - ¿Cómo mantenemos la Inteligencia Artificial a salvo de los enemigos?; Genios malignos - ¿Cómo protegemos contra las consecuencias no deseadas?; Singularidad -¿Cómo podemos mantener el control de un sistema inteligente complejo?; Derechos del robot - ¿Cómo definimos el tratamiento humano de la Inteligencia Artificial?



El tema es importante y no hay que esperar al año 2020. Todos recordamos la polémica sobre las responsabilidades  en el  accidente ferroviario en Santiago de Compostela en el que murieron 79 personas y más de 150 resultaron heridas, por distracción del maquinista, cuando el tren de alta velocidad entró a gran velocidad en un tramo que no era de Alta Velocidad, y donde no existían los sistemas automáticos de seguridad del TAV.

Habrá que tener siempre personas responsables con competencias  para obviar la “estupidez artificial” y “los genios malignos” (las consecuencias no deseadas) para asegurar la seguridad de las personas. Tenemos el ejemplo los drones, que pueden tener aplicaciones sostenibles, pero se usan también en conflictos bélicos o actos de terrorismo, y pueden producir consecuencias no deseadas (por ejemplo muertes de civiles y la destrucción de hospitales). La siguiente figura muestra un mapa sobre la proliferación de drones bélicos, editado por el Council on Foreign Relations o Consejo sobre Relaciones Extranjeras, con sede en Nueva York, una asociación independiente, apolítica, un grupo de pensamiento y editor.



En Silicon Valley en 2014 se generaron los mismos beneficios con 10 veces menos empleados. Si se gobierna bien la Inteligencia Artificial, la riqueza generada por las maquinas tendrá que beneficiar al empleo, no destruirlo. ¿Cuál es la solución?  La solución podría ser la propuesta por Julia Bossman, un sistema económico que remunera en función de la productividad, no por el número de horas trabajadas. La Inteligencia Artificial no debe servir para aumentar la brecha de ingresos entre el empresario y el trabajador. La Inteligencia Artificial debe poder flexibilizar el lugar, las horas y el horario del trabajo para compatibilizar los intereses de la empresa con las necesidades de las personas.

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