jueves, 8 de septiembre de 2016

Nuevas formas de trabajo y de protección de los activos

Acercamos a este blog un interesante análisis sobre las nuevas formas de trabajo que ha publicado France Stratégie el pasado mes de marzo, y que enlaza con las preocupaciones que inquietan a nuestros jóvenes y a nuestra Fundación.

¿A qué se parecerá el trabajo de mañana? ¿Seremos todos emprendedores nómadas? ¿El contrato comercial habrá reemplazado al contrato de trabajo?

Las mutaciones del trabajo se aceleran. Los recorridos profesionales son más confrontados, combinados de cambios de estatus, de episodios de paro y de pluriactividad recurrentes, los contratos cortos dominan la fórmula de la contratación. Paralelamente se observa un cierto resurgimiento del trabajo independiente y, desde hace poco, la emergencia de las plataformas digitales que conducen a una diversificación de las formas de empleo. Se perfila una transformación de la naturaleza misma de la empresa y del trabajo. Estas mutaciones fragilizan a ciertos asalariados demandantes de estabilidad, pero encuentran también las aspiraciones de activos en busca de autonomía. 

¿Hasta dónde continuará este movimiento? La amplitud que tomará este fenómeno en los años venideros es todavía incierta, pero el potencial de las plataformas es considerable y portador de transformaciones profundas.



El derecho del trabajo debe responder a estas mutaciones. Será preciso construir un marco adaptado a las intermitencias de recorrido que conocen tanto los nuevos independientes como los asalariados precarios. El reto es igualmente decisivo para la protección social, cuya construcción y financiación se basan en el modelo de contrato a tiempo completo, y que de hecho penaliza hoy la discontinuidad de las carreras. El acceso a los derechos sociales depende enormemente de los estatus y de los recorridos, por razones esencialmente históricas.

Numerosas evoluciones han tenido ya lugar: la protección social es más universal y la ley ha incorporado al asalariado varias profesiones que se situaban en las lindes del trabajo independiente (trabajadores a domicilio, periodistas, etc…). Los activos permanecen sin embargo muy desigualmente protegidos, y estas distancias tienen el riesgo de acrecentarse en el futuro, sobre todo en materia de continuidad de los ingresos, del derecho a la formación y de la jubilación.

Es preciso entonces abrir el debate para inventar soluciones susceptibles de garantizar los derechos, proteger los activos y asegurar las transiciones profesionales en este nuevo mundo del trabajo. Tres grandes opciones son posibles: adaptar los estatus existentes, crear un estatus intermedio entre asalariado y trabajo independiente tradicional o inventar un estatus del activo.  

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