viernes, 19 de febrero de 2016

El bajo rendimiento en la escuela: severas consecuencias para los estudiantes y el conjunto de la sociedad

Acaba de publicarse en estos días el informe de la OCDE "Estudiantes de bajo rendimiento: Por qué se quedan atrás y cómo ayudarles a tener éxito". Además de las preocupantes consecuencias que supone para el futuro de los propios estudiantes, la principal conclusión que podemos extraer de su lectura es que el crecimiento a largo plazo de un país puede verse comprometido cuando una alta proporción de su población carece de los conocimientos y habilidades básicos. 


  • En 2012, 24% de los estudiantes de España tuvo un bajo rendimiento en matemáticas (media OCDE: 23%), un 18% en lectura (media OCDE: 18%), un 16% en ciencias (media OCDE: 18%), y un 10% en las tres materias (media OCDE: 12%).*
  • Más de 95.000 estudiantes españoles de 15 años tuvieron un bajo rendimiento en matemáticas, y unos 42.000 estudiantes tuvieron un bajo rendimiento en las tres asignaturas (matemáticas, lectura y ciencias).
  • Aproximadamente un 29% de los estudiantes de 15 años en España asiste a escuelas donde un 30% o más de los estudiantes tienen un bajo rendimiento en matemáticas y un 6% asiste a escuelas donde la mitad o más de los estudiantes tienen un bajo rendimiento.
PISA define estudiantes de “bajo rendimiento” como aquellos que puntúan por debajo del Nivel 2 en la pruebas de matemáticas, lectura y ciencias de PISA. El Nivel 2 es considerado como el nivel básico de conocimiento que se requiere para participar plenamente en una sociedad moderna. Los estudiantes que puntúan en el Nivel 1 pueden responder preguntas con instrucciones claras y relaciones sencillas que requieran utilizar una sola fuente de información, pero no pueden enfrentarse a la resolución de problemas que requieran razonamientos complejos



El bajo rendimiento no es el resultado de un solo factor de riesgo, sino de la combinación y acumulación de varias barreras y desventajas que afectan a la vida del escolar. De media en los países de la OCDE, la probabilidad de tener un bajo rendimiento en matemáticas es mayor para los estudiantes socio-económicamente desfavorecidos, las chicas, los estudiantes de origen inmigrante, los que hablan una lengua en casa distinta a la utilizada en la escuela, los que viven en hogares monoparentales, los que asisten a escuelas en zonas rurales, los que no han recibido educación preescolar (o han recibido un año o menos), los que han repetido curso y también los matriculados en formación técnico-profesional. 

En España, la probabilidad de tener bajo rendimiento en matemáticas es mayor para las chicas, los estudiantes socioeconómicamente desfavorecidos y de origen inmigrante y para los que no han recibido educación preescolar (o solo un año o menos), han repetido un curso y están matriculados en Programas de Cualificación Profesional Inicial (PCPI).    
  • Un 40% de estudiantes socio-económicamente desfavorecidos en España tuvo un bajo rendimiento en matemáticas en 2012, mientras que solo un 8% de los estudiantes favorecidos no alcanzó el Nivel 2.
  • Un 52% de los estudiantes que han repetido curso en España tuvieron un bajo rendimiento en matemáticas, mientras que sólo un 9% de los estudiantes que nunca han repetido curso tuvieron un bajo rendimiento
En España, al igual que de media en la OCDE, los estudiantes de bajo rendimiento pierden clase con mayor frecuencia, dedican menor tiempo a hacer deberes, y son menos perseverantes que los estudiantes con mejor rendimiento.
  • En 2012, un 43% de los estudiantes de bajo rendimiento en matemáticas en España perdieron un día entero de colegio al menos una vez (media OCDE: 23%); este es uno de los porcentajes más altos de entre todos los países y economías que participaron en PISA 2012. Entre los estudiantes que puntúan por encima del nivel básico de aptitud (Nivel 2), un 24% perdió al menos un día de colegio (media OCDE: 12%).
  • En 2012, los estudiantes españoles de bajo rendimiento en matemáticas dedicaron de media 4.7 horas a la semana a hacer deberes (media OCDE: 3.5 horas/semana), mientras que los estudiantes con un rendimiento por encima del nivel básico de aptitud (Nivel 2) dedicaron 7 horas a la semana (media OCDE: 5.3 horas/semana).
Los estudiantes en España tienen una menor probabilidad de tener bajo rendimiento cuando asisten a colegios concertados y socioeconómicamente favorecidos.
  • En España, los estudiantes de colegios socioeconómicamente desfavorecidos tienen una probabilidad 2.6 veces mayor de tener un bajo rendimiento que los estudiantes de colegios favorecidos (media OCDE: 11.3 veces más probable), después de ajustar por el estatus socioeconómico de los estudiantes.
  • Un 29% de los estudiantes en España que asisten a colegios públicos tuvieron un bajo rendimiento en matemáticas; un 15% de los estudiantes en colegios concertados tuvieron un bajo rendimiento en matemáticas; y un 10% de los estudiantes en colegios privados tuvieron un bajo rendimiento.
Países tan diversos económica y culturalmente como Brasil, Alemania, Italia, México, Polonia, Portugal, la Federación Rusa, Túnez y Turquía han reducido su proporción de estudiantes de bajo rendimiento en matemáticas entre 2003 y 2012. ¿Qué tienen estos países en común? No demasiado: el porcentaje de estudiantes de bajo rendimiento en 2003 era muy distinto entre estos países, así como su crecimiento económico durante ese período. Precisamente ahí radica la lección: todos los países pueden mejorar el rendimiento de sus estudiantes, siempre y cuando existan la voluntad de poner en práctica las políticas educativas adecuadas.
El primer paso para los gobiernos es hacer del bajo rendimiento una prioridad educativa – y convertir esa prioridad en recursos adicionales. Dado que el perfil de los estudiantes de bajo rendimiento varía mucho entre los países, enfrentarse al bajo rendimiento requiere una acción múltiple, adaptada a las circunstancias de cada sistema educativo. 

Un plan para reducir el bajo rendimiento, puede incluir las siguientes medidas: 
  1. Desmantelar las múltiples barreras de aprendizaje.
  2. Crear un entorno de aprendizaje en las escuelas que sea exigente y ofrezca apoyo a los estudiantes.
  3. Ofrecer refuerzo escolar tan pronto como sea posible.
  4. Animar a los padres y las comunidades locales a involucrarse en la vida escolar.
  5. Inspirar a los estudiantes para que saquen el mayor rendimiento posible a las oportunidades educativas.
  6. Identificar a los estudiantes de bajo rendimiento y diseñar una estrategia adecuada a su perfil.
  7. Ofrecer refuerzo individualizado a los colegios y las familias desfavorecidas.
  8. Ofrecer programas de refuerzo especiales para los estudiantes de origen inmigrante, que hablen una lengua minoritaria o que provengas de zonas rurales.
  9. Atacar los estereotipos de género y dar apoyo a las familias monoparentales.
  10. Reducir las desigualdades en el acceso a la educación preescolar y limitar la separación de los alumnos por nivel académico.
  11. Políticos, profesores, padres y los propios estudiantes todos tienen un papel importante que jugar.          
         - en matemáticas aumentó 1 punto porcentual entre el 2003 y 2012 en España; 
         - en lectura el porcentaje se redujo en 3 puntos porcentuales entre 2003 y 2012; 
         - en ciencias el porcentaje se redujo en 4 puntos porcentuales entre 2006 y 2012.


Para saber más, ver…
OCDE (2016), Low Performing Students: Why They Fall Behind and How To Help Them Succeed, PISA, OECD Publishing, Paris, http://dx.doi.org/10.1787/9789264250246-en


Según una estimación reciente de la OCDE, si todos los estudiantes españoles de 15 años alcanzasen por lo menos el nivel básico de rendimiento en PISA, el PIB de España en 2095 podría ser un 15% más elevado. OCDE (2015), Universal Basic Skills: What Countries Stand to Gain, OECD Publishing. http://dx.doi.org/10.1787/9789264234833-en

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