lunes, 21 de septiembre de 2015

NorSpaR o cómo Noruega no dejaría de lado a los jóvenes

A principios de julio se presentó en el ehuGune de la UPV/EHU la investigación NorSpaR, financiada por la embajada de Noruega en España, que analiza los diferentes modelos de bienestar entre el país nórdico y España. El estudio está enfocado a conocer cómo responden ambos estados ante los Nuevos Retos Sociales (NRS) que se avecinan para el Modelo Social Europeo en un contexto económico de difícil pronóstico.

Entre otros asuntos, se analiza el envejecimiento de la población, el cambio de roles entre las mujeres y la familia, la situación de los trabajadores que se encuentran bajo el umbral de la pobreza, la creciente desigualdad social.., pero hemos querido destacar por encima de los demás un aspecto vital que también se pone de manifiesto en el documento, el desempleo entre los adolescentes. En otras palabras, de cómo Noruega no dejaría de lado a los jóvenes tras la inversión realizada en ellos a lo largo de toda su etapa educativa.

Un asunto, el de los jóvenes, que desde hace más de 35 años Novia Salcedo Fundación trabaja incesantemente y sobre el que venimos alertando de las contradicciones que imperan hoy en día en el sistema educativo y en la inserción al mundo laboral de los jóvenes.

Con la crisis económica, este problema se ha acentuado con creces y, a día de hoy, estamos ante lo que algunos sociólogos han denominado como “la peste del siglo XXI”. Son palabras duras que afectan a todos y especialmente a una generación en concreto que no se merece esta situación, así que tenemos el deber de tratar de paliar las consecuencias que implican por el bien de todos.

Es difícil explicar en unas breves líneas la distancia que separa a España y Noruega a la hora de abordar esta problemática que afecta a más de 75 millones de jóvenes en todo el mundo. Quizás, podríamos decir que es un problema estructural que nace en el sistema educativo, prosigue en la separación de los sistemas educativos y productivos afectando a la primera inserción laboral del joven y se acentúa a posteriori en los años inmediatos a la graduación, con mayor distancia cuanto más largo es el proceso educativo. Este es el diagnóstico, pero el tratamiento es complicado debido a los diferentes actores involucrados. Quizás si atendemos al modelo de ambos países podamos reconocer los matices que los separan y aprender el uno del otro.

Así, en las siguientes líneas trataremos de analizar tres factores vitales para comprender las diferencias que nos separan: educación, demografía y empleo.

Tanto en España como en Noruega, la educación es una de las claves de bóveda del Estado de Bienestar. Pero difieren en sus formas de llevarlo a cabo. Sin entrar de lleno en los sistemas educativos, destacaremos telegráficamente algunos aspectos importantes. Por ejemplo, en Noruega se incentiva a aquellos estudiantes que terminan los estudios lo más brevemente posible, y el abandono escolar apenas es visible. Por el contrario, España encabeza el fracaso escolar en la Unión Europea y la generación de ‘ninis’ en desempleo es un drama.

Antes del análisis del mercado laboral, es necesario explicar en corto el factor demográfico. Europa envejece. Es un dato empírico. Nadie puede refutar que el Viejo Continente está perdiendo la vitalidad que otrora le caracterizó. Es un problema común que comparten Noruega y España,  pero que tienen maneras diferentes de atajarlo. En España es un problema más agudo, pero Noruega ya está tomando medidas para revertir en la medida de lo posible esta situación, con una combinación de permisos parentales, prestaciones económicas de apoyo a las familias y servicios sociales, que están permitiendo mantener altas tasas de natalidad y altas coberturas en atención a la dependencia funcional.

En lo que respecta al desempleo juvenil, España encabeza la tasa más alta en los países de la Unión Europea con un 50%. Es decir, un polvorín social y de difícil sostenibilidad económica. La tasa de jóvenes en paro es un problema mundial pero que tiene en Europa uno de sus mayores desafíos. Noruega, gracias a poner a su juventud en el centro de la vida social, tiene un 10,5%.

En el país nórdico, no existe como decíamos anteriormente el alto porcentaje de fracaso escolar; aun así existen iniciativas al respecto, las denominadas “nuevas posibilidades”, que se centran en la prevención del abandono de la educación secundaria superior y en ayudar a los jóvenes que dejan sus estudios a completar su educación. Una característica de este programa es la estrecha cooperación entre las autoridades educativas y los servicios laborales y de bienestar social, incluso a nivel regional.

Noruega es consciente de la gran inversión económica que han realizado a lo largo de la etapa formativa del joven, y no están dispuestos a permitir que esa apuesta que hicieron a largo plazo se evapore en el camino. En ese sentido, las reformas a tiempo han sido un aval para la administración noruega, por ejemplo mediante sistemas de coordinación intersectorial y simplificación administrativa.

En Noruega cuando hay un desajuste relevante en educación o en empleo (ahora están muy preocupados por la pérdida de 22.000 empleos en el sector del petróleo) pasa a ser un problema de estado y el diálogo social se activa hasta encontrar la solución. El diálogo social es una seña de identidad de su sociedad.

Al menos por estas cosas es bueno mirar a Europa del norte ahora más que nunca y vernos reflejados en sus sistemas para aprender a practicar el diálogo social y la cooperación de igual a igual entre las entidades públicas y privadas. Diálogo y cooperación son factores requeridos para abordar esta temática y ofrecer una digna salida digna a todos nuestros jóvenes.

Alberto Alberdi, Luis Cañada, Sara de la Rica y 23 personas asistentes al Seminario NorSpaR


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