lunes, 23 de marzo de 2015

5 claves sobre la desafección de los jóvenes hacia la política

Ante el inminente inicio de las distintas citas electorales de 2015 he decidido redactar este post para exponer los posibles motivos de la desafección hacia la política de los jóvenes. El primer síntoma es la renovación a la que estamos asistiendo estos últimos días. El auge de nuevas fuerzas políticas es verdaderamente notable, hasta el punto que la opinión pública da por sentado el fin del bipartidismo. Al mismo tiempo, los partidos presentes en el hemiciclo desde 1977 se afanan en poner en marcha campañas de renovación y transparencia y algún que otro cambio de cara. En mi opinión, llega demasiado tarde y al estar inmersos en plena vorágine electoral, mucha gente tacha estos gestos de electoralistas.

Pero esta desafección no es flor de un día, es producto de una mala gestión prolongada y mantenida en el tiempo. Un periodo en el que muchas familias han asistido impotentes a la emigración forzosa de sus hijos e hijas. Si bien es cierto que la situación socio-económica parece que comienza a mejorar, la tesitura sigue siendo acuciante para miles de familias. La pelota está en ‘el tejado de la política’ y que es lo que los jóvenes y el resto de la población encontramos: unos parlamentarios que predican constantemente aquello del “y tú más” o en su defecto “tu peor”. Asistimos a un contexto político en el que se requiere altura de miras, visión de país. No obstante, parece que los intereses partidistas aún priman en la política española en detrimento del bien común. De todo lo expuesto, podríamos señalar 5 claves:

El incumplimiento de promesas acrecienta esa desafección. /Faro.Info

1. Sólo se premia la fidelidad la ‘meritocracia’ ha quedado relegada al ostracismo. Alfonso  Guerra lo ilustro perfectamente con la frase: El que se mueve no sale en la foto. Muy pocos políticos han alcanzado la cumbre, expresando abiertamente sus opiniones en vez de seguir a pies juntillas las consignas del partido.

2. La importancia de reconocer que la realidad es poliédrica. Es vital a la hora de ejercer un cargo público considerar  los distintos puntos de vista, buscar incansablemente consensos. Esto permite que las medidas tengan mayor legitimidad y duren en el tiempo. La Ley de Educación es un claro ejemplo del fracaso.

3. Por sorprendente que parezca, la escasa preparación de los mandatarios en cuanto a los idiomas es otro factor de desafección. En estos momentos, a los jóvenes se nos empieza a exigir el conocimiento de 2 o 3 idiomas para acceder a un empleo. Este factor no hace más que aumentar la apatía hacia la política.

4. Las comparecencias públicas y los discursos son demasiado artificiales. Parece que no tienen respuesta natural para tratar las diferentes polémicas o asuntos que vayan surgiendo. Sus palabras están desprovistas de naturalidad y huyen habitualmente de las entrevistas cara a cara con los periodistas.

5. Por último: la corrupción. Es un asunto sangrante que de no ponerle freno puede llevar al país a un progresivo deterioro democrático. Propusieron un buen paquete de medidas y leyes para frenarla, pero la corrupción se ha convertido en el mal endémico de nuestro tiempo.

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