miércoles, 11 de febrero de 2015

El Capital Humano es la clave para recuperarse de la crisis

Unas doscientas veces aparecen las palabras “capital humano” en el Informe sobre el Empleo y de los Desarrollos Sociales en Europa 2014, en su cuarta edición anual. Es obvio que no lo podríamos pasar por alto en un blog que se llama “Construyendo Capital Humano”.



En sus 336 páginas el Informe analiza de forma detallada los elementos socio-económicos clave que preocupan a la UE y a sus Estados Miembros, y saca sus conclusiones y medidas a tomar para alcanzar los objetivos de empleo y sociales de la UE en el horizonte 2020.

Mejores aptitudes emparejadas con mejores empleos.  “Invertir en capital humano es crucial para el éxito”, dice Marianne Thyssen, Comisaria para el Empleo, Asuntos sociales y Movilidad Laboral en el prólogo, “El análisis destaca que una inversión más fuerte en aptitudes es vital para la competitividad, el crecimiento sostenido y el empleo. El sector público y el privado tienen papeles complementarios en la provisión de formación y el aprendizaje permanente. Muestra por ejemplo que los países más competitivos en la UE y en el mundo son los donde las empresas más invierten en aptitudes.”  Esto último es una de las conclusiones principales del estudio, que subraya que es preciso invertir en la formación y en el mantenimiento de las aptitudes adecuadas de la fuerza laboral para soportar la productividad, así como el desafío de restaurar la convergencia entre los Estados Miembros.

De los errores se debe aprender. El estudio ha echado una mirada a las lecciones aprendidas de la recesión, para ver que su impacto negativo en el empleo y en los salarios ha sido menor en los países con mercados de trabajo más abiertos y menos segmentados, y con una mayor inversión en el aprendizaje continuo.

Marianne Thyssen comentaba: “La creación de empleo es nuestra mayor tarea y el legado de la crisis lo hace más desafiante. Este análisis deduce que es necesario implementar reformas estructurales así como medidas para soportar el consumo y la demanda. Necesitamos más inversión en las personas para educar, formar y activar aún mejor a los europeos para el mercado laboral. La ofensiva de inversión de la Comisión de Juncker ayudará a conseguir una diferencia real y sustancial en estas áreas cruciales.”

De cara a una población que envejece, pero que disminuye en la UE, la inversión en capital humano es esencial para apoyar la productividad y asegurar un crecimiento rico e inclusivo en empleo en el futuro. El Informe subraya que la inversión efectiva de capital humano requiere no sólo la educación y la formación en las habilidades correctas, sino también los marcos adecuados para ayudar a las personas a mantener, mejorar y utilizar esas habilidades a lo largo de su vida laboral. En este sentido, se necesitan políticas adecuadas para evitar que el capital humano se desperdicie debido a la inactividad o la infrautilización del empleo de las personas.

Por otro lado, un incremento en la oferta de capital humano cualificado debe ir acompañado por un aumento en la oferta de empleos de calidad, con el fin de producir una fuerza laboral más productiva. En cuanto a los futuros retos y oportunidades, el Informe señala que los cambios en curso vinculados a los avances tecnológicos, la globalización, el cambio demográfico y el crecimiento ecológica de la economía deben ofrecer oportunidades para crear empleos de alta calidad, pero también puede hacer que algunas cualificaciones y empleos se vuelvan obsoletos y salarios más polarizados. Por lo tanto, se necesitan políticas proactivas que apoyen la formación permanente, la mejora de la asistencia a la búsqueda de empleo y el diálogo social para prever e implementar innovaciones.


Por último, el Informe también subraya que la restauración de la convergencia socioeconómica es otra tarea importante después de los años de la crisis, especialmente en relación con los 15 Estados miembros del sur y periféricos de la UE. Detrás de la divergencia inducida por la crisis estaba no sólo el tamaño del choque económica, sino también los desequilibrios estructurales que ya estaban presentes antes de la crisis en los países más afectados, como la baja productividad, la falta de inversión en capital humano, las debilidades en su sector bancario y de las burbujas de la propiedad y en sus sistemas de bienestar. El Informe contribuye al debate en curso sobre las formas más adecuadas para restablecer la convergencia, profundizar en la unión económica y monetaria y fortalecer su dimensión social.

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