martes, 25 de febrero de 2014

IV. Seminario Ícaro Think Tank


Novia Salcedo Fundación organizó el pasado mes de enero el cuarto seminario Ícaro Think Tank en el palacio Urgoiti. Con el presente acto se dio por cerrado el ciclo reflexivo que desde hacía tres años venía recogiendo en sus informes la fundación bilbaína.

Las ediciones anteriores versaron sobre diferentes temas. En el primer  seminario  (2011), se analizaron  los  factores de fondo que  nos habían conducido a la  crisis económica desde una perspectiva triple nivel: personas, organizaciones, sociedad. También los principios desde los que debíamos  plantear las soluciones: la participación de las personas en la construcción de las organizaciones, la construcción  de valores sociales que orienten  la economía hacia el  desarrollo integral de las personas, y la sostenibilidad de la equidad. En 2012, el tema desarrollado fue "Aprender a cooperar". Un año más tarde el objetivo del III.seminario  se centró en la transparencia como piedra angular en las políticas de gestión de las organizaciones públicas y privadas.

Este 2014 el Ícaro Think Tank tuvo como eje principal la construcción de unos valores sociales que facilitasen a las instituciones económicas compaginar la necesidad de ser competitivas en el mercado actual con la exigencia de ser útiles para el desarrollo integral de las personas y la sociedad en su conjunto. Para llevar a cabo tal análisis, NSF se puso en contacto con el Catedrático en Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Alcalá, Santiago García Echevarría. A lo largo de la ponencia, García Echevarría realizó una clase magistral que los oyentes menos habituados con el argot del mundo económico pudieron aprovechar  las nociones básicas por las cuales se ha guiado éste profesor nacido en Bilbao y, con un largo bagaje académico. Sus idas y venidas a lo largo de su trayectoria profesional a Alemania, le permitieron desde el principio realizar numerosas referencias a lo que en teoría es un modelo económico a seguir en Europa.

 A lo largo de su intervención, García Echevarría abarcó diferentes ámbitos en la que se encuentra actualmente la economía y el mundo empresarial, pero en mi opinión, destacó especialmente por hacer hincapié en la pérdida de la dimensión societaria en la economía. Es decir, la economía tiene que resolver los problemas de las personas y de las instituciones en la sociedad y no sus problemas, como hemos podido observar en los últimos años. La ausencia de la visión señalada ha sido uno de los principales elementos que ha llevado, sin duda, a eludir durante décadas el problema ético en la economía que impera actualmente. García Echevarría no se refería a la configuración de los modelos económicos o econométricos que hoy en día vertebran la estructura económica, si no a un viejo problema que una y otra vez emerge cuando las recesiones acechan, la ética económica. Sin duda la ponencia del profesor García Echevarría fue provechosa en lo que se refiere a contenido, ya que supo analizar y exponer de manera clara y precisa los problemas a los que se enfrenta la economía en estos tiempos tan difíciles.
Santiago García durante el acto. / NSF

La jornada continuó más tarde dando paso a un turno de preguntas, en las cuales se pudo observar como los oyentes no sólo captaron el mensaje del profesor García Echevarría, si no que la ponencia suscitó gran interés y, así se constató a lo largo del turno de preguntas. Fueron muchas personas las que alzaron la mano pidiendo turno para realizar su pertinente duda. Tal es así que, tras el descanso que se ofreció a los asistentes, tuvo que ampliarse el espacio dedicado a las preguntas a las que el catedrático respondió amablemente.

A lo largo de la sesión de la tarde se realizó un trabajo por mesas en la que participaron diferentes individuos, no sólo de la sociedad vasca si no también actores provenientes de diferentes puntos de España. En cada mesa pudieron intercambiar impresiones sobre la coyuntura actual. En la mesa en la que tuve el placer de estar hubo personas que trabajaban en el área pública y otros en el área privada, de modo que a lo largo de la tarde afloraron diferentes visiones que enriquecieron la conversación. He de decir que era el único joven en la mesa, de modo que el tema central de la conversación fue la situación de los jóvenes en estos momentos de tan difícil coyuntura. Sinceramente me confortó escuchar a personas que se solidarizan y entienden la gravedad de la situación que día a día se agrava en el sector juvenil. Esa solidaridad intergeneracional me hizo reflexionar y comprender que, la sociedad en su gran mayoría- está concienciada con el problema, falta que nuestros gobernantes tomen cartas en el asunto y propongan un plan a largo plazo que los jóvenes tengamos la certeza de que el problema no volverá a repetirse. Las cifras hablan por sí solas, casi un millón de jóvenes menores de 25 años en España no pueden acceder a un trabajo a pesar de su disponibilidad. Unas cifras que desde la Unión Europea tildan de dramáticas, y es que no es para menos. No por evidente podemos pensar los jóvenes que no hemos cometido errores también. En otros países como Estados Unidos o incluso otros países miembros de la UE muchos jóvenes tratan de conciliar el estudio con el trabajo y, es algo que debemos de tratar de mejorar. Si hay algo que esta crisis está reclamando es un cambio de mentalidad en todas las escalas.
Sara de la Rica en el turno de preguntas. / NSF
A lo largo de la historia los jóvenes hemos sido el motor y la energía que han tirado del carro en múltiples ocasiones. Cierto es que el papel de los jóvenes se ha visto relegado a un segundo plano en siglo XX con la expansión de las formaciones políticas y sus respectivas juventudes afines, pero tal y como analiza el profesor chileno Luis Razeto Migliario, se ha llegado a un momento en el que los jóvenes también tenemos el derecho a ser partícipes de los problemas y retos que tiene la sociedad en su conjunto. Es a nosotros a quienes nos corresponde en parte asumir la exploración hacía nuevos horizontes para el ser humano. ¿Cómo los jóvenes podemos ser la esperanza del futuro, si ni siquiera nos permiten ser parte del presente?

lunes, 24 de febrero de 2014

Cambio e Innovación Social

Un artículo de Ana Díaz, responsable del LIIS de NSF.

Vivimos un momento histórico clave para la Innovación Social, con importantes retos y desafíos a los que deberemos dar solución si queremos crear un futuro sostenible para todos. Pero ¿qué es la Innovación Social?  Lo que en otros campos científicos, tecnológicos, o económicos sería incuestionable y estaría fuera de todo lugar, parece que no  ocurre lo mismo cuando hablamos de Innovación social. Cualquiera afirmaría que es imposible desarrollar innovaciones sin definir previamente “a qué” queremos que respondan, ni tampoco seremos capaces de desarrollar tecnología sin conocimientos tecnológicos o diseñar un modelo económico sin entender de economía.

Sin embargo, hablamos de Innovación Social sin acudir al conocimiento que nos proporciona la investigación en las Ciencias Sociales y Humanas para que podamos primero comprender y luego integrar en un marco de referencia sólido este concepto; tenemos que ser conscientes de que sólo de esta forma seremos capaces de entender de forma clara cuál es la situación en la que nos encontramos, a qué factores responde, qué retos nos plantea esa situación y finalmente qué acciones estratégicas deberemos abordar para poder superar esos desafíos.

En ICARO Think-Tank, de la Fundación Novia Salcedo, llevamos cuatro años profundizando en la materia, y abordando de este modo las posibilidades que nos da la Innovación Social para salir de esta grave crisis en la que nos encontramos. Para ello partimos del conocimiento de personas de autoridad provenientes de organizaciones de diversa naturaleza, incluyendo por encima de todo a la academia, integrando diversas disciplinas como son la psicología, la filosofía o la economía;  pero también nos apoyamos en el conocimiento que proviene de la acción de las empresas, las administraciones, las organizaciones sociales, y del punto de vista de los jóvenes, con los que Novia Salcedo trabaja directamente.

Y es que los retos a los que debemos dar respuesta suponen generar cambios importantes en un triple nivel, el nivel individual, el organizativo y el de la Sociedad, con una gran complejidad para su abordaje. Se requiere de un gran cambio que pase por diseñar un nuevo modelo económico y social pero sin olvidar, que el propósito de este cambio, aunque pueda parecer paradójico,  no sea otro que el de generar desarrollo económico y tecnológico, pero de forma sostenible para todos.  Es fundamental que en este proceso de cambio seamos conscientes de cuáles son los valores clave por los que apostamos, de cómo las personas pueden crear estos valores y de cómo las organizaciones pueden producir un impacto favorable en el desarrollo económico, social y medioambiental del entorno en el que operan. Los retos son de tal índole, que con frecuencia cunde el desánimo y nos falta coraje para abordar lo que realmente debería importarnos, que es nuestro futuro.

Ana Díaz en el IV Seminario Ícaro


Convencidos de este aspecto nos hemos propuesto conocer cuáles son las dinámicas organizativas que deben existir en las organizaciones que operarán en este nuevo orden económico y social. Hemos contrastado todos estos elementos en un estudio en el que han participado 450 personas procedentes de 22 organizaciones y hemos encontrado que deberán ser organizaciones que fomenten aspectos como la autonomía del individuo, la cooperación y la participación de las personas, el trabajo en equipo y la creación de conocimiento. Estas organizaciones deberán saber adaptar su cultura organizativa y su estrategia al entorno en el que operen. Será crucial que sepan adaptarse a los cambios a través de una cultura basada en enfoques flexibles, orientadas hacia al exterior, es decir, hacia el ser competitivas, pero a la vez miren hacia el interior, es decir, hacia el desarrollo de las personas. Deberán ser organizaciones que sepan cooperar y competir, que sepan gestionar y liderar a la vez. No se trata de que un elemento anule al otro sino de que sepan convivir, y sepamos integrarlos en una única visión estratégica. Todo ello, configurará lo que nosotros hemos denominado Empresas Modernas para el Desarrollo Humano y Social.

La innovación social es, por lo tanto, un proceso de cambio de las relaciones interpersonales e intergrupales, que debe perseguir el objetivo de pasar de ser unas relaciones de dominación a ser unas relaciones de igualdad y cooperación. Sólo así conseguiremos generar el entorno adecuado para que se produzca un intercambio de valor real entre personas y organizaciones. Las personas debemos considerar siempre qué costes tienen nuestras acciones a nivel individual, organizativo y social, desde todos los ámbitos en los que operamos, y así asegurar que el desarrollo que la innovación produzca en la sociedad sea un desarrollo humano y social; un desarrollo que esté dirigido a la competitividad de las empresas pero también al bienestar de las personas en el  largo plazo, y por ende al de las sociedades a las que estas organizaciones pertenecen.

Los planes estratégicos de las sociedades del futuro deberán pasar por incorporar los diferentes impactos que tenga una innovación. Habrá que estimar el impacto de las innovaciones desde un punto de vista político, tecnológico, económico, medio ambiental pero sin olvidarnos del impacto social, del impacto en los individuos y en las relaciones que éstos establecen individualmente y con otros grupos.


Estamos seguros de que no habrá un desarrollo tecnológico y económico sostenibles sin que se produzca antes una innovación social. Integremos ya todos estos enfoques para poder dar respuesta a los grandes retos que tenemos hoy día delante.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Por qué la juventud rechaza la política

Le Monde ha publicado estos días los resultados de un sondeo de opinión sobre la percepción de la vida política entre la juventud francesa. La encuesta fue realizada para la Asociación de la Fundación Estudiante para la Ciudad, en los días 16 a 20 de diciembre pasado y entre jóvenes de 15 a 30 años.
 
La conclusión es que la juventud se aparta de la política pero no por desinterés, bien al contrario. Desean más democracia y les gustaría comprender mejor su funcionamiento. Pensamos que puede ser un reflejo de lo que está pasando también entre la juventud de nuestro país y por esa razón destacamos el sondeo en estas páginas.
 
Céline Braconnier, socióloga y profesora de la Universidad de Cergy-Pontoise, comenta los resultados de la encuesta.
P: ¿Cómo se manifiesta la desconfianza de los jóvenes de cara a la política?
 
R: La política no es importante más que para el 55% de los jóvenes interrogados, muy por detrás de la salud, la familia, el trabajo, el ocio, los amigos, la vida sentimental o los estudios. Esta distancia se observa sin embargo en todas las franjas de edad: no es propia solo de los jóvenes. Y si, a menudo, se dice que son suspicaces de cara a los grandes medios de comunicación, la encuesta muestra que son todavía un 83% los que declaran seguir regularmente la actualidad política, e incluso el 88% entre los bachilleres, por el medio más frecuente, la televisión.
En materia de prácticas políticas, los jóvenes permanecen ligados al escrutinio presidencial, en el cual participan masivamente, como lo muestran las cifras de participación en su país en 2007 –más del 80%- y, en una menor medida, en 2012. En contrapartida, desde que la intensidad de la campaña disminuye, los jóvenes son los primeros en desmovilizarse: menos de un joven de cada dos ha votado en las municipales de 2008 y la brecha se ensancha entre los diplomados superiores y los que encuentran dificultades de empleo o de inserción, que se abstienen los que más. En cuanto a las otras modalidades de expresión política, solo una minoría, a menudo diplomada, las adopta.
 
 
P: El sondeo indica que solo el 25% de la juventud ha asistido ya a una reunión de concertación pública, mientras que el 56% declara haber ayudado a una persona o una asociación (63% entre los bachilleres) y el 66% desea que el servicio cívico se convierta en obligatorio. La acción local y concreta parece pues movilizarles: ¿no es una forma de interés por la política?
R: La distancia que los jóvenes toman con respecto a las formas tradicionales de expresión política no significa forzosamente que se replieguen sobre sí mismos. Si solo el 5% de los jóvenes encuestados declaran ser miembro de un sindicato y el 7% de un partido político, no por eso expresan un rechazo de estas formas tradicionales de compromiso, pero sí su desconocimiento de estas instituciones. Así, una mayoría declara desear saber más sobre las organizaciones y el cómo les integran a ellos. 
 
Preguntados sobre qué habría que hacer para mejorar la democracia, el 78% de estos jóvenes desean también que la vida política sea abordada y explicada en la escuela. Este es un elemento muy interesante del sondeo porque, después de 3 décadas, las formas de liderazgo político de los barrios populares, campañas o lugares de trabajo obrero, anteriormente apoyadas por el mundo asociativo, se han desestructurado completamente y no han sido reemplazadas, dejando solamente a las familias la tarea de asegurar la socialización política de sus miembros. Sin embargo, son también las desigualdades políticas las que se transmiten en herencia por las familias. La escuela solo puede compensarles facilitando referencias a los niños que crecen en medios muy poco politizados.
En fin, la encuesta muestra que tres cuartas partes de los jóvenes querrían que los procedimientos administrativos para votar se simplificaran, lo que a primera vista puede parecer paradójico porque ellos pertenecen a una generación que se ha beneficiado de la inscripción de oficio en las listas electorales a los 18 años, norma implementada en 1997.
El problema proviene del hecho de que la juventud no sabe que es preciso reinscribirse cuando salen de casa de sus padres, y después de cada mudanza que realicen. Este contratiempo, teniendo en cuenta la gran movilidad de los jóvenes, alimenta la abstención.
P: La mitad de los jóvenes no desea que los extranjeros puedan ejercer el derecho de voto en las elecciones locales. ¿Es chocante?
R: No, la respuesta a esta pregunta varía según el posicionamiento político: los jóvenes de izquierda desean masivamente que este derecho sea otorgado, los otros no.

lunes, 17 de febrero de 2014

¿Nos quitarán los Robots nuestros empleos?


Esta es la pregunta que se plantean los autores de la Universidad de Oxford Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne, en un estudio publicado el pasado mes de septiembre, donde se examina hasta qué punto son los puestos de trabajo actuales susceptibles de ser ocupados por las máquinas.  Para ello han realizado un listado de 702 ocupaciones sobre el que han analizado los impactos esperados por la informatización en los procesos del mercado laboral de los EEUU. Los resultados son que el 47% del total del empleo de Estados Unidos está en riesgo.

Una interesante anécdota que nos recuerda que no es un proceso nuevo y que se cuenta en este informe es que William Lee inventó la máquina de tejer medias en 1589 esperando que este invento aliviara el trabajo de las tejedoras. Con el objetivo de lograr la patente de su invención viajó a Londres donde había alquilado un edificio para que la reina Isabel I viera la máquina. Para su sorpresa, la Reina se preocupó más por el impacto en el empleo de la nueva invención que en sus ventajas y rechazó financiarle.

Este fenómeno no está lejos de lo que vivimos en nuestro entorno más cercano donde hemos visto cómo en las últimas décadas la tecnología ha sustituido un considerable número de puestos de trabajo, desde bibliotecarios hasta cajeros y operadores telefónicos.

Mientras nos encontramos con un profundo debate sobre las causas de las actuales altísimas tasas de desempleo ya son un numeroso grupo los investigadores han señalado esta tecnificación como causa, por ejemplo Brynjolfsson y McAfee.

Por otra parte autores como Goos and Manning hablan de que las tareas manuales de los servicios son menos susceptibles a la sustitución por la máquina como lo puede ser las actividades de cuidado de las personas.




Fotograma de la película "Yo Robot" (2004)

Todo esto nos lleva a señalar que estamos asistiendo a una polarización del mercado laboral.

En un informe reciente del Think Tank Resolution Foundation y la London School of Economics titulado "¿Una crisis polarizante?" se muestra cómo desde el inicio de la crisis han crecido los trabajos de alta cualificación y los que requieren escasa formación pero han desaparecido con preocupante rapidez los situados en el estrato medio.

Según los autores Reino Unido se dirige hacia un mercado de empleo que únicamente tendrá dos niveles, con una parte superior de la escala laboral, la de la alta gestión, consultoría y el trabajo de alta cualificación que está creciendo un 16% desde el inicio de la crisis, y un sector inferior, el de los servicios y la hostelería, que ha aumentado un 17% en ese mismo periodo. Una realidad de la que parece no escaparemos en nuestros contexto local y que también visualizan autores como Goos y Manning en trabajos como "Lousy and Lovely Jobs" (2007)

Como vemos es un tema que ya ha sido probado y contrastado hace tiempo, lo que diferencia al estudio de la Universidad de Oxford es que mientras la sustitución robótica para tareas tanto manuales como cognitivas REPETITIVAS era evidente (un ejemplo de esto último lo constituye la automatización de procesos administrativos dentro del sector público) las actividades no repetitivas que implicaban por ejemplo redacción legal, conducción de camiones, diagnóstico médico, persuasión y venta no parecía tan claro la posibilidad de tecnificación. Sin embargo en este estudio los autores defienden que algunas de esas tareas serán pronto automatizadas. Debido a los recientes desarrollos en el campo de la ingeniería y la inteligencia artificial se nos abren nuevas dimensiones para comprender de susceptibilidad de los empleo a la informatización.

Otro aspecto relevante que estos autores señalan es que desde la implantación y uso generalizado de la electricidad la historia del siglo XX ha sido una carrera entre la educación y la tecnología, llevando a las personas a la necesidad de seguirse formando a lo largo de la vida: Life Long Learning. Como la informatización entra en dominios cada vez más cognitivos esto implica un reto constante para las personas, como se puede observar en el siguiente vídeo.




Para completar las conclusiones del estudio este modelo predice que la mayoría de los trabajos en transportes y logística, junto con la mayor parte del apoyo administrativo y las labores de producción están en riesgo, y sorprendentemente una parte sustancial del empleo de servicios, los cuales en la mayoría se han desarrollado en las últimas décadas, son altamente susceptibles a la informatización. Por ello los trabajadores de baja cualificación se recolocarán en tareas donde se requiere creatividad e inteligencia social, es decir para ganar la carrera los trabajadores tendrán que adquirir competencias creativas y sociales como ya vimos en la entrada sobre las 5 Mentes del Futuro de Howard Gardner y que desde NSF trabajamos en los nuevos talleres para liderar nuestro futuro profesional.

El sociólogo alemán Ulrich Beck afirma que quien asegura tener una receta para garantizar el pleno empleo falta a la verdad y que estamos a las puertas de su final. Keynes vaticinó que en el 2030 los países desarrollados tendrían "lo suficiente" (materialmente hablando) como para permitirnos trabajar 15 horas semanales y redefinir nuestras prioridades vitales.

Y es cierto, la irrupción tecnológica nos permite producir cada vez más bienes con menos empleo intensivo, el problema subyace en que no existe una correcta distribución en el disfrute de estos bienes ni en la cantidad de trabajo que realizan las personas. Ver la entrada "Trabajar menos para trabajar todos".

Sin embargo quisiera terminar en clave positiva recordando una frase de Kennedy, que se observa en el vídeo: " Si los hombres tenemos suficiente talento como para inventar nuevas máquinas que destruyen puestos de trabajo, también tenemos la capacidad de hacer que las personas que han perdido su empleo vuelvan a trabajar ".

miércoles, 5 de febrero de 2014

Martin Schulz, librero y político europeo defensor de la justicia social y el empleo juvenil

Begoña Etxebarria Madariaga, directora de NSF, asistió el pasado viernes 31 de enero a una reunión privada con Martin Schulz, presidente del Parlamento Europeo desde 2012 y candidato de los socialistas para presidir la Comisión. Un europeo que viene de Alemania como él se define. Por su franqueza en los discursos y declaraciones, sinceras a la vez que duras, es considerado un político bastante insólito. También lo es por la forma en que llegó a la política: no estudió ninguna carrera, fue aprendiz de librero y posteriormente fundó su propia librería, en la que trabajó más de una década y aún continúa abierta.
Al hilo de su presencia en Bilbao, hemos rescatado una reciente entrevista en El País (3.1.2014) que transcribimos por lo interesante de su pensamiento sobre Europa, el análisis que hace de la situación actual, su preocupación por la falta de aceptación popular de la UE tal y como es ahora, el peligro del populismo en diversos países, la deriva del Estado de bienestar, o la necesidad de Justicia social y apoyo al Empleo de los jóvenes. 
Con la crisis, Martin Schulz no se ha quedado callado. Su constante denuncia de las penurias que la clase media y los más desfavorecidos están sufriendo a causa de la austeridad; su discurso, centrado en que un recorte de la Europa social significa un recorte de las libertades, y su idea de que no se puede renunciar al concepto de la Unión como un lugar cuyos dirigentes deben defender la justicia social le han granjeado un prestigio creciente en la izquierda del continente. Son muchos los que creen que esta beligerancia ha sido fundamental en su designación como el primer candidato socialdemócrata para presidir la Comisión –por primera vez, a partir de las elecciones europeas de mayo, el Parlamento tendrá un papel fundamental en ese nombramiento–. Pero su forma de hacer campaña es hablar, alto y claro, sobre los peligros que padecen Europa y sus ciudadanos. Quizá lo más insólito de Schulz, visto desde España, es que se trata de un político que no tiene miedo a decir lo que él cree que es la verdad y a asumir su parte de culpa.
Cuando la UE recibió el Premio Nobel de la Paz, usted utilizó en su discurso "Los Buddenbrook", la gran novela de Thomas Mann, como metáfora de la Europa actual. ¿Por qué? Utilicé este libro como imagen porque narra una historia a través de tres generaciones: la de los fundadores, la de los administradores y la que se juega la herencia. Hemos pasado por la primera, también por la que tuvo que administrar la herencia, y no quiero pertenecer a la generación que la destruye. Es el sentimiento que tengo: en Europa hay gente que está jugando con lo que hemos heredado.
En muchos de sus discursos y entrevistas recientes, usted insiste en que la UE, tal y como la conocemos, está en peligro, que lo que creemos irreversible, la Europa unida, puede ser reversible. ¿Piensa realmente que puede ser así, que es posible un salto hacia atrás tan grande? No quiero ser alarmista ni apocalíptico, pero tengo la obligación de describir la realidad, y eso solo se puede hacer desde las propias experiencias. Un privilegio de mi puesto es que me encuentro con gente por todas partes en Europa. La UE es extremadamente impopular, y cada experiencia democrática de la historia nos muestra que cuando los ciudadanos retiran el apoyo a un proyecto está condenado. Es una mala noticia para todos los dictadores del mundo, porque tarde o temprano las tiranías caen porque la gente está harta, pero es también una alerta para la democracia. Si los ciudadanos creen que la democracia ya no sirve a sus intereses, es posible que le retiren el apoyo. Tenemos que ser realistas: la gente está abandonando la idea de que apoyar a Europa sirve para algo. Porque la UE como la vemos no se corresponde con los deseos, los sueños, las proyecciones positivas que compartían la inmensa mayoría de los ciudadanos cuando pensaban en ella. Si los ciudadanos abandonan a Europa, está perdida.
¿Cree usted que en las elecciones europeas de mayo de 2014 puede producirse una sorpresa desagradable en forma de auge del populismo en toda la UE? Mi propuesta es que la gente que se ocupa de Europa, en los Estados miembros o en las instituciones, lance un debate. ¿Qué continente queremos?  Los populistas actuales están ganando terreno en todas partes con su mensaje claro de rechazo, pero nosotros les permitimos que puedan decir que todo va mal sin obligarles a presentar su propia alternativa porque saben que no la tienen. Para no permitir que esa gente ocupe el terreno político, necesitamos poner sobre la mesa ideas sobre la organización. Por eso estoy convencido de que esta idea introducida en el Tratado de Lisboa, que el Parlamento Europeo vote al presidente de la Comisión, da un nuevo sentido a las elecciones.
¿Cree usted que su nacionalidad alemana puede ser un problema en su carrera hacia la presidencia de la Comisión en un momento en el que muchos europeos perciben a Alemania como un Estado demasiado fuerte, aunque no comparta ni partido ni ideas con la canciller Angela Merkel? El debate se está produciendo y demuestra el lugar en el que nos encontramos. Cuando fui elegido para el Parlamento Europeo hace 19 años, nadie hubiese debatido si un alemán podía liderar la UE, porque la nacionalidad no desempeñaba ningún papel. Ahora la nacionalidad desempeña de nuevo un papel, y eso demuestra el lugar en el que nos encontramos. Es también una respuesta a su primera pregunta, la comparación con Los Buddenbrook. ¿Cuál era nuestra herencia? Las naciones, más allá de las fronteras, trabajan juntas dentro del respeto mutuo. Un maltés podría dirigir la UE, como un finlandés o un portugués. Lo que cuenta es el interés común hacia Europa, porque una UE fuerte es buena para todos. Y hoy debatimos sobre un alemán porque es alemán, no porque sea de derechas o izquierdas, con experiencia, inteligente o no. Me encuentro entre esos alemanes que siempre han luchado por una Unión en la que eso no tenga ningún papel. Muchos europeos desconfían de Alemania. Pero eso me anima aún más a demostrar que la nacionalidad no tiene importancia, que lo esencial son las políticas, que para mí se componen de tres elementos: justicia social entre naciones y pueblos; respeto mutuo, que los grandes no den lecciones a los pequeños; y una Europa unida y fuerte para defenderse en una competencia mundial con nuestros valores democráticos. Estas son las tres claves, y por eso me presento como europeo que viene de Alemania, no como alemán.
Pertenece a una generación cuyo abuelo combatió en una guerra mundial y su padre en otra. Ha visto cómo se asentaba la paz, desapareciendo las fronteras, cómo los pasaportes se quedaban en el cajón y cómo se llegaba a una moneda única. ¿Cree que hemos sabido explicar estos logros a quienes no los han vivido y se los han encontrado hechos? En todos los lugares donde discuto esta cuestión con los jóvenes constato que la idea que hay detrás, la idea misma de Europa, es incontestable. Usted la ha descrito en su pregunta.
¿La paz? No es solo la paz. Indudablemente es así, pero hay más cosas. La idea de Europa es que se unan diferentes naciones y Estados; hago a menudo esta diferencia porque todo se basa en la colaboración entre Estados y pueblos más allá de las fronteras. Cuando hablo de las fronteras no me refiero a las fronteras físicas, sino culturales, lingüísticas, económicas, políticas, más allá de lo que nos ha separado en el pasado. Los Estados colaboran porque saben que el respeto mutuo es la base estable y duradera para la paz. Y el respeto de los derechos de cada ciudadano de esa comunidad es un valor en sí. Sabemos que juntos en el siglo XXI somos más fuertes que separados. Esa idea no la discute nadie. Sobre todo los jóvenes la comparten. Pero hay un problema, y por eso considero que estamos amenazados: cada vez más, la gente no identifica lo que acabo de describir con la UE. Esta idea es una herencia histórica, porque su realización es lo contrario de lo que Europa ha practicado durante la primera mitad del siglo XX. Es la razón por la que digo, como alemán, que esta UE es un regalo histórico que nos obliga, sobre todo a los alemanes, a luchar por esta Unión, porque ha permitido a los alemanes entrar con la cabeza alta en la democracia. Añado una pregunta: ¿abandonamos la idea o cambiamos Europa? Yo creo que hay que llevar a cabo un cambio integral en la UE.
¿En qué dirección? Más transparencia, mayor justicia social, y no se pueden separar las dos. Somos el continente más rico del mundo, tenemos empresas que producen beneficios incluso en medio de la crisis económica más profunda, beneficios enormes… bancos, fondos especu­lativos. No propongo la existencia de un Ministerio de Hacienda europeo, pero sí una regla muy simple: pagas los impuestos allí donde tienes beneficios. Muy simple: eso aumentaría los ingresos del Estado en vez de discutir solamente cómo reducir los gastos. La tasa sobre las transacciones financieras. ¿Cómo resolvemos el bloqueo de los créditos? Los bancos que reciben préstamos del Banco Central Europeo al 0,5% rechazan inyectar el dinero en la economía real. Cada empresa pequeña y mediana en España se queja de que no tiene acceso al crédito. Hay medidas muy concretas que podrían cambiar todo inmediatamente. No creo en los grandes debates sobre la estructura. Eso le da igual al joven parado andaluz. Lo que quiere es que le ayudemos, es primordial. Tenemos que defender los salarios dignos: que alguien que trabaje ocho horas al día reciba un sueldo que le permita vivir con dignidad. Eso es lo esencial. Son promesas que Europa siempre ha hecho y que ahora no se respetan. Son cambios a corto plazo y que se pueden realizar. Acciones concretas a favor de la justicia social y, repito, entre los pueblos y entre los ciudadanos.
¿Cree que la austeridad puede matar la idea de Europa en países como Portugal, España, Grecia? Es un mensaje ideológico: hay que reducir los gastos e inmediatamente volverá la confianza de los inversores y el empleo. Esa es la propaganda desde hace cinco años, y desde hace cinco años vemos que cada vez más países caen en la recesión. Necesitamos una combinación: esa es la idea del Parlamento Europeo. La disciplina presupuestaria es necesaria, sin duda. Resulta ilógico que los Estados dediquen un tercio de su presupuesto a pagar intereses. Disciplina presupuestaria, sin duda. Pero el efecto es que invirtamos en el crecimiento y, sobre todo, en el empleo de los jóvenes, en las infraestructuras, investigación, desarrollo, lucha contra el desempleo juvenil, sobre todo con ayudas a las pymes. La austeridad sola no sirve para nada.
No es la primera vez que circulan ideas que ponen en peligro el sentido del Estado de bienestar. ¿No ocurrió ya esto en los años de Thatcher? Seamos honestos: comparada con los neoliberales, Margaret Thatcher era una mujer socialmente responsable. Nos han dicho que una economía social, nuestros valores democráticos, sociales, ya no son competitivos con otras regiones del mundo; han defendido que cuanto más se trabaje por menos dinero es mejor, con un mínimo de derechos democráticos en la empresa, sin derecho a la huelga, sin sindicatos. Esta propaganda ha gobernado Europa durante dos décadas y el resultado es visible: la enorme riqueza de una minoría sin precedentes; un crecimiento de la pobreza, incluso de las clases medias, sin precedentes, y una crisis institucional sin precedentes. Este sistema ha fracasado: Europa es el continente más rico del mundo, pero tiene una distribución de la riqueza muy injusta.
¿No le preocupa que los italianos sigan votando a Berlusconi, que casi gana las últimas elecciones parlamentarias, o los franceses a Marine Le Pen, que siga creciendo el apoyo a esas fuerzas oscuras? Es muy inquietante, pero hay que analizarlo con mucho cuidado. Tomemos al electorado de Silvio Berlusconi, la gente que vota a Forza Italia. Se trata de trabajadores, pequeños y medianos empresarios, y cuando se discute con ellos se ve rápidamente por qué le votan: tienen miedo, miedo de perder lo que han conseguido en sus vidas: un trabajo, una casa, unos ahorros. Se sienten amenazados por ese mundo globalizado en el que el Estado no protege a sus ciudadanos y buscan a alguien que creen que los protege. En parte tienen razón: lo ocurrido en los últimos 10 años demuestra que están amenazados. El capitalismo salvaje que hemos vivido durante esta década ha sido capaz de destruir Estados e individuos. La pérdida de la protección social y legal de la gente normal es una auténtica amenaza. Lo paradójico es que Berlusconi pertenece políticamente al grupo que promueve ese capitalismo, pero, gracias a su fuerza mediática, es capaz de contar lo contrario. En Francia ocurre lo mismo en otras circunstancias. La gente que vota al Frente Nacional tiene miedo. ¿Cuál es nuestra conclusión? Europa era una promesa: más seguridad, más crecimiento, más trabajo, más paz, más libertad. Hay algunas promesas que se mantienen, pero hay muchas que tenemos la impresión de que a Europa ya no le interesa mantener; al contrario, la mayoría que había en las instituciones europeas y en los Estados miembros ha permitido una política que era lo contrario de esas promesas.
Hace dos años, en una entrevista en este mismo periódico, le preguntaron sobre el libro que mejor describe la situación actual en la UE y respondió que "El último verano de Europa", de David Fromkin,  un ensayo sobre los orígenes de la I Guerra Mundial. ¿Por qué? No nos encontramos en las puertas de ninguna guerra. Dicho esto, lo que Fromkin describe es un proceso que pusieron en marcha Gobiernos, pero que acabó por ser incontrolable para las mismas personas que lo empezaron. Se puso en marcha un proceso en el que, como nadie decía la verdad, al final estalló una catástrofe. Lo que ocurre ahora es que tenemos a personas en todas las instituciones que te dicen una cosa, pero detrás tienen otra táctica. Es la razón por la que recomiendo ese libro. No ayudamos a los griegos porque los griegos deben resolver ellos sus problemas, pero en realidad lo que ocurre es que ayudar a los griegos no es muy popular y tengo elecciones en casa. Pones en marcha un proceso que tiene consecuencias incontrolables. Además es un ensayo histórico muy bien escrito.
En una época de su vida, usted fue futbolista, y creo que le sigue gustando mucho ese deporte. ¿Cree que es una buena metáfora del continente? Porque en los clubes hay jugadores de todas las nacionalidades, y hay fans del Real Madrid o del Barcelona en cualquier rincón con independencia de su nacionalidad. El fútbol desempeña un papel muy importante hoy. Soy diputado europeo desde hace 19 años y he comprendido que la nacionalidad, que el sentimiento de adhesión a un grupo, etnia, nación, pueblo, da identidad: una palabra sinónimo de no estar solo. Estar orgulloso de una nación o un grupo representa el orgullo hacia uno mismo. Pero ese sentimiento en una Europa en la que la nación no es el único punto de referencia disminuye. En una época, la gente estaba orgullosa de ser católica o protestante, o socialista, o sindicalista, o conservadora. Todo eso se disuelve en nuestra sociedad moderna. Ese vacío es reemplazado por el fútbol, por eso creo que tiene un papel social tan importante. Tenemos que tener cuidado, eso sí, de que no se descontrole.
Ha sido librero durante muchos años. Ahora se habla mucho de la crisis del sector. ¿Imagina una Europa sin librerías? No. Qué pobreza. No tengo nada con los libros electrónicos, contra las grandes cadenas, pero no puedo imaginarlo.
¿Compra libros a través de Internet? No. Una de mis empleadas compró mi librería cuando me hicieron diputado. La librería existe todavía en Würselen y compro ahí todo. Es un local pequeño en el centro. Combina la literatura con libros de arte, y todo esto funciona porque vende para niños. Es la clave para que sobrevivan. Desde que das a un niño un libro, tendrá una identificación con él. Creo que todos sabemos cuáles fueron nuestros primeros libros. Mis hijos me hablan del olor del papel y me dicen que cuando entran en una librería vuelven a su infancia. Es un sentimiento único y por eso estoy convencido de que sobrevivirán.

domingo, 2 de febrero de 2014

Por una educación y formación que consiga que la juventud europea pase al trabajo


El mes de enero 2014 la consultoría McKinsey he editado su último informe: “Education to employment: Getting Europe’s youth into work”. Sus autores son Mona Mourshed, directora en la oficina de Washington DC; Jigar Patel, ejecutivo en la oficina de Londres; y Katrin Suder, directora en la oficina de Berlín.

Según el informe (y no solo este informe) el desempleo juvenil en la Unión Europea sigue siendo inaceptablemente alto, en detrimento de las generaciones actuales y futuras. Abordarlo requiere la comprensión de sus causas y luego perseguir implacablemente soluciones.

El problema del desempleo juvenil en la Unión Europea no es nuevo. El desempleo juvenil ha sido el doble o incluso el triple de la tasa de desempleo general en Europa durante los últimos 20 años. Sin embargo, los acontecimientos de los últimos años lo han agravado de forma dramática: 5,6 millones de jóvenes están desempleados en toda Europa, y 7,5 millones ni están siendo educados ni están trabajando. Por otra parte, mientras que los jóvenes están dispuestos a trabajar, más de la mitad de los que no tienen puestos de trabajo dicen que simplemente no pueden encontrar uno - mientras empresas de toda Europa insisten en que luchan por encontrar a jóvenes con las aptitudes que necesitan.


Para entender esta desconexión y qué se puede hacer al respecto, McKinsey ha utilizado la metodología ya utilizada en su informe de 2012, “Educación y Empleo: Diseñando un Sistema que Funciona”, que enfocaba a países como Brasil, Alemania, India, México, Marruecos, Arabia Saudita, Turquía, el Reino Unido y EEUU.

En el nuevo informe, los autores se concentraron en cuatro preguntas:
  1. ¿Es el problema del desempleo juvenil en Europa el resultado de una falta de empleos, una falta de aptitudes, o una falta de coordinación?
  2. ¿Cuáles son los obstáculos a los que se enfrenta la juventud en su viaje de la educación al empleo?
  3. ¿Qué grupos de jóvenes y empresas en Europa están luchando más?
  4. ¿Qué se puede hacer para afrontar el problema?

Para responder a estas preguntas, encuestaron a 5.300 jóvenes, 2.600 empresarios, y 700 proveedores de educación superior en 8 países que en su conjunto albergan a casi el 73 por ciento de los 5,6 millones de jóvenes sin empleo en Europa: Francia, Alemania, Grecia, Italia, Portugal, España, Suecia y el Reino Unido. También se examinaron más de 100 programas en 25 países para proporcionar ejemplos de compañías, gobiernos, proveedores de educación y organizaciones no gubernamentales que pueden ser relevantes para Europa.

La investigación condujo a las siguientes respuestas:

En primer lugar, por un lado hay más gente buscando trabajo, y por el otro las empresas en Europa no encuentran personas con las aptitudes que se necesitan. Está claro que la falta de disponibilidad de empleos es parte del problema. Un mayor número de personas mayores está trabajando más tiempo, y más mujeres con niños eligen trabajar o seguir trabajando. Lo cual en un entorno de contracción de la demanda significa para los jóvenes una mayor competición por el empleo, estando en desventaja por su falta de experiencia probada. Por otra parte, las regulaciones del mercado laboral que desaniman la contratación y el despido, y que son comunes en Europa, lo hacen aún más difícil para los jóvenes hacer el paso al primer peldaño de la escalera del empleo.

¿Por qué los jóvenes no obtienen las aptitudes que requieren las empresas? Según el informe una de las razones es que los empresarios, los educadores y los jóvenes no se comprenden mutuamente. Según ya se dijo en el Informe de 2012, operan en “distintos universos”. No entienden las expectaciones ni las necesidades del otro. Únicamente en Alemania y el Reino Unido la mayoría de los empresarios reportan que comunican con los educadores varias veces al año. España es el único país donde los empresarios reportan que sus interacciones con los educadores son realmente efectivas. (Curiosamente en uno de los países europeos donde más paro juvenil hay. ¿Habrá que buscar las razones en otra parte…?)

En segundo lugar, los jóvenes se enfrentan a tres obstáculos importantes.

Según el informe, el camino de la educación al empleo se puede describir como una carretera en cuyo recorrido hay tres cruces, la matriculación en la educación post-secundaria, la construcción de los conocimientos adecuados, y encontrar un empleo adecuado. El problema es que en Europa hay obstáculos en cada uno de ellos.

Cuando se trata de la matriculación en la educación superior, la barrera más importante en Europa es el coste. Aunque las tasas universitarias son generalmente altamente subsidiadas en Europa, muchos estudiantes encuentran que el costo de la vida mientras estudian es demasiado alto para sostenerlo. Asimismo, en varios países, los cursos de formación profesional no académicos no son subsidiados, y por lo tanto pueden ser prohibitivamente caros. Excepto en Alemania, los estudiantes carecen de información suficiente, también excepto en Alemania, menos que un cuarto de los entrevistados decían que recibían suficiente información sobre los cursos y carreras de la educación superior. La mayor parte de los encuestados dijeron que percibían un prejuicio social contra la educación profesional y menos de la mitad de los que tenían intención de seguirla, lo hacían realmente.

En el segundo cruce, los jóvenes a menudo no están aprendiendo una cartera suficiente de competencias generales mientras estudian, mientras los empresarios reportan una escasez particular de habilidades sociales como la comunicación oral y la ética de trabajo. Los empresarios y los educadores no están trabajando en estrecha colaboración para abordar esta cuestión.

En el último cruce, los jóvenes encuentran la transición al trabajo difícil. Un tercio cae en empleos provisionales después de graduarse, y muchos más luchan por encontrar cualquier trabajo. Muchos carecen de acceso a servicios de apoyo a la carrera en su institución postsecundaria. Muchos más no persiguen un puesto de trabajo, a pesar de ser esto un buen predictor de la rapidez con que una persona joven encontrará un puesto de trabajo una vez que finalicen sus estudios.

En tercer lugar, la estructura del camino de la educación al empleo está fallando para los jóvenes y las pequeñas empresas. Para refinar el entendimiento del asunto, los autores del informe dividieron los jóvenes y empresarios en segmentos con el fin de examinar las diferentes intervenciones para conseguir mejores salidas de la educación al trabajo. En particular miraron a la cantidad de soporte que los jóvenes recibieron, y el alcance de sus deseos de desarrollar las aptitudes que les preparan para el empleo.

Solo un pequeño segmento de jóvenes, el 10% de los entrevistados, consiguen una salida buena al trabajo. Tienen éxito porque han recibido una educación sólida y buena información, y además están atentos en encontrar las oportunidades para construir sus aptitudes para el puesto de trabajo. Otros segmentos, en su conjunto de tamaño similar, disponen de un soporte fuerte pero están menos motivados y terminan estando solo moderadamente satisfechos con su empleo. Cerca del 80% se sienten frustrados debido a la falta de soporte y no están felices en sus prospecciones. Luchan por cada oportunidad pero raramente tienen éxito y hasta pierden el ánimo y dejan la educación a la primera oportunidad.
 
Los segmentos de Jóvenes, según el Informe McKinsey
 

En Europa son las pequeñas empresas, más que las grandes, que tienen problemas debido a la falta de aptitudes. Son también las que más problemas tienen para identificar y reclutar sus equipos, y que menos trabajan con los educadores o con otros empresarios para abordar estos problemas de aptitudes.

Los autores terminan con algunas recomendaciones, tales como:
  • Sistemas innovadores de financiación, por ejemplo préstamos de bajo interés e iniciativas para facilitar a los jóvenes devolver el préstamo, por ejemplo haciendo tutorías de estudiantes más jóvenes que ellos.
  • El seguimiento de la inserción laboral y la satisfacción en el trabajo, y centrarse más en lo que le sucedió a los estudiantes después de salir de la escuela, deben ser prioridades para los proveedores de educación.
  • Para mejor la prospección de los estudiantes, las instituciones deberían trabajar de forma más estrecha con las empresas para asegurar que estaban ofreciendo cursos que ayudaban realmente y los jóvenes a prepararse para el mundo del trabajo.
  • También es importante el entendimiento de la mezcla y concentración de los segmentos de empresas y jóvenes – cada segmento necesita un juego diferente de intervenciones para conseguir su potencial.
  • Alguna sugestión era de dividir el grado o los programas de formación profesional en módulos, semanas o meses, que pondrían el enfoque en aptitudes específicas, aunque siempre apuntando a un grado o cualificación formal. Esto podría hacer posible a los jóvenes a tomar un paréntesis en sus estudios para trabajar durante un periodo, y después retomar el estudio donde lo dejaron.

El informe sugiere que la Unión Europea juegue un papel crítico en tres áreas. Podría desarrollar una plataforma de empleo más comprensiva con tendencias de empleo por sectores y regiones y compartir prácticas para combinar la demanda del mercado y la oferta. También podría hacer transferible las cualificaciones de la formación profesional fuera de las fronteras, como ya se hizo para la educación superior en el proceso de Bolonia.