domingo, 12 de octubre de 2014

Jóvenes que caminan sin miedo hacía su futuro: son los antípodas de los “ninis”

Así es también Leticia Martín, una joven de 28 años, ingeniera en una empresa innovadora en el Parque Tecnológico de Zamudio, Bizkaia. Ella no se queda parada en la rutina del día a día. Tiene los ojos puestos en el futuro.

“Si miramos el ahora, ya estamos perdiendo el tiempo. No hay que tener miedo”, dice a Yolanda Veiga, la periodista que la entrevista en El Correo (sábado 11 de octubre). Y define a su generación como “jóvenes con muchas ganas de aprender” a pesar de que les haya pillado la crisis. No tiene el síndrome de los lunes “Yo vengo encantada”, afirma.

Cuenta más cosas interesantes en la entrevista. “Somos gente fuerte que mira al futuro”. Dice que ella no conoce a ningún “nini” y que solo conoce a gente encantada de trabajar. Seguro que ella no ha sentido la necesidad de escaparse en los botellones de fin de semana.

Hay gente que dice que hay que cambiar de vez en cuando de empresa. Depende. Cuando estás en una buena empresa, una empresa innovadora, y tienes ganas, puedes tener nuevas experiencias. “Mi trabajo es como si cambiara de trabajo cada tres meses”, dice, “Aburrirse aquí es complicado”. (Me recuerda mi propia carrera profesional: solo cambié de empresa una vez en 39 años, pero he trabajado en muchos proyectos nuevos y diferentes. Yo tampoco tuve tiempo de aburrirme)

Leticia Martín no ha llegado a los 30 y ya le hace la periodista preguntas sobre su jubilación… Leticia cree que en las circunstancias actuales tendrá que trabajar muchos años. Pero prefiere no pensar en esto todavía lejano. No quiere imaginarse hoy su futuro como jubilada. “Soy muy activa, necesito tener planes.” Cuando llegue ese momento Leticia piensa que se apuntaría a estudiar idiomas, trabajar en una ONG… “No me imagino un retiro de tranquilidad”, dice. Y hará bien. El no hacer nada después de la jubilación es la mejor manera para coger el Alzheimer.

Además sobre la edad de jubilación dice, con mucha razón y sentido común: “No es tanto establecer una edad concreta, pero sí tener en cuenta que en determinadas profesiones una persona de 60 años tiene un conocimiento y una experiencia tan grande que solo eso debe servir para verles como referentes, como gurús. Ellos nos tienen que contar a los que empezamos sus experiencias profesionales, hay que fomentar el transmitir ese conocimiento. Quizás no tengan que seguir trabajando físicamente al mismo nivel que antes, o las mismas horas, pero se puede trabajar de muchas formas. No podemos desperdiciar este conocimiento.” (Me viene a la mente Oscar Niemeyer compartiendo sus conocimientos a sus 102 años)

Tiene mucha razón Leticia, sobre todo en lo del horario del trabajo. Yo tengo unos añitos más que 60, y estoy escribiendo esto un domingo hasta después de las 11 de la noche cuando Leticia probablemente está durmiendo, porque mañana yo no tengo que madrugar para ir trabajar. Como soy un jubilado, he jubilado también a mi despertador.

Leticia no tiene el síndrome de los lunes. Yo tampoco.  

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