martes, 15 de abril de 2014

Esclavitud: Cuando el pasado llama a la puerta

El pasado mes de marzo se publicó la intención por parte de los quince estados miembro de CARICOM, órgano para la integración económica del Caribe,  de reclamar a Europa -a través de los servicios de una prestigiosa firma de abogados inglesa- una compensación por tres siglos de esclavitud. “Antes que nada, queremos que Europa se disculpe, pues hasta ahora han emitido declaraciones de arrepentimiento, pero ningún país se ha disculpado. Luego queremos infraestructuras para el desarrollo: escuelas, centros de salud, carreteras, hospitales. Y queremos que acabe el racismo” aseguraba recientemente la historiadora jamaicana Verene Sheperd.

El mar Caribe fue el punto de entrada de millones de esclavos desde el comienzo de la conquista de América. Antes de la entrada masiva de estas ‘piezas de indias’, eran los indios nativos quienes trabajaron para los castellanos. Las consecuencias del impacto entre dos mundos, hasta entonces desconocidos, no se hicieron esperar y, en los años posteriores,  las enfermedades mortales entre los indios hicieron mella en la población indígena. Ante esta situación fueron muchos castellanos quienes apoyaron la entrada de ‘brazos’ procedentes del continente africano, entre ellos Bartolomé de las Casas.

Contrato de un esclavo, Lima 1794.
Hubo también actores naturales de las provincias vascas que directa e indirectamente participaron en esta actividad. Uno de ellos, quizá el más tardío, fue Julián de Zulueta, nacido en Vitoria, en su adolescencia marchó a Cuba prácticamente descalzo. En la mayor de las Antillas logró hacer un dineral gracias a su participación en el tráfico de esclavos. Llegó a acumular un patrimonio de 100 millones de reales, con negocios en Estados Unidos, Londres. Fue él también quien instó a la Cámara de Comercio de Bilbao a enviar un contingente de tropas vascongadas a Cuba ante el estallido de la Guerra de los Diez Años en la Isla (1868-1878). “El último negrero” lo nombró uno de los más laureados hispanistas.

Lo cierto es que los países que conforman CARICOM, deben de saber que ningún país europeo pagará una compensación económica con la coyuntura actual. Pero si hay algo que dispone Europa es un capital humano con extraordinaria calidad y que, estoy seguro puede aportar muchas cosas en los ámbitos que demandan con tanto apremio. España más que nadie tiene una deuda histórica con los territorios latinoamericanos de habla hispana. Quizá sea una oportunidad para enmendar errores pretéritos y, ofrecer a los jóvenes una oportunidad de poder cooperar con las repúblicas hermanas. Pues fueron jóvenes en su gran mayoría también quienes embarcaron rumbo a las ‘Indias’ desde el siglo XVI en busca de mejores condiciones para sus vidas.

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