viernes, 14 de marzo de 2014

La UE y la OCDE y sus augurios

Según las predicciones España vivirá un largo periodo con desempleo estabilizado alrededor del 25%, lo que significa que el desempleo juvenil será superior al 50%.

Como ciudadanos podemos tomar varias opciones, una es  aceptar resignadamente que estas predicciones se van a cumplir de cualquier forma, otra es rechazar los augurios porque parten de supuestos cuestionables.

En Novia Salcedo Fundación optamos por la  segunda vía y lo hacemos conociendo la problemática después de treinta y tres años ininterrumpidos de trabajo apoyando a la juventud que no ha conseguido trabajo en su tránsito desde el mundo de la formación reglada al mundo laboral, de reflexionar durante cinco años en “Ícaro think tank” sobre la innovación social en tres niveles: persona, organización, sociedad, y de haber puesto en marcha en septiembre 2013 nuestro “proyecto Pegasus”, mediante el cual se pretende que desde la sociedad civil global se consiga que  las NN.UU. declaren la década 2019-2028 como “década del empleo juvenil”.  Tres niveles societarios que deben ser gestionados, lo que NSF consigue con la acción diaria, Ícaro y Pegasus  lo hacen, en el corto, medio y largo plazo de forma que las actuaciones encaminadas a un horizonte temporal determinado se alimenten de las de los otros dos en un continuo discontinuo.

Con el conocimiento aprendido y aprehendido durante estos años en NSF podemos decir que si España siguiera haciendo más de lo mismo aunque sus portavoces se afanen en demostrarnos que se hacen cosas nuevas, los vaticinios de la OCDE y de Bruselas tienen sentido. Sin embargo, los oráculos no tendrían sentido si España fuera diferente.

Cuando uno escucha a personas que viven el mundo de la ciencia física siente en sus entrañas el valor de la belleza y de la simetría y es que éstos científicos casi exigen a sus formulaciones que cumplan con ambos requisitos. Por el contrario cuando uno lee el informe Oxfam sobre el reparto de la riqueza, ya sea en España ya en el Mundo, se encuentra que la asimetría es total (veinte españoles acumulan tanta riqueza como el 20% de la población más pobre) o cuando uno pregunta lo que España ha gastado en sanear la banca en los últimos  meses y descubre que son 150.000 millones mientras que lo que la UE (28 estados) excepcionalmente destina a la luchar contra el desempleo juvenil son escasos 6.000 millones. El sentido común sugiere que por este camino tan desbello mal vamos. La propuesta de NSF es que hay que invertir en crear riqueza social.

Sabido es que la generación de la riqueza social, y por ende empleo digno, es un problema multivariante que no se ajusta a ningún algoritmo determinado pero en el que a más de cada variable más empleo  digno, más riqueza social, y a menos, menos. En este supuesto a España le ayudaría mucho tener más actividad económica relacionada con la denominada economía real lo que llevaría a tener más empresas, y a poder ser, distribuidas a lo largo y ancho del País de forma que se goce de una red multinodal que minimice la desertización empresarial actual en grandes áreas geográficas, lo que inexorablemente lleva a tener más empresarios y ello no es posible si no se prestigia socialmente a estas personas que están dispuestas a correr riesgos económicos y a poner en sumas dificultades su conciliación familiar y social. 

Teniendo más actividad económica y más empresarios es necesario que éstos, y sus asociaciones patronales, sean más inclusivos y comprometidos con la sociedad, que haya sindicatos actualizados en sus formas de ser y hacer que se impliquen con la sostenibilidad de las empresas, que los empresarios, patronales y sindicatos entiendan que la aplicación del poder para ayudar a las personas y sociedad rinde, en el largo plazo, mucho más que cuando se aplica sobre las personas y sociedad, que la colaboración entre las partes es esencial llegándose a ésta mediante el diálogo sostenido, compartiendo valores, siendo transparentes sin eufemismos.

Satisfaciendo lo anterior, sabido es que cuando las empresas empoderan a sus personas, su creatividad y capacidad de innovación da saltos notables y cuando este empoderamiento lleva, a valorar y creer en la juventud y en la mujer el salto es espectacular, y si el empoderamiento lleva parejo la concienciación de las partes sobre lo imprescindible de la formación sostenida, de las flexibilidad y movilidad, de la corresponsabilidad en los resultados, casi se puede afirmar que no hay límites a la sostenibilidad de las empresas y a su capacidad de crear empleo digno.

Llegados a este punto falta citar a los gobiernos, sabido es que  cuando ejercitan la democracia de forma que los ciudadanos tengan más accesibilidad a sus representantes, cuando practican la transparencia sin tapujos, cuando sus leyes buscan la inclusividad, cuando ejercen su capacidad cohesionadora para sentar en la mesa a los agentes sociales  en caso de discrepancia y comprometen con ellos enfoques y soluciones, la sostenibilidad del empleo digno no entra en cuestión.

¿Cuántas de estas cosas se contemplan desde la primera educación?

Habrá lectores a los que lo arriba escrito les parecerá que es de Perogrullo, posiblemente así sea, pero en España no se cumple suficientemente.  

Luis Cañada
Ícaro Think Tank y Proyecto Pegasus de Fundación Novia Salcedo



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