jueves, 13 de marzo de 2014

¿Están encontrando los graduados “buenos” empleos?

En un estudio reciente publicado por la revista del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, los autores Jaison R. Abel, Richard Deitz y Yaquin Su realizan esta pregunta, y se expresaban de la siguiente manera.

“Según diversas fuentes la actual recesión ha hecho que muchos de los actuales graduados estén peleando por encontrar un empleo acorde a su formación. Sin embargo, si se presta atención a los resultados de las dos últimas décadas se observa que este no es un fenómeno nuevo”. Un diagnóstico plenamente compartido por NSF basado en nuestra experiencia de más de 30 años de trabajo. Las personas jóvenes siempre han necesitado de un tiempo de transición entre la finalización de sus estudios y la entrada en el mercado laboral. A pesar de ello el porcentaje de jóvenes desempleado o infraempleados (entendidos estos últimos por aquéllos que están en un empleo que no corresponde a sus niveles de formación) ha aumentado particularmente desde el año 2001. Es más, la calidad de los empleos ha descendido, siendo una realidad compartida tanto en EEUU, donde se realiza este análisis, como en nuestro entorno local.

Para realizar este estudio han tomado un universo de jóvenes entre 22 y 27 años que tiene al menos un título universitario. El objetivo: analizarles en sus primeros 5 años después de su graduación, tomando un periodo de análisis desde 1990 hasta 2013.

Tradicionalmente, en ambos lados del Atlántico, la educación superior ha supuesto una importante inversión que ha ayudado a las personas a desarrollar sus capacidades (aunque incluso este punto ha sido criticado en los últimos años) y prepararlas para empleos de alta cualificación. 

Aquéllos y aquéllas que han realizado esta inversión han recibido, en el largo plazo, unas rentas salariales más altas a lo largo de su vida. Sin embargo esta realidad se ha quebrado con la recesión, poniendo en cuestión si la educación superior va a continuar ayudando en esta línea.

Y es que en los últimos meses estamos asistiendo a la aparición de noticias que ponen en duda si en el actual contexto la titulación superior es un factor de competitividad en el mercado laboral. En el pasado 2013 graduados en Derecho de 20 universidades de prestigio estadounidenses demandaban a estas por no encontrar empleo. A priori puede resultar una noticia incluso divertida, pero es el síntoma de un malestar generalizado entre los universitarios de aquél país. Con hasta en ocasiones más de 100.000 euros de deuda contraídos por un préstamos para poder estudiar una carrera universitaria los jóvenes apostaban por universidades que mostraban unas altas tasas de inserción de los graduados, tan atractivas que en ocasiones alcanzaban el 90% de inserción, “un espejismo que en muchos casos contrasta con la dura realidad de un mercado saturado de abogados y la fuerte competencia de internet”

Laura Simón conversa con Luis Cañada durante el IV Seminario Ícaro


Por todo lo anterior en este estudio se analizan los datos de más de dos décadas para dotar al análisis de la perspectiva histórica necesaria. Las conclusiones son valiosas:

Los autores a pesar de reconocer los tradicionales beneficios apuntan a que los actuales graduados están, cada vez más, ocupando puestos de baja cualificación o a tiempo parcial.

La relación inversa entre edad y tasa de desempleo aparece en todo el análisis temporal. El patrón sugiere (como ya hemos comentado) que es típico para los recién graduados tener unas tasas de desempleo relativamente altas, y esta tasa se reducirán a medida que los graduados continúen en la fuerza de trabajo.  Como toda persona que recuerde sus primeros empleos lleva tiempo establecerse en el mercado laboral y encontrar un empleo.

A pesar de ello el análisis les lleva a afirmar que las perspectivas de empleo para los recién graduados han empeorado, a pesar de que la alta tasa de desempleo a lo largo de los últimos años es comparable con los niveles vistos en 1990. Entre estos recién graduados que están infraempleados la mayoría están en empleos de baja cualificación desde 2000 mientras son pocos los que trabajan en empleos buenos, pero no pueden clarificar si estas tendencias representan un cambio estructural en el mercado laboral o si es consecuencia de 2 recesiones en la primera década de los 2000.

El problema radica en que aquellos que comienzan una carrera profesional en esta situación tan mala del mercado laboral pueden sufrir efectos negativos permanentes en los próximos años.

Finalmente el estudio diferencia los resultados por ramas de conocimiento. Los titulados de áreas temáticas como la ingeniería, matemáticas y ordenadores, o en campos de gran demanda social como educación y sanidad, tienen una mejor situación incluso en la actualidad.


Lo que nos lleva a pensar ¿qué sociedad estamos construyendo dónde ya no hay cabida para las humanidades y las ciencias sociales? Hablamos de innovación y ¿dónde queda la Innovación Social? Pero este es otro debate que podéis seguir aquí y aquí.

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