martes, 25 de febrero de 2014

IV. Seminario Ícaro Think Tank


Novia Salcedo Fundación organizó el pasado mes de enero el cuarto seminario Ícaro Think Tank en el palacio Urgoiti. Con el presente acto se dio por cerrado el ciclo reflexivo que desde hacía tres años venía recogiendo en sus informes la fundación bilbaína.

Las ediciones anteriores versaron sobre diferentes temas. En el primer  seminario  (2011), se analizaron  los  factores de fondo que  nos habían conducido a la  crisis económica desde una perspectiva triple nivel: personas, organizaciones, sociedad. También los principios desde los que debíamos  plantear las soluciones: la participación de las personas en la construcción de las organizaciones, la construcción  de valores sociales que orienten  la economía hacia el  desarrollo integral de las personas, y la sostenibilidad de la equidad. En 2012, el tema desarrollado fue "Aprender a cooperar". Un año más tarde el objetivo del III.seminario  se centró en la transparencia como piedra angular en las políticas de gestión de las organizaciones públicas y privadas.

Este 2014 el Ícaro Think Tank tuvo como eje principal la construcción de unos valores sociales que facilitasen a las instituciones económicas compaginar la necesidad de ser competitivas en el mercado actual con la exigencia de ser útiles para el desarrollo integral de las personas y la sociedad en su conjunto. Para llevar a cabo tal análisis, NSF se puso en contacto con el Catedrático en Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Alcalá, Santiago García Echevarría. A lo largo de la ponencia, García Echevarría realizó una clase magistral que los oyentes menos habituados con el argot del mundo económico pudieron aprovechar  las nociones básicas por las cuales se ha guiado éste profesor nacido en Bilbao y, con un largo bagaje académico. Sus idas y venidas a lo largo de su trayectoria profesional a Alemania, le permitieron desde el principio realizar numerosas referencias a lo que en teoría es un modelo económico a seguir en Europa.

 A lo largo de su intervención, García Echevarría abarcó diferentes ámbitos en la que se encuentra actualmente la economía y el mundo empresarial, pero en mi opinión, destacó especialmente por hacer hincapié en la pérdida de la dimensión societaria en la economía. Es decir, la economía tiene que resolver los problemas de las personas y de las instituciones en la sociedad y no sus problemas, como hemos podido observar en los últimos años. La ausencia de la visión señalada ha sido uno de los principales elementos que ha llevado, sin duda, a eludir durante décadas el problema ético en la economía que impera actualmente. García Echevarría no se refería a la configuración de los modelos económicos o econométricos que hoy en día vertebran la estructura económica, si no a un viejo problema que una y otra vez emerge cuando las recesiones acechan, la ética económica. Sin duda la ponencia del profesor García Echevarría fue provechosa en lo que se refiere a contenido, ya que supo analizar y exponer de manera clara y precisa los problemas a los que se enfrenta la economía en estos tiempos tan difíciles.
Santiago García durante el acto. / NSF

La jornada continuó más tarde dando paso a un turno de preguntas, en las cuales se pudo observar como los oyentes no sólo captaron el mensaje del profesor García Echevarría, si no que la ponencia suscitó gran interés y, así se constató a lo largo del turno de preguntas. Fueron muchas personas las que alzaron la mano pidiendo turno para realizar su pertinente duda. Tal es así que, tras el descanso que se ofreció a los asistentes, tuvo que ampliarse el espacio dedicado a las preguntas a las que el catedrático respondió amablemente.

A lo largo de la sesión de la tarde se realizó un trabajo por mesas en la que participaron diferentes individuos, no sólo de la sociedad vasca si no también actores provenientes de diferentes puntos de España. En cada mesa pudieron intercambiar impresiones sobre la coyuntura actual. En la mesa en la que tuve el placer de estar hubo personas que trabajaban en el área pública y otros en el área privada, de modo que a lo largo de la tarde afloraron diferentes visiones que enriquecieron la conversación. He de decir que era el único joven en la mesa, de modo que el tema central de la conversación fue la situación de los jóvenes en estos momentos de tan difícil coyuntura. Sinceramente me confortó escuchar a personas que se solidarizan y entienden la gravedad de la situación que día a día se agrava en el sector juvenil. Esa solidaridad intergeneracional me hizo reflexionar y comprender que, la sociedad en su gran mayoría- está concienciada con el problema, falta que nuestros gobernantes tomen cartas en el asunto y propongan un plan a largo plazo que los jóvenes tengamos la certeza de que el problema no volverá a repetirse. Las cifras hablan por sí solas, casi un millón de jóvenes menores de 25 años en España no pueden acceder a un trabajo a pesar de su disponibilidad. Unas cifras que desde la Unión Europea tildan de dramáticas, y es que no es para menos. No por evidente podemos pensar los jóvenes que no hemos cometido errores también. En otros países como Estados Unidos o incluso otros países miembros de la UE muchos jóvenes tratan de conciliar el estudio con el trabajo y, es algo que debemos de tratar de mejorar. Si hay algo que esta crisis está reclamando es un cambio de mentalidad en todas las escalas.
Sara de la Rica en el turno de preguntas. / NSF
A lo largo de la historia los jóvenes hemos sido el motor y la energía que han tirado del carro en múltiples ocasiones. Cierto es que el papel de los jóvenes se ha visto relegado a un segundo plano en siglo XX con la expansión de las formaciones políticas y sus respectivas juventudes afines, pero tal y como analiza el profesor chileno Luis Razeto Migliario, se ha llegado a un momento en el que los jóvenes también tenemos el derecho a ser partícipes de los problemas y retos que tiene la sociedad en su conjunto. Es a nosotros a quienes nos corresponde en parte asumir la exploración hacía nuevos horizontes para el ser humano. ¿Cómo los jóvenes podemos ser la esperanza del futuro, si ni siquiera nos permiten ser parte del presente?

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