martes, 14 de enero de 2014

Una juventud en pleno empleo, un futuro a nuestro alcance

Un artículo de Luis Cañada, Presidente de la Fundación Novia Salcedo, publicado en "Estrategia Empresarial" en estos días de Enero 2014
 
Vivimos tiempos aciagos para partes notables de la sociedad europea. Especialmente, en la Europa mediterránea, a la par que en otros lares, y en particular en las conocidas como economías emergentes, sus ciudadanos viven tiempos de bonanza y esperanza ya que ven cómo cada día son más las personas que adquieren acceso a una vida digna. Bien por ellos, ya que están recorriendo el camino que algunos de nosotros estamos desandando.
Los números fríos son demoledores: tres millones de jóvenes desempleados en España; seis en la  UE y 75 en todo el mundo: Y, según la OIT, es necesario crear 600 millones de puestos de trabajo dignos en 10 años para dar acogida a la juventud que año a año se incorpora al mundo laboral. Todo ello, en un contexto en el que nadie sabe cómo se va a poder resolver el problema, a la vez que simultáneamente hay muchos movimientos locales tratando de resolver problemas locales, problemas que con frecuencia obedecen a puntos de partida, intereses y objetivos diferentes por no decir opuestos. Y en ello algunas:
 
 
Certezas globales: quienes tienen las capacidades para crear los empleos que necesitan nuestros jóvenes son las empresas, aunque puedan existir otros agentes creadores de empleo. Y las empresas, como ser vivo social que son, necesitan regenerarse en base a dos ideas: el emprendimiento de nuevas empresas y la cualificación ascendente de sus personas, sustentada por la formación para poder mantener una tensión constante de creación e innovación. El trabajo es un medio de integración social ya que es el vehículo que nos hemos dado para la aportación de valor de los ciudadanos a la sociedad.
Certezas locales: hay muchos entornos locales con interpretaciones divergentes de los ‘cómos’ y ‘qués’ de las empresas y de los empleos. ‘Cómos’ y ‘qués’ que tienen una posición de privilegio en la Unión Europea, lo que ha permitido que una parte notable de sus países disfruten de una sociedad del bienestar, que es lo más avanzado y digno que en este sentido ha conseguido la humanidad. Por ello, Europa tiene mucho que aportar al mundo en términos de empleo juvenil.
Incertidumbres: por un lado están quienes piensan que los avances tecnológicos, cada vez más acelerados, van a ser capaces de crear las estructuras de pensamiento y sociales para la emergencia de nuevas formas de ser, hacer y pensar que derivarán en necesidades masivas de empleo; por otro lado están quienes opinan lo contrario, que estamos en el camino de alcanzar un nivel tecnológico que paulatinamente irá prescindiendo del  empleo, tal y como lo conocemos hoy. En cualquier caso, volverán las crisis y si no se toman medidas globales las sufrirán los grupos de población más vulnerables, entre los que se encuentra la juventud. Y...
 
Un valor: los derechos a cobrar pensiones emanan del número de personas trabajando y la forma natural de reponer la tasa de jubilación es mediante la entrada de nuevos trabajadores al mundo laboral: los jóvenes trabajando son un valor en alza.
Una lección: siempre hay explicaciones que permiten entender por qué en unos lugares hay desempleo juvenil y en otros no; y con las explicaciones hay soluciones, que no precisamente suponen grandes presupuestos públicos, si los ciudadanos de cada lugar saben y quieren aprender hacer y cambiar.
Una necesidad: donde el desempleo juvenil está mal, como aquí, hay que recuperar el valor social  del sentido empresarial, del esfuerzo y de la productividad.
Una carencia: se echa en falta un movimiento global de la sociedad civil que tenga por objetivo hacer prospectiva sobre el empleo juvenil, que ponga en común las mejores prácticas, que reflexione sobre los fallos y errores para aprender de ellos, que permita asegurar la ‘Garantía Juvenil’ mediante la cual ningún joven, en ningún lugar, ha de estar más de cuatro meses inactivo.
 
La solución a este grave problema es el "Proyecto Pegasus", concebido e iniciado en Bilbao por Fundación Novia Salcedo. Un proyecto que tiene como objetivo crear un movimiento internacional de reflexión, pensamiento y acción que sitúe el empleo juvenil en la Agenda Global del Desarrollo Humano y cuya meta final sea la Declaración de la Década del Empleo Juvenil 2019-2028 por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas. 

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