martes, 28 de mayo de 2013

Educar es contribuir a la formación de personas libres y responsables (UNESCO)

Federico Mayor Zaragoza, ex director general de la Unesco, opina  estos días en diferentes medios de comunicación que la reforma de la ley de educación, la llamada Ley Wert, es un retroceso sobre lo conseguido. Actualmente encabeza una plataforma, Stop Ley Wert, promovida desde asociaciones de profesores y universitarios contra la reforma educativa impulsada por el Gobierno (LOMCE), porque como español comprometido no puede quedarse como mero espectador.
 
 
 
Como ex director de la Unesco, Mayor Zaragoza antepone la Declaración Universal de los Derechos Humanos a evaluaciones como el informe PISA. Y destaca que, a pesar de considerarse creyente, está en contra de la religión como asignatura. Porque la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que los niños deben estudiar las creencias e ideologías que sus padres decidan hasta su emancipación, sin que estén obligatoriamente impuestas por el sistema escolar. La religión, por tanto, no debe de ser una disciplina. Tampoco le parece bien que se sustituya "Educación para la Ciudadanía" por otra asignatura y que la alternativa a la religión sean los valores, porque los que estudian religión entonces no estudiarán valores.

Como doctor y catedrático, recomienda escuchar más a los educadores, los maestros, los profesores y menos a los políticos. Se les debería consultar a quienes llevan 25 o 30 años dedicándose a la enseñanza y dejarnos de informes PISA. El sistema de evaluación nacional que pretende el ministro Wert no le convence. Se puede evaluar bien a un niño que sepa muchas matemáticas, pero quizá sea un maleducado. Una cosa es saber inglés o matemáticas -materias que se evalúan en los informes PISA, que no dejan de ser informes de instituciones económicas como la OCDE- y otra es estar bien educado. La Unesco dice que educar es contribuir a la formación de personas libres y responsables. Educado es el que actúa por sí mismo, en función de sus propias reflexiones, el que puede expresarse libremente. Los políticos hablan del informe de la OCDE, pero Zaragoza prefiere centrarse en la Declaración Universal de Derechos Humanos o en la Convención Internacional de los Derechos del Niño.
 
Como científico que es, Mayor Zaragoza no acepta que le digan que la ciencia es de izquierdas o de derechas. Educación, salud y ciencia deberían quedar fuera de la actuación de los partidos políticos. Y esta ley, en su opinión, es una ley confesional, que segrega y que discrimina. Con la LOMCE se elegirá a los directores casi a dedo y se financiarán los colegios que diferencien a su alumnado por sexos.
 
Si esta ley sale tal y como está ahora, yo tengo objeción de conciencia, asegura el que fue ministro de Educación y Ciencia. Esta ley es pura ideología y Federico Mayor Zaragoza cree que ésto no es bueno para un país. La Ley Wert pretende adoctrinar, concluye.  

lunes, 27 de mayo de 2013

El desafío del anillo mágico

Un  artículo de Jose Luis Villacorta .

Es obligado volver a leer a Platón. Lo que nos ocurre hoy está expuesto hace veinticinco siglos. En su obra La República expone una tesis de moda en la Atenas del s. IV: la justicia es un supuesto puramente convencional, que no resulta positivo practicar, porque atrae la infelicidad sobre su defensor y le presenta como estúpido ante su propia sociedad. Evidentemente, él reflexiona contra esta peligrosa opinión.

En el libro segundo expone la historia de Gigas. Este pastor había descubierto un anillo que le hacía invisible. Gracias a él, podía entrar en la casa del rey, eliminarle y apoderarse de todos sus bienes, sin dejar pruebas que pudieran acusarle. Este anillo mágico se convierte desde entonces en la metáfora más apetecible de todos aquellos que aspiran a conquistar el poder. Este talismán es el instrumento que muchos podrían usar a discreción, ya que muchos actuarían de la misma manera, si un día lo tuvieran en sus manos, porque pueden, “dándole vuelta al engaste hacia afuera, hacerse invisibles”. Si el justo no hiciera algo tan simple, “sería considerado por los que lo vieran como el hombre más desdichado y tonto, aunque lo elogiaran en público, engañándose así mutuamente por temor a padecer injusticia”. Este es el ambiente que se puede comprobar en la Atenas del s. IV.

Frente a esta posición, defendida habitualmente por los sofistas, Sócrates mantiene la tesis contraria, que Platón va a defender a lo largo de La República. Desde entonces el pastor de la leyenda ha tenido seguidores y defensores (y, por supuesto, críticos) a lo largo de la historia europea. 

La posibilidad de hacerse invisible, es decir, impune, es un sueño acariciado por una nutrida muchedumbre que atraviesa todas las épocas, aunque otra parte, no pequeña, escoja la ética política. 

Planteada así la cuestión, queda sobre la mesa la proposición a rebatir de que nadie es justo e íntegro voluntariamente, sino sólo porque no le queda más remedio: por miedo al guardián, por timidez o pusilanimidad. Una parte de la sociedad sólo practicaría el bien, cuando no puede hacer impunemente el mal.

La conclusión de esta tesis es demoledora: si aseguramos a una persona su total impunidad, todo el barniz moral, todos los diques de la civilización se disolverán y emergerá la verdadera naturaleza humana (¿?), que sitúa al ser humano corrupto en un lugar entre las bestias.

Desde entonces, de Maquiavelo a Hobbes, desde Rousseau a Freud, los europeos tenemos que enfrentarnos ante el desafío del anillo mágico. Sus defensores reeditan esta leyenda y su punto de apoyo más firme es el así llamado realismo político frente a la ingenuidad (¿?) o la simple estupidez (¿?) de sus detractores.

Las consecuencias de esta desconfianza de la ética, practicada por los corruptos de todas las épocas, al ser degradada como discurso meramente teórico o ensoñación enfermiza, las estamos pagando en nuestros días.

El mismo Platón, esta vez en el Protágoras, propone la ciencia política como un don de Zeus a la raza humana, porque sin ella estaría condenada a su desaparición. Por eso, manda a Hermes que “traiga a los hombres el sentido moral y la justicia, para que haya orden en las ciudades”. La moral y la justicia deben ser practicadas por todos, no por una élite, como la medicina. Y la última orden es rotunda y sin matices: “Impón una ley de mi parte: que al incapaz de participar del honor y de la justicia lo eliminen como a una enfermedad de la ciudad”.

Los griegos creían que el fuego de la inteligencia era suficiente para que el ser humano entrase en la historia, dotado de la política. La democracia sería posible, si los humanos constituían sus relaciones sociales sobre la base del honor y la justicia. Cuando esto se realice, habrá nacido el ciudadano. Es decir, el saber se prolonga en el saber hacer. La ciudad humana se funda sobre las técnicas, evidentemente, pero las técnicas se desarrollarán al servicio de la Ciencia (episteme). Posteriormente, se impondrán en Europa otras filosofías (incluso teologías) políticas con la intención de fundamentar la convivencia sobre otras bases, desarrollo que no tiene espacio en este pequeño artículo.

Pero esta filosofía griega es uno de los elementos configuradores de la identidad europea. Cuando Europa da la espalda a estos fundamentos, se apodera de ella la barbarie y la barbarie se alimenta de destrucciones. Asistimos hoy, entre indignados y asustados, a las destrucciones del tejido social, laboral, científico, técnico y moral.

Edgar Morin no se cansa de citar a Hölderlin:”Donde crece el peligro, también crece aquello que salva”.

Como ciudadanos estamos desconcertados, porque se han dinamitado los fundamentos que nos dieron el ser. ¿Es posible recuperar los fundamentos de nuestra sociedad? SÍ. Y, para conseguirlo, es necesario que cuanto antes destruyamos el anillo, cuya magia alimenta la impunidad. 

martes, 21 de mayo de 2013

Competir o convivir. ¿Para qué sirve la ética?

Adela Cortina, catedrática de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia, acaba de publicar dos obras de ética y filosofía tituladas "¿Para qué sirve la ética?" (Paidós) y "Neurofilosofía práctica" (Comares) del que es editora y coordinadora junto a otros autores. Con este motivo Babelia de El País le hace una entrevista el pasado fin de semana que conviene reproducir en este Blog, porque sus respuestas coinciden plenamente con el enfoque del pensamiento Ícaro de la Fundación Novia Salcedo.
 
 
Adela Cortina ha pretendido en su primer libro responder a la pregunta de para qué sirve la ética y ha titulado sus nueve capítulos con formulaciones claras comenzando por "sirve para". Su punto de partida es que todos los seres humanos somos necesariamente morales. Morales o inmorales, pero no amorales. De hecho, señala que desde Grecia y los clásicos lo que se ha intentado es sacar partido de esa manera de ser moral del modo más inteligente posible. Y aterrizando la idea a nuestro momento está convencida de que si nos hubiéramos comportado éticamente, no tendríamos una crisis como la actual.
 
El ser humano es persona en sociedad y la afirmación según la cual hay individuos aislados que deciden sellar un contrato no deja de ser una hipótesis liberal ficticia. No existen individuos aislados sino personas vinculadas a los demás seres humanos, es decir, en relación política. Y aquí vuelve el tema de la ética destacando que en una sociedad en la que las gentes actuasen con responsabilidad y atendiendo al bien común se estaría mucho más preparado para evitar crisis como la actual. Si se vive éticamente, se reducen los gastos, sin necesidad de recortes: hay relaciones de confianza, hay relaciones de construcción común, todo resulta mucho más barato en dinero y el excedente puede invertirse en lo que realmente importa.
 
Cortina está en desacuerdo con la propuesta capitalista según la cual la base de la conducta humana es solo el afán de lucro. Optar por el máximo lucro es poco inteligente porque fuerza el egoísmo, que solo es uno de los aspectos del ser humano, cuando sin embargo se está preparado de una forma natural para la cooperación y el cuidado. La propuesta capitalista está por tanto radicalmente equivocada, porque lo que demuestra -cada vez más- la biología evolutiva y las neurociencias es que los seres humanos estamos biológicamente preparados para cuidar y para cooperar. El problema es saber qué triunfará, si el impulso egoísta o el cooperativo. Ahí está el dilema.
 
Analizando la tendencia en Europa y en España concretamente según la cual el cuidado de las personas es algo que se compra y se vende, Adela manifiesta su oposición. Se trata de bienes básicos que tienen que estar al alcance de todos, señala. Y es que efectivamente los primeros recortes han sido para la dependencia, la sanidad y las pensiones. Justo para el mundo de los más desprotegidos, de los que precisan mayor cuidado. Son medidas injustas porque afectan a los más vulnerables. La ética sirve, entre otras cosas, para recordar que hay que saber priorizar y que los peor situados han de estar en el primer lugar.

Entre los valores éticos, Cortina destaca la confianza como uno de los más importantes recursos morales. La confianza es un recurso moral básico y la ética sirve, una vez más y entre otras cosas, para promover conductas que generen confianza. Porque en una sociedad impregnada de confianza es mucho más fácil que las gentes puedan desarrollar sus proyectos de vida feliz. La confianza hay que conquistarla solidariamente, lo mismo que hay que conquistar solidariamente la libertad para alcanzar un cambio colectivo. Hay muchas voces en la sociedad tratando de contribuir a que se logre una sociedad justa. Porque no es admisible que en España haya gente por debajo de los límites de la pobreza, o que se haya olvidado la ayuda a la cooperación. Las injusticias son inmorales y es necesaria una reflexión social sobre qué valores merecen la pena. Parece que todos estamos de acuerdo en que es mejor la libertad que la esclavitud, la igualdad que la desigualdad, la solidaridad que la insolidaridad, el diálogo que la violencia... pero a la hora de la actuación la realidad es muy distinta. Es preciso decidir si queremos estos valores, si queremos legislar para defenderlos, y si queremos incorporarlos a través de la educación. Esto es crucial, porque la educación no puede consistir en formar personas competitivas, sino en educar ciudadanos justos, buenos profesionales y personas capaces de proponerse metas vitales felicitantes.

En una sociedad alta de moral se trabaja activamente por respetar la dignidad ajena y la propia dignidad, concluye Adela Cortina. ¡ Totalmente de acuerdo contigo, querida Adela !

lunes, 20 de mayo de 2013

¿Mínimo común denominador o máximo común múltiplo?


Un artículo de Sabino Ayestarán
Coordinador del Icaro Think Tank de la Fundación Novia Salcedo
Catedrático Emérito de Psicología Social en la UPV/EHU


Hablando de negociación, se suele utilizar la expresión “encontrar el mínimo común denominador”. Se sugiere que, si queremos llegar a un acuerdo, debemos rebajar al mínimo nuestras aspiraciones. Se lo escuchaba hace poco a un miembro del gobierno vasco refiriéndose a la negociación con los sindicatos.

Siempre que se plantea la negociación como búsqueda del “mínimo común denominador”, me acuerdo de Iker, un joven que fue contratado por una empresa de servicios. Entró como técnico inferior y un sueldo relativamente bajo. A los tres meses, su madre enfermó gravemente. Necesitaba más dinero para ayudar a su madre. Lo conocí entonces. Le sugerí que expusiera su necesidad a la Directora de la empresa. A lo mejor, podía ofrecerle un trabajo de mayor responsabilidad. La primera entrevista con la Directora duró 45 minutos. Expuso su problema en cinco minutos y esperó la respuesta de la Directora. Ésta continuó haciendo preguntas: “¿Cómo está tu madre?” “¿Ves algo en la empresa que tú podrías ayudar a mejorar?” “Me hablaron de un problema que tuviste con el cliente X, ¿cómo resolviste aquel problema?”

La Directora le escuchaba y no hacía ningún comentario. Al final, le dijo: “Vuelve la semana que viene, a esta misma hora”. Inmediatamente, la Directora se reunió con su equipo e hizo la siguiente propuesta: “He hablado con Iker. Tiene un grave problema familiar y necesita más dinero. El cree que podría organizar mucho mejor la Intranet de nuestra empresa. Francamente, lo veo capaz. Os propongo que le demos la responsabilidad de organizar y dinamizar nuestra Intranet, con un sueldo acorde con su nueva responsabilidad”. Hoy, Iker es el mejor colaborador de la Directora en la transformación de la infoestructura de la empresa.

Es un ejemplo de lo que se llama “Negociación creativa de intereses”. No se limitan las aspiraciones de las personas implicadas en el conflicto. Al contrario, se potencian, desarrollando mejor sus competencias personales. Se modifican las ideas previas con las que habían afrontado el conflicto. Se crea un escenario nuevo donde es posible encontrar una solución en la que ganen todas las partes. A esto se llama tender al máximo común múltiplo, es decir, al enriquecimiento mutuo infinito. Después, la realidad de los límites humanos nos situará en un nivel intermedio entre el mínimo común denominador y el máximo común múltiplo.

Técnicamente, es fácil este tipo de negociación. Forma parte de lo que constituye la técnica de la formación de un equipo de innovación. De hecho, puedo asegurar con alguna experiencia que la mayor parte de los equipos aprenden muy pronto a aplicar la técnica de la negociación creativa de intereses en conflicto.

La dificultad está en trasladar esta  técnica a las organizaciones. En la mayor parte de las organizaciones, no se han trabajado las habilidades de comunicación necesarias  para una negociación creativa. Todavía  peor, estamos acostumbrados a negociar desde una actitud de dominación. La dominación se opone a la cooperación. No pueden ganar las dos partes. Una gana lo que pierde la otra parte. Desde la dominación, no es posible la negociación creativa.
Siendo esto así, ¿por qué nos empeñamos en negociar desde la dominación? Porque defendemos los intereses de “grupo”: grupos sociales, grupos políticos, grupos religiosos, grupos sindicales, grupos profesionales, etc… Desde una perspectiva colectivista, no es posible la cooperación.

Los grupos van perdiendo flexibilidad a medida que van ahogando las individualidades e imponen dentro y fuera los intereses del grupo.

¿Puede un grupo ser innovador? Sí, a condición de que se acostumbre a pensar con ideas diferentes. Escuchar ideas diferentes, cambiar las posturas iniciales, integrar las ideas diferentes desde una nueva perspectiva, definir la nueva idea e implementarla, ese es el camino para la innovación. Los grupos que permiten a los individuos lograr acuerdos internos desde una negociación creativa de las diferencias son capaces de cooperar con otros grupos. Han aprendido a negociar ampliando el horizonte de los intereses. La innovación exige flexibilidad mental y ampliación del horizonte de intereses.  

Un grupo innovador está capacitado para negociar de manera creativa con otros grupos. Los grupos que no ejercen la democracia interna no pueden cooperar con otros grupos. Están condenados a negociar desde el poder o desde la ley. No están capacitados para una negociación creativa de intereses.

martes, 14 de mayo de 2013

Bases para un diálogo familiar (y II)


Madre, ya voy entendiendo mejor, pero ¿por qué nos tenemos que marchar si somos los mejor preparados de la historia?”-  “Mira hija eso que dices es un mantra, es cierto sois los mejor preparados, pero ojo, mejor preparados ¿respecto a quién?, ¿en qué materias?, ¿son acaso vuestros preparadores los mejores del mundo?, a esta última pregunta te respondo: <no, vuestros preparadores no son los mejores del mundo porque la mejor de nuestras universidades está allá por el puesto 300 del ranking mundial y como también sabes bien nuestra posición en el informe PISA es manifiestamente mejorable, no porque nuestra sociedad no sabe como acometer el cambio cultural que necesita y no hace más que volver una y otra vez al pasado; en otros lugares del mundo la juventud está mucho mejor formada que aquí y las mejoras de formación avanzan mucho más rápido con lo que el diferencial entre ellos y vosotros se agranda>, así que si te parece vamos a ser un poco más humildes y serenos para encarar el tema y su solución y olvidémonos de las grandilocuencias e hidalguías a las que tanto estamos acostumbrados, aceptemos que nos falta mucho por saber e inmediatamente empecemos a trabajar aprendiendo del error, cosas éstas que por cierto nuestra sociedad penaliza mientras que otras  sociedades cultivan. Hija yo creo que nosotros no interiorizaremos el cambio de cultura que necesitamos para ser quienes queremos ser en el contexto de la humanidad hasta que una parte de nuestra sociedad decida apostar por ello y como buena mujer que ha vivido mucho te tengo que decir con cierta amargura que en los únicos en los que  tengo confianza sois vosotros, los jóvenes y que la única forma que veo de conseguirlo es viéndoos salir para vivir con “otros” en otros lugares, para aprender  para luego plantar aquí las semillas aprehendidas cuidándolas con amor femiculino”.

Luis Cañada (Izquierda) con parte del equipo profesional de Vicinay Cadenas en el III Seminario Ícaro
Madre, un poco ya exageras que aquí tenemos grandes empresas y organizaciones como pueden ser Iberdrola, Telefónica, Santander, Zara, Mango, Irizar, Orona, Vicinay Cadenas, MTorres, Etxe-Tar, Novia Salcedo, etc, que son referentes y envidia de otras muchas a lo largo y ancho del mundo.- “si hija, claro que las tenemos, como las tienen en otros lugares, ese no es el problema, el problema es cuántas tenemos nosotros y cuántas tienen en otros países. Si clasificamos las empresas y organizaciones por su nivel de excelencia y hacemos un gráfico nos encontraremos que nuestra distribución estadística se ajustará a una distribución normal de Gauss con una desviación estándar muy alta lo que significa que la gran mayoría de las empresas está muy lejos de la excelencia y muy pocas lo son o están próximas a serlo, mientras que en otros países la distribución estándar es muy baja con lo que tienen muchas, muchísimas, empresas en los niveles de excelencia o en sus proximidades; como éste es el escenario creo que los únicos que pueden cambiar el País sois vosotros, los jóvenes ya que podéis aportar mucho saliendo, aprendiendo y volviendo para enseñarnos y cambiarnos la forma de hacer en la gobernanza de la política, empresa, patronales,  relaciones sindicales. El País es vuestro, nuestro tiempo ya ha pasado y no lo hemos sabido aprovechar, hacedlo por nosotros. Vosotros todavía tenéis la energía, la mente virgen sin mácula de contaminación, y los medios para acometerlo. Si os quedáis aquí muchos os vais a contaminar y dentro de una generación seguiremos hablando de lo mismo y los otros países se nos habrán distanciado más a pesar de que nuestra juventud siga siendo la mejor formada de nuestra historia pero no de la Historia como me gustaría que fuera.


Madre, me vas convenciendo, volvamos a lo de la cultura de nuestra sociedad, hemos hablado de algunas cosas como compartir, colaborar, ser nómadas, desfronterizar, no penalizar el error, igualdad, gobernanza…, pero habrá algunas mas.- “por supuesto que las hay, así: transparencia informativa y de gestión, austeridad, trabajo en equipo, cariño por el trabajo, disfrutar trabajando, ética empresarial, canales de colaboración entre la empresa y la comunidad de estudiantes, integración del diferente y otros. ¿Os enseñan algo de estas cosas en la universidad?”.

Madre, a mi no me han enseñado nada de esto y quisiera poder aprenderlo. Lo de la integración del diferente me gusta porque como tú yo también asistí al Gutun Zuria y allí conocí a Alberto Manguel quien en un libro habla de La Epopeya de Gilgamesh en la sumeria ciudad de Uruk, relato sobre Gilgamesh y Enkidu escrito hace unos 4.700 años, donde encontrar las soluciones a los problemas de la sociedad pasaba por la integración simbiótica con el “otro”, con aquel que vivía, sentía y hacía “extramuros” de Uruk. Uruk fue la primera gran ciudad de la humanidad y la que marcó la senda de la civilización mesopotámica.- “Tu solo hijo, que ya eres mayor de edad” 

miércoles, 8 de mayo de 2013

Bases para un diálogo familiar (I)


Un artículo de Luis Cañada, Vicepresidente de Fundación Novia Salcedo y miembro de su Ícaro Think Tank


6.202.700  - 27,11%  -  57,25%


Madre, ¿sabes que son esas cifras?  - “claro que lo sé hija, son las últimas cifras oficiales del paro en números absolutos y en relativos sobre el total de la población activa y de la de jóvenes menores de 25 años respectivamente”.

Madre, ¿qué te dicen esas cifras? – “me producen un gran desasosiego por muchas cosas, una de ellas porque es la constatación de un gran fracaso de nuestra sociedad, vista ésta como un todo, seguida de otra, que es la comprobación de la incapacidad de los diferentes agentes socioeconómicos, y por agentes digo: gobiernos, empresarios, equipos directivos, trabajadores, sindicatos, asociaciones/organizaciones, para establecer la diagnosis adecuada y como consecuencia de esa diagnosis aplicarse a desarrollar soluciones en forma compartida y sostenida”.

Madre, entiendo lo del fracaso pero no lo de la incapacidad, ¿me lo explicas? - “lo que yo veo día tras día es que entre todos, y digo entre todos, no hemos sabido construir un País sostenible para todos y sin embargo sí hemos sabido hacerlo para los grupos que detentan el poder, que como sabes son unos pocos, muy pocos, y es obvio que cuando se construye para pocos significa que se excluye a muchos lo que al final trae como consecuencia crear división y asimetría entre los ciudadanos, y eso no es bueno hija”. 

Madre, ¿por qué no hemos sabido hacer lo que deberíamos hacer y sin embargo sí otra cosa? – “cuestión cultura hija, la nuestra es una sociedad que no cultiva como otras aspectos que hoy son esenciales, como es el caso de la colaboración y cooperación, mientras que si lo hace con la imposición, como tampoco cultiva la igualdad de género con lo que sistemáticamente dejamos a la mitad de la sociedad fuera, de alguna manera seguimos el patrón masculino en lugar del andrógino, o femiculino que es otro palabro para decir lo mismo. Hace unos días leyendo a Héctor Abad después de haberle escuchado en el Gutun Zuria en la Alhóndiga-Bilbao vi reflejado en lo que él cuenta de su padre, muerto después de ser baleado, la imagen de nuestra sociedad en las siguientes palabras que las recuerdo así: “mi papá me decía que él era muy buen padre pero muy mala madre porque tenía muchas y muy buenas ideas para poner en marcha y solucionar muchos problemas de su sociedad (la Colombia de los años 70 y 80) pero no tenía la constancia de perseverar ni la paciencia de esperar a que germinaran y crecieran, o dicho de otra forma, mi papá era muy buen fecundador pero muy mal cuidador del embarazo de forma que casi todo lo puesto en marcha, o abortaba o mal nacía”, hija, creo que necesitamos integrar la esencia de lo que la naturaleza nos ha dado bajo las formas de ser y hacer femeninas y masculinas,  y no lo hacemos”.

Madre, y mientras como sociedad no sabemos hacer, nosotros, los jóvenes y no solo los jóvenes porque los mayores de 50 también, nos quedamos fuera, tan fuera que no se nos da otra opción que la de “marchar”, a pesar  que estamos preparados y cualificados como nunca la juventud lo ha estado.- “cuestión de cultura hija, lee y observa cuando hablas de “marchar”, los humanos más antiguos de nuestra zona son los de Atapuerta y aquellos vinieron desde Oriente Próximo y llegaron allí desde el centro-este de África, dando un paso después de otro. En tiempos más recientes por nuestro solar han pasado y se han establecido helenos, fenicios, cartagineses, romanos, godos, visigodos, celtas, árabes, bereberes, vikingos, suevos, vándalos, alanos, francos, sajones,… y nosotros hemos tenido nuestras diásporas por varios lugares, especialmente por sur y norte América y recientemente por centro Europa.

Creo que a este problema y preocupación de “marchar” que planteas nos tenemos que aproximar desde un punto de vista que es consustancial con nuestra naturaleza, los humanos somos nómadas y a mi entender ese nomadismo es lo que ha permitido cambiar las culturas de los pueblos al inyectarlas el frescor de otras formas de ser y hacer; es posible que sea en el mestizaje, en este caso cultural, donde se halla una de las claves para encontrar las energías que en un momento determinado no se tienen y que sin embargo se necesitan para acometer la ingente labor del cambio; soy de la opinión de que las culturas que no reciben  influjos del exterior acaban siendo endogámicas y paulatinamente retrasándose de las que sí los reciben. Los países del sur de los Pirineos llevan bastantes siglos semi-aislados con lo que avanzan a velocidad más lenta que los que tienen fronteras transparentes, o mejor dicho que los que culturalmente se han desfronterizado”.

Madre, no te entiendo bien, ¿me lo dices de otra forma?- “de las formas que quieras y cuantas veces quieras, mira hace algo más de un siglo Einstein nos habló de la Relatividad y puso en cuestión el absoluto del tiempo y del espacio, conceptos que hasta entonces eran incuestionables, hace cuarenta y cuatro años los humanos llegamos a la Luna y a medida que la cápsula Apolo XI se alejaba de la Tierra aquellos hombres que la habitaban veían como se diluían las fronteras y con ello percibían como los llamados grandes problemas locales se convertían en nimios y por el contrario resaltaban la importancia de los enfoques globales, o lo que es lo mismo, veían la Humanidad y la Tierra como unidades y no como partes con fronteras; cuando ves así las cosas ya no es problema el tener que moverse de lugar a otro ya que estás siempre en tu propia unidad, en tu propia tierra. Ambos hechos supusieron una gran desfronterización cultural que propició las bases para grandes cambios en la humanidad”.

jueves, 2 de mayo de 2013

Houston, tenemos un problema...


NSF ha escogido para su memoria de actividad 2012 una evocación de la carrera espacial, de la que podemos extraer multitud de aprendizajes.

En concreto hoy quisiera recordar un episodio fantástico por los paralelismos que podemos encontrar con la actual situación del empleo juvenil. Vamos a ello:

El 11 de abril de 1970 los astronautas Lovell, Swigert y Haise se embarcaron en la séptima misión tripulada del programa Apolo, más conocida como Apolo XIII. 

Tras dos misiones anteriores que culminaron en alunizaje, podemos imaginar la ilusión por una tercera. Aparentemente pocas cosas podían fallar, contaban con experiencia, tecnología y preparación.

Sin embargo, rumbo a la Luna el tanque de oxigeno número dos explotó, provocando una serie de reacciones que resultaron fatales para el módulo de servicio e impidiendo toda posibilidad de alunizaje.

Para lograr un regreso seguro se requirió que tanto la tripulación como el personal de apoyo actuaran con gran ingenio bajo extrema presión.

En la película de 1995 dirigida por Ron Howard existe una escena estupenda que ejemplifica bien la generación de ideas y soluciones con recursos limitados. En ella se observa a una serie de técnicos de la NASA volcando unas cajas sobre la mesa; la premisa era devolver a los astronautas teniendo en cuenta que los elementos con los contaban en la nave eran aquellos volcados sobre la mesa.


Un ejemplo de determinación y esfuerzo que no se circunscribía únicamente a la Agencia Espacial, sino a toda la sociedad estadounidense. El fracaso no era una opción.

Tampoco lo puede ser en nuestra propia misión como sociedad: dar mejores oportunidades para los jóvenes a la hora de incorporarse al mercado laboral y como ciudadanos de primer orden.

La última tasa de desempleo para los menores de 25 años en Euskadi es del 43´1% (datos del primer trimestre de 2013 del Eustat) ¡a nosotros también nos ha estallado el tanque de oxígeno número dos!

En nuestra última reunión de Ícaro Joven nos planteábamos porqué estamos tan faltos de ideas y soluciones. Parece como si hubiéramos arrojado la toalla y esperáramos que el tiempo, y solo el tiempo, pusiera las cosas en su sitio. ¿Podemos imaginarnos a los ingenieros de la NASA asumiendo que nada se puede hacer? ¿Volviendo a llenar las cajas y renunciando a traer a casa a aquéllos mismos a los que ellos mandaron en la misión?

Hoy son muchos los jóvenes que nos dicen “Houston, tenemos un problema…”. Por ello el próximo 5 de Junio, de la mano de Iñaki Gabilondo trataremos de reinventar el empleo, buscar nuevas ideas para devolver a las personas jóvenes su oportunidad de “regresar a la Tierra”. Contamos con todos/as vosotros/as.