lunes, 8 de julio de 2013

Estudiar Ciencias: Por qué y para qué (II)


Rosa Miren Pagola, que acaba de ser designada aldezle, o defensora universitaria de la Universidad de Deusto, ha sido entrevistada por El Correo (domingo 7 de julio). Aunque no habla de ciencias, sirve al propósito de estos posts. Cuenta que “Los jóvenes están preocupados, sobre todo los de los últimos cursos, porque ven que tienen un futuro complicado y eso les hace ser más responsables. Saben que tienen que estar muy bien formados para ser competitivos. Su futuro depende de la formación… Nunca hay un exceso de universitarios en ninguna sociedad. Ayuda a elevar el nivel cultural y, en general, la estructura social del país. Y aunque no puedan acceder al puesto de trabajo para el que se han preparado, no cabe duda de que la respuesta profesional que van a dar desde su empleo y la educación que transmitirán a su entorno familiar contribuye a contar con una sociedad mucho más preparada, capaz de salir adelante en peores circunstancias. Mejoran la propia sociedad.”
Anima a que los jóvenes salgan fuera del país: “Salir siempre es una riqueza y hoy en día es totalmente necesario. Nosotros recomendamos a todos los alumnos que participen en programas Erasmus, que salgan fuera a estudiar durante el curso o en el verano. Es imprescindible, no solo por aprender una lengua o dominarla mejor, sino también porque es necesario ver otras formas de vida, otras culturas, es una parte importante de su formación. Mis dos hijos trabajan fuera. Y no pasa nada. Ahora las distancias  ya no son las mismas. Puedes conectar con ellos por internet a diario.”
A pesar de que las perspectivas actuales de encontrar un empleo no son positivas, en mi opinión se está pintando el futuro demasiado negro para los jóvenes  que quieren empezar estudios universitarios, o los que han obtenido recientemente un grado en una disciplina, por ejemplo en ciencia. Los jóvenes deben saber que el futuro será el que ellos mismos construyan, paso a paso. Los políticos no lo van a construir para ellos. Con estos posts pretendo enseñarles a los jóvenes, con pocos ejemplos entre muchos posibles, maneras  de enfocar una carrera desde su propia personalidad, sus ilusiones y sus aptitudes, en este caso una carrera que tiene la ciencia como punto de partida, pero no necesariamente como punto final. Sigamos.
4.- Química. Science@Leuven habló con el antiguo estudiante de química, Paul Collart, que dirige actualmente el equipo local de la empresa química Bayer en Amberes, y participa en Essencia, la federación belga del sector de la industria química y de las ciencias de la vida, donde se ocupa de la gestión de la competencia y del talento del sector.
Empezó su carrera profesional como jefe de producción. A la pregunta ¿Qué implica esta función?, contesta “Lo que es importante en el arranque de una carrera en la producción en la industria es que debes tener un interés fuerte en la técnica. La práctica de la química en un laboratorio es desde luego no comparable con una instalación industrial. Es evidente que la química juega un papel claro en ella, pero es tan solo una parte del trabajo. La búsqueda de mejoras en el proceso en cuanto se refiere al uso de materias primas y de energía, constituye un desafío de peso. Colaborar en un equipo de ingenieros y químicos ofrece muchas posibilidades para desarrollos creativos, también en funciones de la producción. Eres el responsable final de una instalación de producción en todos sus aspectos: cantidad de producción, calidad, aspectos de seguridad y medio ambiente, control de costos y también la organización del personal. Todo esto forma parte de un trabajo muy variado y desafiante.”
¿Por qué debería estudiar un joven hoy química? Le preguntan. Por la importancia que tiene la química en nuestras vidas y en la sociedad. “Si conseguimos que los jóvenes tomen más conciencia de que estudiando química pueden contribuir  a soluciones de nuestro mundo y de nuestra sociedad, esto debe ser una inspiración en el momento de elegir una asignatura. Ya que es importante ver la utilidad y establecer la relación entre el mundo de la alta tecnología de la industria química y las aplicaciones diarias en el entorno en el que vivimos.” Paul Collart considera que hacer posteriormente un doctorado es una buena baza si quieres hacer carrera en el sector privado. (Estoy muy de acuerdo con él, por experiencia propia, sobre todo porque en el doctorado aprendes a trabajar de forma autónoma en la resolución de problemas, dentro de un equipo y con la tutoría de un profesor).
El joven graduado en química, Nick Coenen, sabía muy tempranamente que quería estudiar química. Le fascinaba cómo casi todo en nuestro alrededor en realidad tiene algo que ver con la química. “Hay tantas posibilidades con la química que más adelante todavía puedes ir  en todas las direcciones.” Los mejores recuerdos los tiene de la asignatura de los fundamentos de la química. Dice que “su profesor Clays sabía dar la clase de tal manera que el interés para la química aún aumentaba.” A los jóvenes que dudan, aconseja: “¡Haz lo que tú mismo quieres hacer! Cuando haces una elección debes dedicarte plenamente para estar preparado para la aventura que emprendes.”



5.- Bioquímica y Biotecnología. Hideaki Mizuno es un investigador japonés que investiga desde 1999 albuminas fluorescentes en la sección de biología molecular y estructural en la Facultad de Bioquímica de la KU Leuven. Es un gran experto en la materia y ha publicado numerosos artículos en revistas de prestigio.
¿Qué consejos da a los jóvenes? “Muchos jóvenes dudan entre una formación en ciencias puras y una formación que está más cerca a las aplicaciones, como médico, biomédico, o bio-ingeniero. Para los últimos está claro cuáles son los resultados posibles de su investigación: un nuevo medicamento, un nuevo sistema de diagnóstico, un nuevo proceso industrial. Pero al fin y al cabo toda tecnología se remite a la investigación básica… Grandes innovaciones en los sectores aplicados son únicamente posibles sobre la base de nuevos conocimientos, que procede de una investigación básica no dirigida. Muchas técnicas han sido desarrolladas y perfeccionadas dentro de la investigación fundamental. El mundo exterior presta sobre todo atención a aplicaciones que están cerca de su entorno personal, pero a largo plazo necesitas absolutamente la investigación básica, no solo para el progreso técnico sino también para el desarrollo general de la ciencia.”

 Yenthe Janssens, un joven graduado en bioquímica y biotecnología, opina que desde su punto de vista estas ramas combinan las dos ciencias más bonitas: la química y la biología. “Por un lado obtienes una noción de las bases fundamentales de todo lo que te rodea, y por el otro ves que se traduce en la construcción y funcionamiento de organismos, incluido tú mismo. Somos verdaderos pioneros, y lo que los profesores y doctorandos en este momento investigan, es tan solo una fracción de lo que queda por aprender del mundo biomolecular.” A los que dudan, les dice: “Lo único que cuenta es tu interés. Yo mismo vengo de una rama no científica, pero me he peleado mi primer año y ahora estoy en el tercero, sin ningún retraso. Todavía no me he arrepentido nada de la elección de mi asignatura.”
 Yo, que llevo ya 13 años jubilado, tampoco me he arrepentido en ningún momento de la elección de mi asignatura, que era la Física Química en la KU Leuven, a la que siguió la investigación básica en la disciplina de la Cinética Química (la velocidad de las reacciones químicas) durante mi doctorado en la misma universidad de la ciudad de Lovaina. Después de la mili tuve una oferta de empleo de investigador en el laboratorio de polímeros de la compañía SHELL en Delft, Países Bajos, pero me salió una oportunidad en Bruselas, mi ciudad natal, donde me incorporé en el Centro de Investigación de la FINA para hacerme cargo del laboratorio de técnicas de separación, del desarrollo de procesos industriales en plantas piloto y de la asistencia técnica a las refinerías del Grupo en Bélgica, Alemania, Reino unido e Italia. Once años después me trasladé con mi familia a Euskadi para incorporarme en PETRONOR, donde colaboré en los trabajos previos a la puesta en marcha de la nueva Refinería de Bizkaia y  posteriormente, como responsable del Departamento de Servicios Técnicos y de la Ingeniería de Procesos de nuevas instalaciones posteriores de la empresa. Los últimos años de mi carrera trabajé en la Central de Ingeniería de REPSOL como responsable de la gestión de la Ingeniería Conceptual y Básica de proyectos industriales del Grupo Repsol en Euskadi y Cantabria.
Cuando empecé a estudiar en la universidad, no tenía ni una remota idea de lo que iba a pasar después ni en qué país iba continuar y terminar mi carrera profesional, ni era mi preocupación. Mi formación ha sido continua durante toda mi carrera, adaptándose a las necesidades en cada momento, una formación dentro y fuera de la empresa, de los clientes y de los suministradores, y, sobre todo, aprendiendo de colegas con estudios y una formación muy distinta a la mía, y que eran a menudo más jóvenes que yo…

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