jueves, 2 de mayo de 2013

Houston, tenemos un problema...


NSF ha escogido para su memoria de actividad 2012 una evocación de la carrera espacial, de la que podemos extraer multitud de aprendizajes.

En concreto hoy quisiera recordar un episodio fantástico por los paralelismos que podemos encontrar con la actual situación del empleo juvenil. Vamos a ello:

El 11 de abril de 1970 los astronautas Lovell, Swigert y Haise se embarcaron en la séptima misión tripulada del programa Apolo, más conocida como Apolo XIII. 

Tras dos misiones anteriores que culminaron en alunizaje, podemos imaginar la ilusión por una tercera. Aparentemente pocas cosas podían fallar, contaban con experiencia, tecnología y preparación.

Sin embargo, rumbo a la Luna el tanque de oxigeno número dos explotó, provocando una serie de reacciones que resultaron fatales para el módulo de servicio e impidiendo toda posibilidad de alunizaje.

Para lograr un regreso seguro se requirió que tanto la tripulación como el personal de apoyo actuaran con gran ingenio bajo extrema presión.

En la película de 1995 dirigida por Ron Howard existe una escena estupenda que ejemplifica bien la generación de ideas y soluciones con recursos limitados. En ella se observa a una serie de técnicos de la NASA volcando unas cajas sobre la mesa; la premisa era devolver a los astronautas teniendo en cuenta que los elementos con los contaban en la nave eran aquellos volcados sobre la mesa.


Un ejemplo de determinación y esfuerzo que no se circunscribía únicamente a la Agencia Espacial, sino a toda la sociedad estadounidense. El fracaso no era una opción.

Tampoco lo puede ser en nuestra propia misión como sociedad: dar mejores oportunidades para los jóvenes a la hora de incorporarse al mercado laboral y como ciudadanos de primer orden.

La última tasa de desempleo para los menores de 25 años en Euskadi es del 43´1% (datos del primer trimestre de 2013 del Eustat) ¡a nosotros también nos ha estallado el tanque de oxígeno número dos!

En nuestra última reunión de Ícaro Joven nos planteábamos porqué estamos tan faltos de ideas y soluciones. Parece como si hubiéramos arrojado la toalla y esperáramos que el tiempo, y solo el tiempo, pusiera las cosas en su sitio. ¿Podemos imaginarnos a los ingenieros de la NASA asumiendo que nada se puede hacer? ¿Volviendo a llenar las cajas y renunciando a traer a casa a aquéllos mismos a los que ellos mandaron en la misión?

Hoy son muchos los jóvenes que nos dicen “Houston, tenemos un problema…”. Por ello el próximo 5 de Junio, de la mano de Iñaki Gabilondo trataremos de reinventar el empleo, buscar nuevas ideas para devolver a las personas jóvenes su oportunidad de “regresar a la Tierra”. Contamos con todos/as vosotros/as. 

1 comentario:

  1. Una comparación genial. Un problema espacial al que se buscó la solución con los pies en la tierra. El emprendimiento sin ideas no es posible, empieza con un sueño... Pero después hay que tomar las riendas de este sueño, contrastarlo y dirigirlo hacía la práctica. Para minimizar el riesgo de fracasar.

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