jueves, 24 de enero de 2013

El buen gobierno de una universidad visto por su rector


Sede de la Universidad de Navarra
¿Qué es para un  rector el buen gobierno de una universidad? La revista de la Universidad de Navarra 'Nuestro Tiempo? (número 677, Noviembre-Diciembre 2012) ha hecho un entrevista a su nuevo rector, Alfonso Sánchez-Tabernero (51 años), ‘Un café con el rector’, en la que colaboraron dos alumnos.  Es la primera vez en la historia de la Universidad que ha sido elegido un antiguo alumno como rector. La entrevista ha sido larga y trataba de varias cosas por lo que he sacado únicamente estos pasajes que tienen que ver con el buen gobierno de una universidad.


Cuando a Alfonso Sánchez-Tabernero le preguntan, “Usted siempre habla en clase del buen gobierno en las empresas. ¿Cómo se desarrolla ese buen gobierno en la universidad?” El rector responde: “Intento aplicar lo que cuento y escribo, para que no haya ‘en casa del herrero, cuchara de palo’. Tengo una serie de principios que cuento en clase, y que intento vivir en la tarea cotidiana de dirigir la universidad. Por ejemplo, que el gobierno sea estratégico, es decir, que pensemos a largo plazo; que establezcamos prioridades; que dediquemos tiempo a lo que es prioritario; que el gobierno no sea reactivo, que sea proactivo; que dediquemos mucho tiempo a la formación de los directivos de la universidad; que analicemos la percepción de calidad de los alumnos; que tengamos un buen plan de internacionalización; que tengamos una estructura económico-financiera sólida... Creo que las universidades, en general, y la universidad española, en particular, son mejores en la investigación y la docencia que en el gobierno. Por eso, es un desafío que la calidad del gobierno esté, al menos, a la altura de la calidad de la docencia y la investigación de la Universidad de Navarra, que es una calidad alta.”

Otros aspectos del buen gobierno:

 No perder el contacto con los alumnos: En opinión de Alfonso Sánchez-Tabernero, “La tarea de dirigir es como el humo de una habitación: si se duplica el espacio de la habitación, el humo sigue llenándolo todo. Dedico todo mi tiempo a dirigir, excepto dos momentos que reservo para dar clase y para investigar, los viernes de cuatro a siete y media.” Lo último nos lleva al siguiente aspecto: ¿Por qué Alfonso Sánchez-Tabernero sigue dando algunas clases?  El rector responde, “Me parece importante que el rector viva la realidad de la universidad, y la realidad fundamental de la universidad es la docencia y la investigación. Si una persona deja el contacto con los alumnos, se puede convertir en alguien que teoriza acerca de lo que debe ser eso, sin vivirlo.”

 Gobernar en equipo: Según Alfonso Sánchez-Tabernero, “El gobierno de la universidad es un gobierno de equipos, no hay nada relevante que decida solo una persona.”

 Ser uno mismo: Alfonso Sánchez-Tabernero opina que “Quien dirige no puede intentar ser otro, o dirigir como otro. Entre otras cosas porque cuando a uno le eligen para dirigir, se entiende que es para que sea él mismo, no para que sea la copia de alguien. Con lo cual, intento poner mi carácter, mi modo de ser, mi modo de enfocar la vida y la dirección al servicio de la universidad.”

 Tener buenos profesores (y buenos alumnos). A la pregunta a Alfonso Sánchez-Tabernero: “Si un profesor no logra captar la atención del alumno, ¿la culpa es del profesor, o del alumno?” El rector responde: “Del profesor, porque vive en 2012, y el punto de partida es que el alumno es el que es. Cuando no funciona algo en docencia, la culpa es del profesor. El buen profesor, de entrada, es autocrítico. En el momento en que se inhabilita como profesor con futuro, o como profesor bueno, es cuando dice que la culpa es de los alumnos. En ese momento, está afirmando que él no es, ni va a ser, un buen profesor.” “¿Usted se considera buen profesor?”, preguntan al rector, quien responde: “Intento serlo, pero lo mejor es que lo valore el alumno. Somos malos juzgándonos a nosotros mismos. Conviene que nos enjuicien quienes nos conocen, quienes nos padecen, y quienes tienen contacto con nosotros…Lo importante de una universidad es que los profesores sean buenos y que los alumnos sean buenos.”

 El testimonio positivo de los antiguos alumnos, que son el ‘producto’ de la universidad. Pregunta: “¿Cuál sería para usted el retrato ideal, la ‘Carta a los Reyes Magos’ de cómo debería ser alguien que ha pasado por la Universidad de Navarra?” La respuesta: “Básicamente querría que fueran buenos profesionales con buen corazón. Eso sería mi ‘Carta a los Reyes Magos’. Tenemos que trabajar para que a la mayoría de alumnos que se gradúa en la Universidad le vaya muy bien en la vida profesional, y que tengan un desarrollo, crecimiento, éxito profesional como palanca para hacer el bien a los demás. Lo prioritario es que sean personas que trabajen muy bien y se preocupen mucho de los demás, sobre todo de los que más lo necesitan… Cada antiguo alumno que hace bien su trabajo nos ayuda, y cada antiguo alumno que hace mal su trabajo es un problema para la Universidad, es un mal embajador de la Universidad.”

 Afrontar el desafío de las nuevas generaciones. Alfonso Sánchez-Tabernero cuenta, “Tengo 51 años, y empecé a dar clase, de ayudante, quizá cuando tenía 23. Con lo cual, ha pasado una generación. Lo fundamental no ha cambiado, y es que a la universidad viene gente con ilusión, con esperanza, con mucho futuro y poco pasado, con una cierta capacidad de deslumbramiento... Esa es la materia prima que tiene un profesor, su trabajo es motivar y guiar al alumno. Claro que los alumnos son más internacionales que antes, han viajado más, son tecnológicamente más diestros, tienen más preocupación por las cuestiones sociales... En cambio, se interesan menos por la política, quizá los alumnos son más audiovisuales, y muchos tienen menos hábito de leer textos largos: manuales, novelas, ensayos... Hay pros y contras, pero el sustrato es el mismo. Desde el punto de vista del profesor, quizá, la única dificultad añadida frente al pasado es captar la atención durante largo rato. El alumno que ve vídeos musicales de dos minutos, que pincha en el titular de un diario digital y está continuamente zapeando y cambiando de consumo, y de repente llega a clase y durante 45 minutos ve la misma cara delante... No está habituado.”

 Los valores morales. Sobre esto el rector opina: “Las cuestiones de carácter más bien moral, o los valores, nunca se aprenden estudiando, se aprenden por contagio, viendo la vida atractiva de otras personas, otros alumnos, profesores, bedeles. Hay muchas cosas que hemos aprendido de nuestra familia porque nuestros padres con su ejemplo nos guiaron en una dirección. La universidad no es una familia, pero el proceso de aprendizaje tiene mucho que ver, sobre todo en las cuestiones relacionadas con las virtudes. No hay una tecla, hay una serie de cosas que, unidas, proponen de modo atractivo al alumno la posibilidad de que sea generoso y no egoísta, respete y no rechace, ame la verdad y no la mentira, acepte la diversidad y no quiera imponer su modo de pensar…”

En todas las fases de la educación se van formando las personas en los fundamentos de un buen gobierno que luego aplicaran en el sector en el que realizarán su actividad.

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