martes, 6 de noviembre de 2012

Individualización como condición para la cooperación

Un artículo de Sabino Ayestarán Coordinador de ICARO Think Tank y Profesor Emérito de la UPV/EHU


Acabo de participar en Roma en un seminario internacional sobre “Cultura postmoderna y verdad”. La conclusión se puede resumir en una sola frase: “La autoridad, ya sea religiosa, política, económica o científica, no tiene la posesión de la verdad”. La verdad se construye en la interacción entre personas diferentes, tanto en sus intereses personales como en su especialidad. Este es el cambio cultural que define el paso de la modernidad a la postmodernidad o, como prefiere llamar Ulrich Beck,  a la modernización reflexiva.  El proceso de  individualización ha sido un proceso de emancipación de las personas con respecto a los grupos como familia, etnia, estado-nación, grupos religiosos, partidos políticos, etc… Los principios que constituyen la base de la individualización son: destradicionalización,  necesidad y posibilidad de la decisión individual y, como requisito, un horizonte de opciones, más o menos delimitado, y asunción de la responsabilidad de las consecuencias de las propias opciones.

             En 1993, Victoria Camps publicó el libro “Paradojas del individualismo”. En los ambientes tradicionales, el individualismo se ha asociado con aislamiento social, agresividad y egoísmo. Esa es la lectura que Victoria Camps llama “psicológica”. Desde una lectura “ética”, el individualismo es una cultura que favorece la autonomía personal y la asunción de la propia responsabilidad de las consecuencias de las propias acciones. Representa la superación de estructuras colectivistas y la construcción de unos vínculos sociales, desde el respeto a la individualidad y la tolerancia de las diferencias.


Victoria Camps y Sabino Ayestarán en el I Seminario Icaro
            
 Para cooperar, los individuos tienen que ser autónomos. La dependencia hace inviable la cooperación. La interacción libre entre personas autónomas facilita la emergencia de nuevas realidades grupales, ideas, sentimientos y proyectos, que han sido construidos entre todos los que comparten la experiencia. Este es el camino para la construcción de la verdad y de las normas éticas.

             Pero, la autonomía personal significa, también, la pérdida de refugios como la nación y estado, instituciones jerarquizadas, partidos políticos que deciden por los ciudadanos y  religiones universalistas que marcan el camino a seguir en la vida. No lo olvidemos: la individualización supone asumir la responsabilidad de la sociedad que estamos construyendo. Como ciudadanos, somos responsables del funcionamiento de las instituciones y de las organizaciones. Tenemos que exigir transparencia en todas las organizaciones y participar en la gestión de las mismas. En la era del conocimiento y de la innovación, los liderazgos tienen que ser compartidos.

             Soy consciente de que estoy cargando la responsabilidad del cambio sobre las espaldas de los ciudadanos. No veo otro camino. La historia  demuestra que es muy difícil y poco frecuente que un colectivo de personas renuncie, voluntariamente, a los privilegios que concede el poder en cualquiera de sus formas: poder político, poder económico, poder religioso, poder de información y poder del conocimiento. Los privilegios tienen que ser arrebatados. No es necesario recurrir a la guillotina. Hoy en día, son los movimientos como el de los “indignados” del 15 de mayo o los movimientos de ciudadanos que han hecho posible la primavera árabe los que obligan a los detentores del poder a abandonar sus posiciones de privilegio. La globalización, gracias al desarrollo tecnológico de los medios de comunicación, permite la creación de redes sociales transnacionales y la cooperación entre individuos, más allá de las diferencias de familias, etnias, naciones,  estados, partidos políticos y religiones.

             El individuo ha roto las ataduras que le mantenían atado a los diferentes grupos sociales,  que lo han dominado y protegido, al mismo tiempo, y ha adquirido una autonomía que le permite asociarse con otros individuos en un plano de igualdad. Desde la cooperación entre personas diferentes, los ciudadanos podemos presionar a los partidos, iglesias, estados, sindicatos y empresas, exigiendo mayor transparencia, flexibilidad laboral y participación de las personas en la gestión de las organizaciones.

             Sin embargo, este mismo mundo globalizado, que se orienta hacia la creación de una nueva sociedad, libre de las protecciones de los estados, de los partidos políticos y de las iglesias, está expuesto a los riesgos de una explotación capitalista, donde la generación joven, especialmente los jóvenes ubicados en situaciones ocupacionales de baja categoría,  se halla más expuesta al riesgo de tener solamente  contratos temporales, perder el trabajo, permanecer en posiciones inseguras o no adquirir derechos de jubilación.



             Además, la misma tecnología que nos permite comunicarnos a nivel mundial, es la que reduce los puestos de trabajo. La robotización sustituye a las cadenas de producción. Toda actividad simple y repetitiva acabará siendo robotizada. Las máquinas están reemplazando la actividad de las personas. ¿Es esto malo? No necesariamente. Si los beneficios del trabajo se distribuyen de manera equitativa, no tienen por qué reducirse los ingresos. La producción no baja porque se introduzcan las máquinas. Al contrario, la tecnología aumenta la producción. Lo importante es que la distribución de las ganancias sea equitativa. Podremos trabajar menos horas y dedicar más tiempo a la creatividad y a la cultura. Todo esto supone un cambio importante en la dirección de una mayor transparencia en las organizaciones productivas  y políticas y una clara orientación de la actividad económica hacia el bien común.

Un reflexivo Sabino Ayestarán

             ¿Estamos soñando? Sí, pero los sueños son necesarios para construir una nueva realidad. Para ICARO Think Tank de la Fundación Novia Salcedo, la Innovación Social se apoya en tres principios: principio de la cooperación, principio democrático y principio económico.


-  Cooperación entre personas diferentes, que utilizan las diferencias para reforzar la innovación y la negociación creativa en los conflictos de intereses. La técnica de negociación creativa de intereses ha sido bautizada por Covey con el nombre de “La 3ª Alternativa”. Covey siempre fue muy hábil y rápido en captar nuevas ideas de mucho calado. En este caso, ha sabido captar la importancia de la técnica de la negociación creativa de intereses y desarrollar dicha técnica en un libro de 509 páginas.

Democracia interna de las organizaciones, basada en el liderazgo compartido y la participación de los individuos en la gestión de la organización. Organizaciones en las que las personas comparten esfuerzos, beneficios y gestión. Las empresas basadas en la creación de un conocimiento compartido y en la innovación necesitan un liderazgo transformacional ético y transparente.

- Desarrollo económico y tecnológico sostenibles en relación con los recursos humanos y ecológicos. El objetivo final de la economía es el desarrollo integral de la persona. Todos los objetivos instrumentales de la economía tienen que establecerse en función de su contribución al objetivo final.

             Es evidente que las fuerzas conservadoras se resisten a abandonar los espacios de poder y utilizan el poder económico para controlar y domesticar esta “generación global”, que camina hacia una sociedad más igualitaria, más cooperadora y más orientada al desarrollo integral de las personas. Los estudiosos de la cultura están de acuerdo en la descripción de un tipo de modernidad que termina, pero no tienen una idea clara, ni unos esquemas conceptuales para definir la nueva modernidad.

2 comentarios:

  1. Interesante… Efectivamente “Individualismo” se entiende muchas veces en sentido algo peyorativo, Y muchas veces con razón. Como le pasan a muchos “ismos” e “istas”. Por el hecho de ser activista “socialista” o del “socialismo”, no se es necesariamente una persona social. Y, por ejemplo, hay ecologistas no son doctos en ecología (lo que sí son, o deben serlo, los ecólogos). Personalmente me gustan más las palabras “individualidad” en el sentido de la RAE “Cualidad particular de alguien o algo, por la cual se da a conocer o se señala singularmente” y “personalidad”, definida por la RAE como “Conjunto de características o cualidades originales que destacan en algunas personas”, y “Conjunto de cualidades que constituyen a la persona o sujeto inteligente” Para aportar a la sociedad hay ser lo más posible “individualidad” y “personalidad”. Son cualidades exigentes que requieren formación y experiencia. La cooperación entre mediocres solo puede dar resultados mediocres.

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  2. Estoy convencido en verdad, el análisis de Sabino Ayestarán al encuentro de "la modernización reflexiva" es una aportación rigurosa, de sabia humanidad. La "individualización" tan necesaria y legítima tiene que estar refrendada en la interrelación social y colectiva, en la política y la economía "lo dificil es la asunción de roles" la conciencia individual de la participación y elaboración de proyectos comúnes, correctamente desarrollados, la cooperación y el compromiso de "Gana-Gana" anteponiendose al "Gana-Pierde", al que tan acostumbrados se está víctimas del egoismo, y una cultura de dependencia equivoca, en los dos sentidos, del Estado y el Ciudadano, de administrados y administradores. La delegación de funciones se debe ceñir a lo funcional y en amplio consenso, frente al abandono de las propias competencias y responsabilidades. La alienación nunca soluciona y si, tiñe de gravedad las situaciones venideras.

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