viernes, 7 de septiembre de 2012

Erasmo, el humanista molesto

Transcribimos un artículo del escritor Francisco Asensi que nos ha hecho llegar el Presidente de honor de la Fundación Novia Salcedo, Txomin Bereciartua, por su reflexión acerca del paralelismo con los tiempos actuales.
 
El tema del artículo surge a raíz del llamado "Debate de Ávila" celebrado el pasado 28 de junio en el marco de la II Escuela de Verano organizada por la Universidad Católica de Ávila y el periódico La Razón. El acto de clausura del curso tuvo como lema El humanismo en el siglo XXI y en él se pudo asistir a la exposición de las dos corrientes que están protagonizando la gran batalla cultural de nuestros días: el humanismo cristiano vs. las propuestas surgidas de las corrientes materialistas del ateísmo y el laicismo.
Corrientes representadas por dos figuras emblemáticas que los organizadores invitaron: el Cardenal Antonio Cañizares y el ex-Presidente del Gobierno y Consejero de Estado José Luis Rodriguez Zapatero.
 

"En el Debate de Ávila: Cañizares versus Zapatero se han oído palabras solemnes por parte de uno y otro. Dejo los comentarios a los profesionales. A propósito de ese HUMANISMO DEL SIGLO XXI, me han venido a la memoria otros tiempos convulsos (siglo XVI) que, mutatis mutandis, estamos viviendo y sufriendo hoy. Como con dolores de parto. Y no sólo en el aspecto económico. Ahora, como entonces, se trata de la identidad de Europa. Bueno será, pues, recordar a Erasmo y el humanismo que él preconizaba.
Ninguna autoridad moral de su tiempo, podía compararse con la de Erasmo. Jamás un hombre particular poseyó en Europa un poder universal merced sólo a su persona y su valía. Para su tiempo, llegó a ser el símbolo de los anhelos espirituales colectivos. Por primera vez, el poder ético y espiritual tuvo la precedencia sobre el poder político (por poco tiempo, desgraciadamente). Él y su obra tuvieron gran trascendencia en toda Europa. Sus escritos eran leídos atentamente, sopesados y discutidos. A nadie dejaron indiferente. Carlos V, Enrique VIII y Francisco I pidieron sus consejos. Cinco universidades le ofrecieron cátedra. Tres reformadores: Lutero, Melanchton y Zuinglio lo cortejaron para obtener una palabra de aprobación. Durante toda su vida había rechazado despreciativamente todos los cargos de este mundo, a causa de su libertad. Erasmo era un hombre prudente, íntegro e insobornable. Cualidades que, a su juicio, deberán tener los verdaderos humanistas, esos hombres espirituales que con su rectitud moral y su sabiduría han de cambiar el mundo. Nunca se vendió. Por encima de todo, prefirió su libertad y su independencia, Siempre permaneció fiel a su lema Concedo nulli (No cedo ante nadie). Él fue el humanista que encarnó, como nadie en su tiempo, el poder invisible del espíritu.
En sus últimos años, Erasmo se volvió escéptico, tuvo la impresión de que su obra había sido baldía y esto le amargó en el lecho de su muerte. Los católicos no lo invitaban, los protestantes se mofaban de él. Nadie requería ya su opinión. Como él mismo se quejaba en sus últimas cartas: Mis enemigos aumentan y mis amigos desaparecen.
¿Quién era Erasmo y cuál fue su obra para que tantos lo aclamasen con tanta devoción? ¿Qué características tuvo el humanismo que alumbró? ¿En qué consistió su originalidad? He ahí unas cuestiones a considerar.
Al humanismo renacentista que se gesta en Europa a lo largo de los siglos XV y XVI, Erasmo le imprime su impronta personal. Su philosophia Christi tiene como pilares fundamentales una gran confianza en el hombre y en la fuerza de la libertad.
El descubrimiento de la humanitas conlleva la exaltación de todos los valores humanos. Esto hace que los humanistas vuelvan a los antepasados griegos y latinos. Su conocimiento y cultivo son considerados como condición indispensable para entender el hombre y el mundo, y pueden servir de modelo y ejemplo al hombre moderno. Protágoras (siglo IV a.Xto) ya hablaba del Homo omnium rerum mensura est (el hombre es la medida de todas las cosas). Según eso, el hombre (sea cual sea la traducción y sentido que se le de a ese aforismo), tiene entidad propia, constituye el referente y centro alrededor del cual deben girar todas las cosas. A esos descubrimientos paganos (pagano no en el sentido peyorativo que le da la Iglesia), el humanismo cristiano aporta los valores e ideales que aparecen en el Evangelio. De ahí también la importancia de volver a los orígenes del cristianismo primitivo y de desembarazarse de todas las excrecencias que se le han añadido a través de los siglos. La visión personal que Erasmo tiene del hombre y del mundo es una visión cristiana, pero completamente nueva y moderna. Mira al hombre y al mundo con ojos limpios, sin las legañas de siglos que ha enturbiado la mirada de la Iglesia. Esas legañas son hoy cataratas con glaucoma cuyo diagnóstico es poco esperanzador; puede que acaben en ceguera total. Su humanismo será, pues, un humanismo cristiano nuevo. En esto, como en tantas otras muchísimas cosas, Erasmo se adelantó a su tiempo. Vio más allá de la corta y ramplona vista de los jerarcas eclesiásticos y de los teólogos de su tiempo. El aggiornamento de la Iglesia y del cristianismo que en el siglo pasado intentó el papa bueno, Juan XXIII, con su concilio (y que Juan Pablo II y Benedicto XVI con estudiada astucia han hecho fracasar) ya lo intentó Erasmo. He ahí la actualidad de su humanismo. El nuevo cristianismo que defiende Erasmo en el Enquiridion militis christiani y el Novum Instrumentum nada tiene que ver con la Teología Escolástica con la que se identificaba plenamente la Iglesia de su tiempo.

En el escrito al eximio teólogo y humanista Martín Dorp, que se lamentaba de la inoportunidad de su Stultitiae Laus (El elogio de la locura), publicado en 1509, (locura irónica y crítica), vuelve sobre el tema de los teólogos: en su manera de perder el tiempo en discusiones vanas… hombres dados a luchas verbales… que no tienen tiempo de leer el Evangelio… Te podría presentar a quienes han pasado ya de los ochenta y que han perdido buena parte de su vida en naderías de este jaez, sin siquiera haber abierto los Evangelios… No hablemos de la falta de base de esta Teología: monstruosa, bárbara, artificial, totalmente insensible a las artes liberales y a las lenguas clásicas… Esta Teología está tan adulterada por Aristóteles y por insignificantes invenciones humanas que dudo si conoce algo del puro y genuino Cristo. ¿Qué tiene que ver Cristo con Aristóteles o los misterios de eterna sabiduría con la sutil sofistería? ¿Qué se busca con ese laberinto de temas, que en su mayoría son una pérdida de tiempo, sino la simple gresca y crear disensión?… Hay muchas y grandes cuestiones que es mejor ignorarlas que investigarlas, viendo como vemos que algunas cosas no podemos conocer y otras muchas en que la incertidumbre es mucho más provechosa que la misma certeza… Hoy no tienen límite las investigaciones inútiles, raíz de todas las discordias… En suma, hemos llegado a un punto en que la base de la doctrina expuesta no se fundamenta tanto en la doctrina de Cristo cuanto en las definiciones de los escolásticos y en el poder de los obispos. En consecuencia, todo está tan complicado que no hay siquiera esperanza de volver a traer al mundo al verdadero cristianismo… Escepticismo amargo el que rezuma Erasmo. Sus textos pueden aplicarse, sin necesidad de cambiar una coma, a la situación de la Iglesia actual.
Erasmo rompe con la christianitas (concepción hierocrática que Juan Pablo II añoraba y que hoy día se trata de “resucitar” con la tan cacareada “nueva evangelización”). Rompe con la christianitas y con la concepción del hombre y del mundo que tiene la Iglesia medieval, temerosa de las novedades que alumbraba la Nueva Era. La Iglesia jerárquica rechaza, por razón de supervivencia, todo lo nuevo; porque sabe que las novedades son una amenaza a sus anquilosados dogmas. Dios (y la institución que lo representa) dejará de ser el centro de todas las cosas, y ese lugar lo ocupará el hombre. Erasmo pasa del teocentrismo medieval al antropocentrismo que aparece claramente en los Evangelios. Erasmo no levantó la mirada hacia el cielo cristiano con menor fe que hacia el Olimpo griego.
La pietas cristiana, que Erasmo no se cansará de defender, es una espiritualidad personal e íntima, practicada en el templo de la propia conciencia. En su libro Enchiridion militis christiani (Manual del soldado cristiano), base de todo el movimiento erasmista, defiende una audaz reforma religiosa y hace una llamada urgente a que cada hombre interiorice el mensaje evangélico. Censuró todo lo que de muerto había en el catolicismo (y era mucho) y se colocó a la vanguardia de los innovadores. Invitaba a sus lectores a descubrir lo esencial del cristianismo por debajo de las apariencias, a vivir el mensaje evangélico en espíritu, y rechazar, como hojarasca muerta, las observaciones exteriores, según la sentencia tan certera de san Pablo: la letra mata y el espíritu da vida. Erasmo privilegiaba la religiosidad interior sobre la exterior. La liturgia, toda la parafernalia de ritos, ceremonias, santos e indulgencias, la organización jerárquica de la Iglesia, incluso sus dogmas, pasaban a ser elementos secundarios, prescindibles. Su dura crítica al clero regular y a la corrompida estructura eclesiástica (como mantenedores de las supersticiones que esclavizan al hombre), provocó un durísimo enfrentamiento entre los erasmistas y los frailes.

Monachatus non est pietas (ser monje no supone forzosamente piedad auténtica) gritó Erasmo. Y de una a otra parte de Europa resonó como un grito demoledor contra el estamento religioso. Pero fue sobre todo en España donde causó mayor alboroto. De tal modo que motivó la famosa conferencia de Valladolid de 1527 para decidir sobre la ortodoxia de Erasmo.
Resumamos algunas claves del humanismo de Erasmo:
* El hombre es el centro y la medida de todas las cosas. “Para Erasmo -escribía Lutero- las cosas humanas significan más que las divinas. Para Lutero, en cambio, lo religioso era lo más importante que había en la tierra.
 
* El humanismo aborrece toda violencia. Ningún derecho justifica la guerra. Aun cuando uno crea que le asiste todo el derecho del mundo, jamás debe resolver cuestión alguna por medio de la violencia. En este punto, toda circunspección es poca. Sus reproches más acervos van contra la Iglesia que, con el acrecentamiento de su poder temporal, ha renunciado a la gran misión de mantener la paz cristiana universal.
* Toda intolerancia y partidismo son ajenos a su teoría de la concordia universal. Para Erasmo no existen naciones ni fronteras sino una patria común global. Todo ser humano, sin exclusión de ningún tipo, puede ser ciudadano de esa comunidad. En caso de conflagración, los humanistas no tienen que alentar con celo partidista las hostilidades. Por el contrario, deben colaborar juntos para poner fin al frenesí inhumano y bestialmente salvaje de la guerra.
* No hay verdades absolutas. La verdad siempre es ambigua y multicolor. No pondría yo mi cabeza por la verdad, declara Erasmo. Lutero se mofa de él porque no quiere afirmar nada con seguridad… por todas partes anda como sobre huevos, sin querer aplastar ninguno… considera la paz corporal, la comodidad y la tranquilidad como cosa más alta que la fe. Lutero, en cambio, tiene las ideas clarísimas y está dispuesto a defenderlas aunque el mundo entero se convierta en discordia y se hunda totalmente y sea sólo ruina.
* La verdad absoluta lleva al fanatismo. Sus partidarios quieren imponerla a la fuerza a todo el mundo, valiéndose de cualquier medio (inquisición, censura, anatema, hoguera). La dictadura de una idea, como única forma de fe y de existencia, rompe la unidad y provoca la desavenencia universal. Todo dogma es una declaración de guerra contra la libertad de espíritu. Quien quiera ser cristiano, dirá Erasmo, tiene que ser pacífico y tolerante. Quien quiera ser cristiano, le responderá el inflexible Lutero, no le es lícito ceder jamás, aunque todo el universo perezca por ello.
Defensor insobornable de la libertad de pensamiento, Erasmo nunca quiso atarse a dogma alguno ni decidirse por ningún partido, por eso en ninguna parte encontró un hogar que pudiera llamar suyo. Espíritu libre e independiente, buscó, mediante la mutua comprensión, una síntesis armónica y suprema de todas las ideas.
* La razón por encima de la fe y de las supersticiones. En la bóveda del Antiquarium del Residence Museum de Munich, aparece pintada, esta máxima: Fides certior ratione (La fe es más segura que la razón). Quien la mandó escribir debía de tener esa fuerte convicción. Fides certior ratione no está mal para esculpirla en el frontispicio de una Biblioteca de Teología. Sin embargo, Erasmo, a mi modo de ver, hubiese mandado esculpir en piedra la sentencia opuesta: Ratio certior fide (la razón es más cierta y segura que la fe).
En esta hora, en que la Iglesia pone tanto interés en resaltar las raíces cristianas de Europa, habrá que escuchar las sabias reflexiones del humanista Erasmo, no sea que alguien nos den gato por liebre."

5 comentarios:

  1. Erasmo era un hombre más moderno que muchos de de este siglo XXI. Era independiente y por lo tanto libre. No como los que hoy se encierran en el corsé de partidos políticos, con sus doctrinas y sus "dogmas". Era un hombre europeo sin fronteras, mucho antes de que se hablaba de globalización y del espíritu europeo. ¿Qué opinaría Erasmo del mundo de hoy, en el que creyencias religiosas extemporáneos (p.ej. el creacionismo) se enfrentan a postulados ateos que dicen que la ciencia lo explica todo.

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  2. La razón es más cierta y segura que la fe" en contraposición de "la fe es más segura que la razón"
    A la primera se le puede aplicar el método cientifico...Humildemente mi opinión la fe es una forma de contenido social "idealista" de origen teocrático, que persigue la agrupación universal del hombre "la unidad social en armonía, justicia y hermandad" puede ser el humanismo cristiano. Lo que no tengo tan claro es el papel de la iglesia, en este caso católica, que ha desempeñado desde la herencia de Jesus, que ya con dos milenios de enseñanzas y aprendizajes (y enfrentamientos enconados y crueles) el resultado que arroja es el que en el artículo se contempla, sobre todo "la posición de la espada" para defender una fe cueste lo que cueste...Una actitud religiosa pura (que no la mia que es más de la razón)se aparta de la guerra, de la agresión al semejante, de su opresión; es más, ayuda a los demás a la liberación de los males *corporeos* que los aquejan "y pienso que mañana ya es tarde" sin otro ánimo de protagonismo que su presencia ejemplar.
    La verdad y la necesidad de una religión antropológicamente hablando y enlazado a "irracionales creencias" se debe a la eficacia de esta para preservar los valores en que se fundamenta -caracter religioso- el reposo histórico de lo aprendido y avanzado por y para la humanidad, la puesta en practica en la dirección que antes señalamos de "Libertad, Igualdad, Fraternidad" o palabras similares. Son parte de mis reflexiones, ¿sin el hombre, qué es Dios?

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    1. En mi opinión ni la razón ni la fe son seguros, porque el ser humano no es perfecto. La razón y el método científico no dan certezas absolutas (esto lo ha reconocido el propio Albert Einstein). La fe es un acto de voluntad , como lo es también el amor verdadero, y tanto el creyente y el que ama pueden tener sus dudas. En la religión católica hay la "institucional" y la "jerarquía", con su historia no siempre ejemplar, y la que está cerca del mensaje del Evangelio: preocupada por el prójimo. Un claro ejemplo de esto es Caritas Católica, que solo en la provincia de Bizkaya con una población de algo más que un millón de habitantes, movilizó ella sola en plena crisis en 2011 a casi 2400 voluntarios (el 1,2 % más que el año anterior) y tiene casi 5000 socios y donantes (casi el 4% más que en 2010). Estos son datos estadísticos reales, números que se pueden manejar con métodos científicos, pero que no pueden explicar por qué lo hacen. "Le coeur a ses raisons que la raison ne comprend pas" (Blaise Pascal).

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    2. Yo sostengo que para ser una persona cabal y solidaria o compasiva no tiene que tener necesariamente fe religiosa "la fe es heterogenea" pero sería necio no reconocer estas cualidades y la labor de quién profesa honestidad inspirado en su creencia religiosa. Otra cosa es El poder, que "en la creencia popular solo llegan a el auspiciados, los más astutos, y mandados charlatanes,casi siempre corrompidos, y la iglesia de humanos en la jerarquía no se da la ecepción".Hay casos en las manifestaciones de Obispos, antes y ahora que hieren la sensibilidad de lo justo y actos más graves de su supuesta inspiración, intransigente y caduca.
      Eduard Punset, excelente divulgador cientifico, trata sobre la inteligencia emocional como algo "terreno" también "la empatía" como algo netamente biológico. Saludos

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  3. El autor de este artículo, buen amigo mío, es historiador y novelista. Este artículo, aunque su publicación se encuadró en un acontecimiento histórico reciente, es fruto de la documentación previa a la escritura de una novela aún inédita, de 600 págs., titulada KAROLUS (Carlos V en la hoguera). Esta es la sinopsis:

    "La acción comprende el viaje del monarca desde su desembarco en Laredo hasta Yuste (durante el trayecto evocará episodios de su vida) y su estancia en aquel monasterio (donde escribe unas memorias muy comprometidas). Son los tiempos del posterasmismo en España y del terror de la Inquisición. Enfrentamiento entre el Inquisidor General Fernando Valdés y el arzobispo erasmista Bartolomé de Carranza, a causa de la sede arzobispal de Toledo que el inquisidor ambicionaba. Muerto Carlos V, el inquisidor Fernando Valdés intercepta por casualidad las memorias secretas del Emperador que pueden ser interpretadas como heréticas. Con ellas en su poder, hará chantaje a Felipe II, amenazándole con declarar hereje al Emperador y quemar su cadáver en las hogueras de Valladolid de 1558, si no da el placet para enjuiciar y condenar a Carranza…"

    Pero en la foto que publicáis, Asensi tiene en las manos otra novela "teológica", SANGRE, bien escrita Y documentada, en que desentraña otros manejos eclesiásticos más recientes. El análisis que hace de cómo el Opus Dei intenta hacerse con el monopolio o copyright del cristianismo es impresionante, casi de esperpento, pero bien fundada en prácticas reales, desde la explotación de la sangre de San Pantaleón y San Genaro que se licúa (de ahí y otros "experimentos" el título, no por violencias sanguinarias) hasta proyectos que intentaba Himler y práctiocas de manipulación mental utilizadas por los dirigentes del Opus.

    La novela no encontró editor y por eso la publicamos nosotros, como nos gustaría publicar otras obras suyas que no parecen interesar a los grandes grupos editoriales.

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