viernes, 27 de julio de 2012

ÍCARO Think Tank y la Innovación Social visto a través del modelo de la Triple Hélice (y II)

Colaboración e innovación en la CAPV

Tenemos también ejemplos geográficamente más cercanos del uso de clusters y modelos de colaboración similares al modelo Triple Hélice, aunque se haya llamado por otros nombres.  El mismo País Vasco se ha apoyado en la política de clusters durante los últimos 25 años cuando desde los finales de los años 80 se empezó a constituirse agencias de desarrollo local tal como Lan-Ekintza en Bilbao, Debegesa en Vitoria-Gasteiz o Oarsoaldea en Donosti-San Sebastián (véase Larrea en Ekonomiaz N.º 53, 2º Cuatrimestre, 2003) cuyo objetivo ha sido el enfrentarse al gran desempleo de la crisis económica de aquella época.  Otro gran proyecto que se inició en aquél entonces fue el mencionado Parque Tecnológico en Zamudio, empresa pública con socios públicos y académicos cuya misión es “promover la diversificación de la industria, y la transferencia y difusión de la tecnología e innovación”.  Por último cabe mencionar los numerosos clusters industriales que existen en la CAPV, aunque la mayoría no siguen la línea Triple Hélice ya que los componen mayoritariamente agentes del sector empresarial y no de otros.

Como vemos, la colaboración intra o intersectorial de los últimos 25 años para fomentar la innovación en la CAPV ha tenido un enfoque tecno-económico. Este enfoque ha tenido su razón de ser y su efecto; ha servido para crear empleo y para reestructurar y reorientar la actividad económica, y el resultado es visible puesto que la crisis no ha afectado al País Vasco con la intensidad que se puede observar en otras comunidades autónomas. El hecho de que la CAPV ya ha sido capaz de regenerar su propia economía en el pasado da esperanza a la hora de enfrentarse a la crisis actual. Pero esta vez vemos que también hace falta algo más que innovación tecno-económica…
Porque como establece el pensamiento ÍCARO, requieren estos tiempos un cambio cultural; una innovación social.  Y tener en mente el enfoque Triple Hélice nos puede ayudar a crear un nuevo modelo cultural y empresarial que sea ambos competitivo y sostenible.  Utilicemos por lo tanto los aprendizajes que nos vienen del tejido empresarial de la CAPV y de programas de innovación como el de "Arena" en Noruega para aprender a gestionar mejor nuestros recursos y desarrollar un enfoque de colaboración entre agentes diversos.

Las hélices de ÍCARO

Porque otro ejemplo de una colaboración que se puede analizar a modo Triple Hélice podría ser nuestro propio ÍCARO Think Tank que está formado por miembros de múltiples ámbitos que juntos contribuyen a un objetivo común. En el caso de ÍCARO ha sido su grupo nuclear y Novia Salcedo Fundación (NSF) que en su día detectó y expresó la necesidad de un cambio cultural profundo que contribuyese a un panorama sostenible y con esperanza de cara al futuro para nuestros jóvenes, y fue desde esa necesidad desde dónde se propuso este proyecto de colaboración.

Se convocó entonces a nuestros “cómplices” con quien compartíamos una trayectoria larga y a personas menos conocidas para NSF, pero que se consideraba que podrían compartir nuestras inquietudes. Juntos establecimos un objetivo: Identificar los retos para ese cambio cultural, esa innovación social, que queremos crear, y el cómo los podemos abordar esos retos de cara a 2050. Contamos con agentes de muchos ámbitos diferentes, con conocimiento amplio y experiencias que suponen perspectivas complementarias para poder ejecutar nuestra labor. Somos del mundo académico, del sector público, empresarial y de organizaciones sin ánimo de lucro. Y aunque fue NSF quien tomó la iniciativa en un principio,  somos todos partes del proceso de detección de necesidades en nuestra sociedad y de la forma de responder a éstas.

El aprendizaje que nos podemos llevar como organización de las experiencias de otros agentes, sería que el modelo Triple Hélice parece facilitar la colaboración entre diferentes entidades y puede contribuir a la creación de innovaciones sorprendentes a la hora de combinar conocimientos de diferentes ámbitos. Para ÍCARO este modelo supone entonces un gran potencial y de cara al futuro, cuando nuestra organización se va consolidando más, podría ser interesante un análisis de los diferentes roles inherentes en la estructura de nuestra organización y el cómo maximizar el conocimiento y el potencial de acción que llevamos cada uno.

En el caso del proyecto ÍCARO-NSF, y refiriéndonos al marco funcional de la Triple Hélice, estaríamos ante un modelo de colaboración en el cual muchos de los miembros cumpliríamos las mismas funciones y además estaríamos hablando de más de tres categorías de miembros contribuidores, es decir más de tres hélices. Porque en nuestro caso somos las personas quienes formamos este cluster, este Think Tank, más que las diferentes organizaciones o instituciones que representamos (ver Gráfico 3). 



Gráfico 3: Hélices de ÍCARO



Por último habría que tener en cuenta que el modelo Triple Hélice es un modelo económico con un fin comercial. Es decir, que busca innovar para crear productos comerciables. En el caso de ÍCARO el producto que queremos sacar no es comercial, sino social, pero aún así los métodos colaborativos detrás de ambos tipos de productos pueden ser los mismos.
La comprensión de las ciencias sociales y las experiencias exitosas del uso de este modelo nos debería entonces inspirar a seguir desarrollando nuestro propio marco de hélices.  Dejémonos inspirar de este modelo para subrayar la importancia de la colaboración y la cooperación entre diferentes ámbitos para crear valor y utilicémoslo para crear un mapa dinámico de nuestra organización que nos puede ayudar para seguir creando valor a largo plazo en nuestra sociedad y ser referentes a la hora de definir ese cambio cultural tan necesario.

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