lunes, 4 de junio de 2012

El paradigma de las interacciones


Como bien mencionamos en la “Presentación” de nuestro recién estrenado “Cuaderno Ícaro nº2”, para promover la innovación social, es necesario cambiar los valores de la sociedad introduciendo nuevas prácticas en las relaciones con la autoridad, conocimiento de lo que es realmente valioso, logros alcanzados en el corto y medio plazo, y gestión de las diferencias entre las personas y entre los grupos.
La razón fundamental de la necesidad de estas nuevas prácticas es que todo cambio de valores en los individuos, en las organizaciones y en la sociedad requiere el refuerzo de unas relaciones de cooperación en contraposición a las relaciones de dominación.

Hoy hemos encontrado en “Paradigma de las Interacciones”, de Josep Burcet, el mismo planteamiento desde una visión más economicista. De esta recopilación de artículos vamos a tomar la introducción para presentar esta visión en torno a la importancia de la Cooperación para el cambio de modelo hacia relaciones sociales más sostenibles y beneficiosas para todas y todos.

Burcet en “Introducción al paradigma de las interacciones” afirma que la formación de valor está directamente relacionada con la proporción de relaciones “gana-gana” que existe en cada modelo de sociedad, de tal manera que, cuanto mayor es esta proporción en el conjunto de todas las interacciones económicas, más grande es la formación de valor.

En nuestra sociedad post-industrial existe todavía una cantidad importante de interacciones “gana-pierde” y “pierde-pierde”, que reducen la eficiencia del conjunto de toda la economía y que además, según este autor, son las que periódicamente desencadenan crisis económicas.

“La crisis siempre es el resultado de una intensificación de las interacciones del tipo “gana-pierde”: aumenta el número de personas que participan en esas interacciones y la masa de dinero que se compromete en ellas crece desorbitadamente. Usualmente esto conduce a la formación de burbujas en las que el aumento de los precios no se corresponde con el incremento del valor real. En cuanto estalla la burbuja todo el ámbito afectado se transforma en interacciones “pierde-pierde””

Nuestra actual crisis no deja de ser un síntoma de que una parte de la economía funciona con la receta antigua del enriquecimiento basado en alguna forma de depredación económica.

Compartimos con Burcet la visión de que “el tipo de sociedad llamada a reemplazar al modelo post-industrial es una sociedad en la que se habrán reducido las proporciones de las actuales bolsas de interacciones “gana-pierde” y “pierde-pierde”. En su lugar, habrá crecido un número significativamente grande de personas y organizaciones que dedicarán lo mejor de su esfuerzo e inteligencia a la creación de nuevo valor, desarrollando distintas fórmulas de simbiosis económica de alto rendimiento”.

Sin embargo nos estamos enredando en viejas soluciones: el remedio R+R (Rescate + Regulación)


“El rescate es una inyección de recursos para salir del paso, que se paga entre todos. Un buen mordisco a una parte del valor que las interacciones “gana-gana” van a producir durante los próximos años. La regulación, por su parte, implica más normas, más supervisión y más burocracia. Servirá durante un tiempo hasta que alguien encuentre algún resquicio por donde volver a las andadas.”

De cara el futuro, el cambio cultural será la palanca más efectiva para revertir el modelo, y ahí somos muchos los que ya estamos poniendo esfuerzos.

Hay que romper con el modelo de triunfador todavía muy extendido que, como bien afirma Burcet,  representa a alguien que ha amasado una fortuna considerable, que tiene poder y que no duda en servirse de él sin demasiados miramientos.

“El modelo “gana-pierde” induce a ver a los demás como meros comparsas o personajes secundarios, como agentes a las que hay que vencer o someter de alguna manera. El modelo establece que la única forma concebible de lograr la victoria es derrotar al contrincante”.

Por el contrario en el modelo “gana-gana” para poder considerar que uno está ganando realmente será necesario que todos los demás también salgan ganando. La cuestión esencial en el nuevo modelo será “cómo crear valor nuevo junto con el otro”.

En una economía simbiótica, o del Bien Común como afirmaría Felber, los agentes económicos no solo deben preocuparse de hacer acuerdos beneficiosos para ellos mismos sino también asegurarse de que van a beneficiar al conjunto de la economía. Para este tipo de prácticas no basta con saber encontrar sinergias. Se requiere además haber desarrollado una buena visión de los mecanismos más intrincados que producen valor nuevo, ser paciente (o como diría Jonan Fernandez de Baketik, priorizar al corredor de fondo sobre el de velocidad) y haber adquirido un fino sentido de la responsabilidad económica y social.

Porque como afirmamos en nuestro Cuaderno Ícaro nº2, la cooperación  es una conquista de las personas, las organizaciones y toda la sociedad. Cooperar supone lograr un equilibrio dinámico entre la confianza y la competitividad, entre la productividad y la innovación. Pero no es suficiente el deseo de llevarlos a la práctica, hace falta entrenamiento y hábito y en este sentido tenemos aún mucho camino que recorrer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada