lunes, 21 de mayo de 2012

Construir lo nuevo con los nuevos


Begoña Etxebarria, Icaro Think Tank de Novia Salcedo Fundación. El Correo 20/05/2012

No solucionaremos el problema del paro y la desestructuración de la economía sólo con reformas laborales ni aprobando leyes para crear empleo. Hace falta un cambio profundo en los valores de toda una Sociedad, introduciendo nuevas prácticas que aseguren la propia sostenibilidad del sistema, y que necesariamente equilibren lo económico, lo social y lo medioambiental, con la mayor equidad posible, y para todos.


Por cierto, en este ideal de sostenibilidad no podemos dejar fuera el tema del hambre en el mundo, porque como afirma el  Premio Nobel de economía Amartya Sen, mientras haya hambre en el mundo no deberíamos estar hablando de otra cosa.


Para avanzar en este tránsito de modelo de Sociedad, son necesarios cambios estructurales, desde luego, pero lo que verdaderamente es urgente e ineludible es un profundo cambio cultural en nosotros mismos y en las empresas, organizaciones e instituciones en las que estamos, de modo que nuestras actuaciones se muevan en torno a unos valores y a unas obligaciones distintas a las que tenemos ahora.


No basta ya con emitir grandes teorías, ni grandes protestas. Se hace necesario pasar de las palabras a los hechos, de los valores proclamados a los valores practicados. Identificar lo que vuelve insostenible el sistema que tenemos y ponerle fin. Dejar de magnificar el poder de la economía sobre lo que tiene valor social, y abandonar la permisividad con la que convivimos con conductas y prácticas que no están a la altura de las circunstancias. En definitiva, pasar a la acción, y revalorizar una y otra vez, el “Buen Gobierno de las Buenas Cosas”  discriminando positivamente las prácticas que se empeñan en ello.




Y hablando de sostenibilidad, una de las primeras cuestiones sobre las que deberíamos reflexionar a fondo, es cómo una sociedad envejecida como la nuestra, obliga a que los jóvenes en edad de trabajar no lo hagan. Uno de cada cuatro jóvenes no tiene trabajo en Europa. En países como España y Grecia el desempleo juvenil es del 50%, y también en Sudáfrica. En Estados Unidos las cifras de desempleo juvenil son las más altas de los últimos sesenta años.


Si es evidente que para conseguir la innovación y sostenibilidad del sistema se necesita la fuerza creativa y capacidades transformadoras de todos, ¿por qué no lo hacemos?. Los jóvenes son un factor determinante en el cambio social, el desarrollo económico y el progreso técnico. Su imaginación, sus ideales, sus perspectivas y su energía resultan imprescindibles para el desarrollo de las sociedades en las que viven pero  necesitan urgentemente de esos espacios y lugares que les permitan encauzar su propio desarrollo.


Construir lo nuevo nos remite necesariamente a contar con los nuevos. Abramos las puertas de empresas y organizaciones a los jóvenes. Cooperemos todos para sentar las bases de este nuevo modelo en el que la  economía tenga como  objetivo final  el desarrollo integral de todas las personas. Multipliquemos los esfuerzos encaminados a crear y desarrollar programas que estén específicamente destinados a los jóvenes, que permitan aprovechar al máximo su potencial.


Nuestros jóvenes forman parte de esta “generación global” que busca su lugar en un mundo más igualitario y más cooperador. Una integración correcta y a tiempo de ellos repercutirá sin duda en el bienestar de las generaciones futuras.

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