martes, 21 de febrero de 2012

Luis Cañada: "Estés donde estés sé el mejor"

Luis Cañada, con una dilatada vida empresarial desde 1970 en la empresa familiar Vicinay SA y ex gerente de Vicinay Cadenas desde su primeros días en 1986, empresa que se creó en 1986 como consecuencia de la fusión por absorción de las actividades de cadena naval de Vicinay S.A. y Cadenas forjados SA, es miembro del Ícaro Think Tank.


Luis Cañada interviniendo en el II Seminario Ícaro.

NS.- Estimado Luis, hace escaso mes y medio que has dejado tus actividades profesionales como paso previo a tu jubilación y para dejar paso a los jóvenes ¿cómo ves que ha cambiado el mundo de la empresa en estos últimos 40 años? En concreto, ¿cuáles son los modos de gestión que hemos visto transformarse? Y ya mirando al futuro ¿cómo debemos entender el concepto de empresa en los años que están por venir?

LC.- Pregunta interesante y a la vez compleja para la que no creo que haya una respuesta única porque no creo que haya un único “mundo de la empresa” sino muchos mundos, tantos como empresas.

Mirando al pasado y por lo que yo recuerdo en los años 70 las empresas industriales transformadoras eran organizaciones extremadamente verticales, en las que se compraba mano de obra y se valoraba como trabajo duro el “sudor”, donde personas podían formalmente, pero difícil en la práctica, ejercitar sus derechos laborales, donde la formación era una gran ausente, donde el trato del “Don” hacia la alta dirección era algo exigible, donde no había hueco para la mujer. En aquellos años, muy pocas empresas habían cruzado la frontera para conocer el mundo exterior, la investigación no existía pero si había mucho desarrollo y como consecuencia de ésta mucha innovación y de ahí surgió una serie de emprendedores que para hoy yo quisiera (Eibar, Elgoibar, Goierri, Durango, Vitoria…). La economía era básicamente autártica, así que prácticamente nadie podía pensar en comprar ni materias primas ni equipos industriales en el exterior, entre otras cosas porque nuestra moneda no valía casi nada. Este bajo valor de la peseta ayudaba a las exportaciones pero los países de nuestro entorno, especialmente Reino Unido y Francia, eran reacios a negociar con empresarios españoles como reacción a la dictadura franquista. Por supuesto que los conceptos de ecología, sostenibilidad, responsabilidad social, compartir, trabajo en equipo eran inexistentes y por lo tanto impensables.

Mirando al futuro la respuesta es sumamente incierta ya que seguro que la realidad será una vez más multivariable y dependerá en gran medida de lo que ocurra en estos días o meses con la crisis de la deuda europea, con el trato que se dé desde Europa y EEUU a China ya que entra dentro de lo probable que China, donde no se respetan ni los derechos humanos ni los laborales, se haga dueño de una parte muy importante y crítica de nuestras economías con lo que podrá forzar a una regresión “democrática” de nuestros derechos sociales primero (en lo que ya estamos ahora nosotros solos) y humanos después.
Así que por este lado yo lo veo muy negro ya que hemos alimentado y bien cebado un ente que puede mutarse en un monstruo. También es cierto que muchos individuales ubicados en posiciones estratégicas y trabajando en equipos interconectados pueden desarrollar una energía superior a la de un imperio y es por este lado por donde veo que puede venir nuestra capacidad de supervivencia, así que la clave yo la visualizo en las personas creadoras desarrollando y compartiendo entre ellas lo que llamamos emotalento (emociones + talento) y este emotalento compartido llevará en cada organización, en singular, a decidir por las estrategias apropiadas en cada momento, estrategias que de alguna manera irán siendo actividades estables y sostenidas en las empresas a modo del código genético de la organización, esto es pensemos que hoy una empresa determinada puede sustanciar su sostenibilidad en ser internacional, investigar, innovar, finanzas sanas, desarrollar y tener calidad en sus productos, pero eso no será suficiente para mañana, así que sin abandonar estas capacidades deberá de incorporar otras como: la formación, los foros de debate, la filosofía como método de reflexión, el compartir éxitos-fracasos-resultados-dirección-planes y decisiones estratégicas-la propiedad-consejos de administración, el introducir la cultura colaborativa en detrimento de la competitiva, el cuidar al trabajador y crear las condiciones de reconocimiento como trabajador del emotalento, el gestionar y crear un futuro para que la actividad se desarrolle en un marco de respeto al planeta y a la sociedad, el introducir la ética en la vida de la empresa y con ella la transparencia, propiciar la armonía entre las personas que comparten el proyecto empresarial y una serie de cosas de esta guisa, cosas que una vez incorporadas al proyecto habrá que cultivarlas a la vez que aplicar nuevas energías a descubrir mundos nuevos.
La empresa será algo así como la ciencia, esto es un lugar en el que cuando abres una puerta y crees que has llegado al fin, sin darte cuenta te encuentras que tienes diez nuevas puertas con lo que siempre hay nuevos futuros, nuevas posibilidades, nuevas ilusiones, nuevos riesgos.
Vista así la ciencia, a nosotros nos gusta tomar prestado de ella para la empresa cosas como el soñar, creo que es muy difícil hacer ciencia para una persona no soñadora, y la sabiduría, que entiendo que no es otra cosa que ese saber ser, decir, estar, decidir, actuar, aconsejar apropiado a las necesidades de cada momento en un contexto de valores no mutante de forma circunstancial. Por cierto que cada vez será más importante porque dará más importancia a la empresa el tener producto propio y el trabajar para diseñar las reglas del juego en su mercado y eso solo lo puede hacer el mejor así que hay que ser el mejor. Así que amiga mía conviene que interiorices esta breve idea: “estés donde estés sé el mejor”.


NS.- Ha escrito un bonito documento de despedida titulado “Una aproximación heterodoxa al mundo de la empresa” en el que nos habla de la importancia de los ágoras del emotalento en la economía del futuro, en contraposición a los maquinautas ¿podría explicarnos que son éstos y aquéllos y porqué los ágoras del amotalento son tan importantes en una sociedad del conocimiento?

LC.- Es cierto que en los últimos meses de vida activa puse en papel mis pensamientos sobre cómo veía la empresa y las relaciones entre las personas y entre estos pensamientos una de las propuestas es la ensoñación de cómo serán nuestras fábricas transformadoras del futuro, fábricas en las que visionamos que los humanos nos habremos dotado de medios tecnológicos tan avanzados con los que podremos interactuar simultáneamente con los cinco sentidos que nos permitirán estar en cualquier lugar del orbe como si estuviéramos presentes en nuestro puesto de trabajo. Cuando esto sea así, surgirá la pregunta ¿es necesario que vaya todos los días a la fábrica?, y si la respuesta es no, como previsiblemente será, vendrá otra pregunta, ¿es necesario que me quede confinado en casa? , a lo que en muchos casos la respuesta será en cuyo caso surgirá otra pregunta ¿a dónde voy hoy?, y en este caso la respuesta podrá ser: . Cuando esto ocurra las personas podremos elaborar nuestro plan de trabajo a la carta, estaremos donde más nos enriquezca personalmente, pero eso sí como si estuviéramos sentados en la misma mesa tomando un café.


Esta forma de trabajar no presencial requerirá en muchos tipos de trabajos en nuestras fábricas de productos pesados la ayuda de unos medios tele-mecánicos que llamamos “maquinautas” o “navegadores intramáquina” que se los visualizo desplazándose, arrastrándose y adaptándose a la variabilidad geométrica de la instalación al uso de Golum en el “Señor de los anillos” o de una sonda que pueda viajar por una vena, y que bajo estas condiciones los llamados “maquinautas” tengan acceso a todos los lugares a los que con muchas dificultades tiene hoy el hombre. Cuando las cosas sean así, ¿para qué va a ser necesario el mecánico presencial que tiene que estar a veces horas interminables para detectar primero a arreglar después un fallo en un proceso de fabricación?, en el futuro nuestro mecánico podrá actuar sobre la máquina más grande y compleja desde una playa o una montaña ya que estará conectado con los cinco sentidos a su máquina en la fábrica dónde contará con la ayuda de los “maquinautas”



Luis Cañada charlando con Michaela Hertel (Fundación Bertelsmann)

NS.- En “Una aproximación heterodoxa al mundo de la empresa”, en el diálogo que se establece entre Siul y Anit se aplica el concepto del síndrome metabólico al mundo de la empresa ¿en qué sentido las organizaciones hoy en día están viviendo una especie de síndrome metabólico y cuáles serían los planes de prevención aplicables?

LC.- La idea del síndrome empresarial me la ha inspirado el médico Campillo después de que le leí “la cadera de Eva” y “el mono obeso” en un momento en el que estábamos reflexionando sobre la igualdad y me acuerdo que compré, y regalé, 48 libros de “la cadera de Eva” para dar a otras tantas personas de la empresa sensibilizadas con el tema de la igualdad siempre que se comprometieran a leerlo. El caso es que Campillo me enseñó que más o menos el 50 de las personas llegaremos a nuestros final por uno de los factores asociados al llamado síndrome metabólico, esto es, por arterioesclerosis, colesterol, diabetes, dislipemia, obesidad e insulino-resistencia y con ésta su enseñanza comencé a pensar en si en el mundo de la empresa no tendríamos unos seis-ocho casos que pudieran abocar a nuestras organizaciones al colapso, así me puse a mirar a mi alrededor y concluí que podía ser una buena idea hacer la propuesta a otras personas. El caso es que la conclusión fue que más del 50% de las empresas pueden acelerar su fin por causas como: : “el poder, la incomunicación, la arregeneración empresarial, la desalineación entre los intereses manifestados por las partes humanas de la empresa, la discapacidad de los órganos de la administración, la asintonía con el mercado y la melancolía”, no obstante cuando lo escribí fui repasando mentalmente las empresas que he conocido a los largo de mis 40 años de vida laboral y que habían pasado a mejor vida viendo y recordando que el que llamo “Síndrome empresarial” tiene visos de cierta coherencia, si bien cierto es que esta es una hipótesis, una especulación, que deberá de ser contrastada por los estudios e investigaciones pertinentes.

En el momento actual de entre los siete síndromes citados el que más me llama la atención es el de la melancolía ya que si esta nos invade poca energía vamos a ser capaces de inyectar al sistema, a la vida, para que suba la entropía, para que aumente la actividad, para el desorden llegue al umbral de propiciar la creatividad. No debemos de olvidarnos que como entes energéticos que somos estamos sometidos al segundo principio de la termodinámica y según este principio la muerte es el nivel cero de entropía y la melancolía nos acerca a este nivel, es como si metiera en el congelador nuestro emotalento.

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