martes, 10 de enero de 2012

La gran alianza de las civilizaciones se construye a pie de calle

En la 59ª Asamblea General de la ONU, el 21 de septiembre de 2004, el entonces presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero propuso la creación de una Alianza de Civilizaciones que se convirtió en un programa de las Naciones Unidas el 26 de abril de 2007. En su discurso Zapatero dijo: La seguridad y la paz solo se extenderán con la fuerza de las Naciones Unidas, la fuerza de la legalidad internacional, la fuerza de los derechos humanos, la fuerza de la democracia, de los hombres sometidos a las leyes, de la igualdad, de la igualdad de las mujeres y los hombres, de la igualdad en las oportunidades se nazca donde se nazca. La fuerza frente a quienes manipulan o quieren imponer cualquier religión o creencia. La fuerza de la educación y la cultura. La cultura es siempre paz. Consigamos que la percepción del otro este teñida de respeto. La fuerza del diálogo entre los pueblos.”

Posteriormente se creó el llamado eGrupo de Amigos en torno a la Alianza de Civilizaciones compuesto en este momento por algo más de cien países y organizaciones internacionales que participan de alguna forma en el proyecto. La Alianza organiza un foro anual, conferencias, seminarios, cursos, paneles y debates a escala internacional. Sin embargo, en España la iniciativa del jefe de gobierno fue duramente criticada por la oposición, y por muchos recibida con escepticismo.

Pero, ¿esta organización a alto nivel y a escala global con un gran coste económico, a pesar de ser positiva, es lo más eficaz para que “Consigamos que la percepción del otro este teñida de respeto. La fuerza del diálogo entre los pueblos”, como dijo Zapatero? ¿Cómo se consigue esto en la práctica? ¿Cómo se consiguen resultados concretos y palpables?

A la Asociación Agiantza se le ocurrió ponerlo en práctica a pie de calle, a nivel de barrio de una ciudad, en Bilbao la Vieja, concretamente en la calle San Francisco y alrededores. Esta ONG bilbaína, fundada en 1991, se ocupaba hasta ahora de acoger a los drogodependientes, después también a la acogida de mujeres, en pisos de acogida, etc. con el objetivo de facilitar la inserción laboral de personas más desfavorecidas, desde una perspectiva integradora y ecológica. Ahora, hace poco, ante el hecho de que en una ciudad como Bilbao viven en un mismo barrio personas con confesiones religiosas muy distintas, tomaron la iniciativa inédita de reunir a los representantes de todas ellas en el Centro Cívico de la plaza Corazón de María, para tratar de buscar juntos soluciones a los problemas del barrio. Allí se juntaban en unos seminarios católicos, budistas, evangélicos, y musulmanes del barrio.

Agiantza - Ibiltokia San Francisco from Josu Garro on Vimeo.


El periódico El Correo dedicó un artículo a esta iniciativa y habló con Blanca Díez, coordinadora de los seminarios, quien admitió que “No fue fácil agruparles y algunas confesiones se negaron a participar”, pero que “Sin embargo, la desconfianza fue dando paso a la expectación y el boca a boca hizo el resto” Los asistentes tuvieron que aceptar unas normas de juego basadas en el respeto, la igualdad, el consenso, la cooperación y el no proselitismo. “Queríamos saber si las religiones podían aportar algo. No pretendíamos confrontar teologías, sino ver qué visión tenía cada una de ellas de la realidad social del barrio” añadió Bernart Baltza, director de Agiantza. Total, que fue un éxito porque “todos querían lo mismo”. El intercambio de ideas llegó hasta tal punto, que los participantes acabaron compartiendo correos electrónicos con información sobre iniciativas que habían dado resultado en su comunidad. Según Blanca Díaz, una de las conclusiones más importantes a las que se llegó fue que “junto a la pobreza económica convive en la sociedad una cada vez mayor pobreza espiritual.” Las experiencias de este proyecto piloto han sido recogidas en un libro titulado 'Bilbao Múltiple'.

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