jueves, 8 de diciembre de 2011

Estamos divididos. ¿Por qué sigue creciendo la desigualdad?


Durante las últimas tres décadas, la brecha entre ricos y pobres no ha hecho más que crecer, y ha llegado a un máximo. Las diferencias salariales han aumentado y los ingresos de los hogares han crecido de forma desigual en una gran mayoría de los países de la OCDE. Y esto ocurrió en un periodo de crecimientos económico y de empleo sostenidos. Es lo que dice un informe de la OCDE de Diciembre 2011,  "Divided We Stand: Why Inequality Keeps Rising", analiza las principales fuerzas que subyacen en estos desarrollos y concluye que los gobiernos deben actuar con rapidez para combatir esta desigualdad.

Actualmente los ingresos del 10% más rico son aproximadamente nueve veces los del 10% más pobre en la OCDE. En países que eran tradicionalmente igualatorios, como Alemania; Dinamarca y Suecia, la brecha en los salarios ha crecido desde 5/1 los años 1980 a 6/1 hoy. Sin embargo no alcanzan los ratios de 10/1 que existen en Japón, Corea y el Reino Unido, y menos aún la relación existente en Israel, Turquía y los EEUU que es de 14/1. Por lo menos se constata que países con muy altas relaciones como Brasil (50/1), México y Chile (más de 25/1), estas han empezado a disminuir en los últimos 10 años.



España, que  se sitúa en el promedio de los países de la OCDE con una relación de 11/1, no parece haber seguido esta tendencia ya que la diferencia de salarios entre el 10% más alto y el 10% más bajo ha disminuido en España un 20% entre el 1994 y el 2008. Sin embargo el crecimiento del empleo en los 15 años anteriores a la recesión económica explica cerca del 70% de la reducción de la desigualdad de ganancias. Por otra parte El incremento del número de mujeres trabajadores en España ha resultado en un total de  ganancias más alto en los hogares. En las dos décadas anteriores a la recesión global, la tasa de empleo femenino  aumentó un 30%, resultando en uno de los aumentos más importantes de la OCDE.

Ha habido un aumento de las horas trabajadas para los trabajadores con menor remuneración con respecto a los mejor remunerados. Desde mediados de los años noventa, el 20% inferior de los asalariados aumentó el número anual de horas trabajadas  (de 1040 a 1180) mientras que el 20% superior de los asalariados disminuyó ligeramente las horas de trabajo (de 2180 a 2170). En la mayor parte de los países de la OCDE sucedió lo contrario: los asalariados con menos ingresos trabajaron menos horas y aquellos con más ingresos trabajaron más.

Mirando al 1% de los más ricos. La porción del 1% de ingresos más altos aumentó de manera moderada entre 1990 y 2005, del  8,4% al 8,8%. En los países de habla inglesa, la parte del 1% más rico se multiplicó por dos.

Algo a tener en cuenta es el hecho que los Servicios Públicos en España contribuyen a disminuir  las desigualdades en el ingreso en cerca de un 20%, como en la mayor parte de los países de la OCDE. Este efecto redistributivo, que se ha mantenido en un nivel constante en la mayor parte de los países de la OCDE durante la década de los 2000, ha aumentado en España. Por otra parte, en España, las transferencias de la Seguridad Social disminuyen la desigualdad en menor medida que en la media de los países de la OCDE y, además, este impacto ha ido disminuyendo en los últimos años.

Estas son las principales recomendaciones sobre políticas para los países de la OCDE contenidas en su informe:

·         El empleo es el medio más prometedor de hacer frente a la desigualdad. El mayor reto consiste en crear más y mejores empleos, que ofrezcan buenas perspectivas profesionales y den a la gente oportunidades reales de superar la pobreza.

·         La inversión en capital humano es fundamental. Esa inversión debe comenzar en la primera infancia y mantenerse durante todo el ciclo de la enseñanza obligatoria. Una vez realizada la transición de la escuela al trabajo, deben existir incentivos suficientes para que tanto los empleados como los empresarios inviertan en capacitación a lo largo de la vida laboral.

·         La reforma de las políticas fiscales y de las prestaciones sociales es el instrumento más directo para aumentar la redistribución. Las considerables y persistentes pérdidas económicas que sufren los grupos de bajos ingresos a consecuencia de las recesiones ponen de manifiesto la importancia de las transferencias gubernamentales y las políticas bien concebidas de ayuda a los ingresos.

·         La fracción cada vez mayor del ingreso que perciben los grupos de rentas más altas indica que estas personas tienen ahora una mayor capacidad tributaria. En este contexto, los gobiernos podrían reexaminar la función redistributiva de los impuestos a fin de velar por que los individuos más acaudalados satisfagan su parte correspondiente de la carga fiscal.

·         Es importante garantizar la prestación de servicios públicos gratuitos y de alta calidad, tales como la educación, la salud y la atención a las familias.

Los efectos de la globalización. En el informe  se examinan también los efectos de la evolución mundial general sobre la creciente dispersión de los salarios y las tendencias del empleo durante los 25 años que precedieron a la crisis financiera. Para el conjunto de los países de la OCDE, se llegó a las siguientes conclusiones fundamentales:

·         La mundialización, es decir, la rápida integración del comercio y la inversión extranjera directa que ha producido en todos los países de la OCDE en los últimos 25 años, no ha sido una causa del aumento de la dispersión salarial. Sin embargo, las políticas públicas domésticas y las reformas institucionales sí se han visto afectadas debido a presiones originadas por la mundialización.

·         El progreso tecnológico generó mayores diferencias salariales: el progreso de las tecnologías de la información y de la comunicación ha beneficiado más a los trabajadores que poseen niveles superiores de calificación.

·         Las reformas normativas y los cambios en las instituciones del mercado laboral aumentaron las oportunidades de empleo, pero contribuyeron también a incrementar la desigualdad de los salarios. Más personas, en particular muchos trabajadores no calificados, consiguieron trabajo. Pero una consecuencia del ingreso en el mercado laboral de trabajadores que perciben salarios más bajos es el crecimiento de la dispersión salarial.

·         El aumento del número de trabajadores calificados fue un contrapeso considerable que compensó el incremento de la desigualdad salarial resultante del progreso tecnológico, las reformas normativas y los cambios institucionales. La mayor capacitación de la fuerza laboral tuvo también una importante repercusión positiva sobre el nivel de empleo.
(Foto: OCDE/Michael Dean)
Cuando presentó el informe en Paris, el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría dijo: “El contrato social se está desenredando en muchos países. Este estudio anula la hipótesis de que los beneficios del crecimiento económico automáticamente gotean a los desfavorecidos y que la mayor desigualdad fomenta una mayor movilidad social. Sin una estrategia integral para el crecimiento inclusivo, la desigualdad seguirá aumentando.”

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada