miércoles, 10 de agosto de 2011

Conseguir liderazgo social con nueve palabras

“Si aprendieras que hay nueve palabras de las que podrías decir que podrían cambiar la forma por la que interactuarías con el mundo, ¿qué harías con ellas?”

Con esta pregunta original empieza un artículo de Abigail Noble en el blog del Foro Económico Mundial (WEF) que lleva el título “Haciendo espacio para elLiderazgo” (Lo publica el baterista de música rock y jazz Mark Schulman). Abigail Noble es Jefa de América Latina y de África en la Fundación Schwab para el Emprendimiento Social. Abigail Noble contesta así a la pregunta:

Como miembro de Liderazgo Global del Foro Económico Mundial, he estado la semana pasada en la Columbia University School of the Arts con varios de los preparadores prominentes de actuación y profesores de artes escénicas. Aunque no anticipo que voy a ser el próximo Robert de Niro ni Natalie Porter, sé que yo y mis compañeros, miembros del programa de Liderazgo Global, nos hemos llevado de allí varias lecciones valiosas.
En primer lugar aprendimos que el liderazgo, igual que en una gran improvisación de jazz, necesita ser un diálogo interactivo donde los músicos resuenan el uno con el otro para trabajar de forma armoniosa hacía un objetivo. Éramos unos privilegiados la tarde del viernes pasado por tener un concierto privado con cuatro de los mas talentosos músicos de jazz en el mundo. Entre las series de piezas musicales hablamos con el cuarteto Christopher Washburne sobre el liderazgo, el trabajo en equipo y el jazz. Personas con talento individual que al mismo tiempo que se mantienen fieles a su brújula interna están abiertos a una nueva dirección, llevan a cabo un genio creativo colectivo; cuando un músico se comporta de forma narcisista bajo los focos, el resultado es desarmonía.

(Fuente: Página web de la Universidad de Huelva)

En segundo lugar aprendimos que el papel del líder es establecer el escenario (metafóricamente hablando) para el cambio y capacitar a otros para tomar posesión de la visión. Alfredo Jaar, un artista chileno, visitó una ciudad escandinava en la que la mayoría de la gente nunca había ido a un museo. Jaar pedía a la empresa más importante de la ciudad, una fábrica de papel, de donar papel grueso, que luego usaba para construir un museo temporal. El museo fue inaugurado por toda la ciudad, y celebrado con una fiesta de 24 horas que terminó con el museo en llamas. Como vieron que un museo puede ser un espacio físico para albergar la riqueza cultural y espiritual de la ciudad, la comunidad defendió con vigor la existencia del museo. Dándose cuenta que la autenticidad no puede venir del exterior, Jaar ofreció ayudarles a construir su propio museo permanente. El liderazgo de Jaar, que les abrió una nueva visión y les capacitaba para crear algo que da cuerpo a sus valores y su espíritu, crea espacio para que emerja un nuevo liderazgo local.
Tercero, vimos como las artes escénicas pueden proveer el recipiente para el cambio social. Durante la semana en Columbia, pasamos el tiempo tanto con el Impact Repertory Theatre, que monitoriza a la juventud de Harlem y les enseña cómo las artes escénicas pueden ser una salida positiva, como con el Theatre for the Oppressed, que capacita a mujeres maltratadas, niños soldados y trabajadores explotados, para compartir sus historias y colectivamente generar soluciones a sus problemas. Estar en el escenario da a individuos, que de otra manera serían “invisibles”, el respecto y la atención que merecen. A veces esto solo puede hacer más para resolver la inigualdad que los programas de gobiernos o la sociedad civil. Las audiencias pueden  sumergirse ellas mismas emocionalmente en las vidas de los otros, crear una empatía más profunda y romper muros culturales que de otra forma resultan en conflictos futuros.
Finalmente, aprendimos nueve palabras que pueden ser inmensamente poderosas para conectarnos con la gente que nos rodea, con y para la que estamos comprometidos para mejorar el estado del mundo. Como los actores en el escenario antes de que empiece la función, aprendimos decirnos a nosotros mismos con nuestra mente plena, nuestro espíritu pleno y nuestro cuerpo entero: “I am here in this space with you all” (“Estoy aquí en este espacio con todos vosotros”).
Estas palabras pueden ser el camino más sencillo y hasta más poderoso para construir la disciplina interna y la pasión contagiosa que nos permite estar al mismo tiempo presentes como seres con sentimiento y para subir al escenario como líderes globales.

Esto es lo que dijo Abigail Noble. Su “currículo” en la página web de WEF, interesante y “noble”:
Abigail, de nacionalidad estadounidense, empezó su carrera en la consultoría de gestión, asesorando a compañías de Fortune 500 sobre estrategia corporativa con Deloitte Consulting, y llevando a cabo análisis de política económica para gobiernos cuando estaba con el Grupo Brattle. Ha trabajado con gobiernos en Africa Occidental y Oriental sobre el desarrollo económico rural con las Naciones Unidas. Más recientemente ha ayudado a lanzar en 13 países de América Latina el programa Pioneros de la Prosperidad, una competición con premios de emprendimiento, diseñado para avanzar en la competitividad y en el impacto social. Ha trabajado en la facilitación de inversiones para organizaciones sociales, tanto sin ánimo de lucro que con, mediante su labor en el Social Equity Venture Funds (SEVEN), New Profit Inc. and Fidelity Investments, así como su trabajo como voluntaria con organizaciones de microfinanciación en Perú, Haiti y India. Ha sido premiada con una Beca Fullbright para estudiar la democracia y el desarrollo económico en Uruguay. Es Bachelor de Administración por la  Tufts University y obtuvo el Máster en Desarrollo Internacional en la Kennedy School of Government de Harvard. Y es bilingüe inglés español.

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