miércoles, 29 de junio de 2011

¿Es rentable el título de doctorado?

Acabo de leer en la página web flamenca de empleo, Vacature, un artículo cuyo título es ¿Es rentable para tu carrera un título de doctorado? Y Hace otras preguntas para aclararlo: ¿Cuál es la magnitud de la demanda de esta elite universitaria en el mercado laboral? ¿Qué es el valor añadido de los doctorados?

Citan un artículo del mes de abril en la revista Nature ‘The PHD factory’ según el cual hay hoy más  estudiantes de doctorado en el mundo que nunca, siendo China hoy el mayor productor de doctorados. El número de doctorados chinos creció un 40% cada año entre 1998 y 2006, en la India creció un 8,5% y en el Reino Unido un 5,2%.  Según el Centro Flamenco de Expertos de Investigación y Desarrollo ECOOM el número de doctorados en Flandes se duplicó en diez años (de 1999 a 2009). Cifras que impresionan, pero los autores se preguntan qué aporta para el desarrollo de una carrera.

Según Lucia Smit, socióloga de la Universidad Libre de Bruselas, que ha participado en un estudio sobre la movilidad internacional de los doctores, en Bélgica alrededor de un 30% de los doctores encuentran trabajo en el mundo de los negocios, y otro 30% entra en el sector público, mientras el resto continúa su carrera en el mundo académico. Dice que “apenas una cuarta parte de los doctores que son contratados por una empresa hacen investigación en laboratorios industriales. El resto aterriza en el sector de servicios, donde optimizan sistemas, desarrollan nuevos productos y mejoran procesos. Por consiguiente allí se cuenta con su aptitud para crear nuevo conocimiento, y menos con su conocimiento específico de su doctorado.”
“La facilidad de encontrar tu trabajo depende sobre todo en qué disciplina estás. En general los doctores en ciencias (aplicadas) encuentran más fácilmente un trabajo que sus colegas en ciencias humanas, porque son contratados por empresas donde la investigación y desarrollo juegan un papel importante. Aunque en Bélgica este tipo de empresas son menos numerosas que en el extranjero”, afirma Laurence Theunis de la asociación sin ánimo de lucro Focus Research, que acompaña a los estudiantes de doctorado para encontrar un empleo.

Lo confirman también resultados de un estudio del año pasado del Centre for Social Theory (CST), de la Universidad de Gante: “El empresarial parece ser un sector interesante para los doctores en ciencias exactas y aplicadas. Para todas las áreas de la ciencia, el sector público está en los tres sectores más atractivos. En este sector los doctores trabajan en servicios de estudios, pero también en otras funciones de expertos en la administración.” Laurence Theunis opina que “Hay a menudo puertas interesantes que se abren a la carrera para doctorados, si lo enfocan bien. Tengo la impresión de que hay una línea positiva: las empresas en nuestro país están cada vez más atentas a lo que los doctores les pueden aportar.”

Continúa el artículo preguntándose si esto se ajusta a la realidad. Porque con solo un 30% que trabaja en el mundo empresarial no parece que hay de momento un gran idilio entre los doctores y las empresas. Es más, el citado Centre for Social Theory habla de un 25%. “Mirando bien las cosas, un título de doctorado sigue siendo minusvalorado en el mundo de los negocios”, opina Lucia Smit. “Esto ocurre porque mucho directores de RRHH no están familiarizados con las aptitudes específicas de los doctorados. Se preguntan si desde el momento mismo de la contratación el contratado puede ser rápidamente económicamente rentable, o si sus aptitudes puedan aprovecharse de inmediato. Hay una brecha cultural: los directores de las líneas de producción se dejan llevar por los resultados a corto plazo, mientras los especialistas se ocupan de nuevas perspectivas y se concentran en un marco más amplio y en una perspectiva de largo plazo.”

El problema está también en la prensa, según Lucia Smit. “En la prensa vulgarizante se crea a menudo una imagen negativa de los doctorados. Un periodista saca entonces a un químico que no ha encontrado un trabajo contando toda una historia: ¿Qué hacemos con todos estos doctores que siguen sin encontrar un trabajo? ¿Y cuál es la relevancia social de esto? Pues de esto estoy segura: prestar atención a las aptitudes de desarrollo del conocimiento en un contexto industrial es esencial para sobrevivir en una economía del conocimiento. Solo por eso ya son importantes los doctorados.”
Y no solo eso: los doctores tienen también mucho que ofrecer a las empresas, así opina entre otros Laurence Theunis. “Los doctores tienen aptitudes que son muy adecuadas en el mundo empresarial: aprenden a pensar de forma analítica, a solucionar problemas, adquieren habilidades comunicativas, son creativos, aprenden a funcionar en grupo en un entorno interdisciplinar e internacional. Admito que un máster con cuatro años de experiencia en una empresa tiene la ventaja que ya conoce la cultura de la empresa. Es también lo que más se reprocha a los doctores: que no tienen una afinidad con una cultura de empresa o con un entorno empresarial. Esto no es totalmente incorrecto, pero tienen otros ases en la manga.”

Otro testimonio lo da Willy Verstraete, profesor a la Universidad de Gante, que prestó su atención a los ingenieros doctores y sus carreras en un grupo de trabajo del Comité de la Academia para las Ciencias y la Técnica (CAWET). Como profesor y padrino de la tecnología medioambiental flamenca ha acompañado a numerosos doctorados. Dice que “Un doctorado es, si está bien, un certificado de destreza, de perseverancia y de talento. Y la aptitud de trabajar a un ritmo determinado. Estas son importantes ventajas en el mundo de los negocios. Ni es necesario que el objeto (de la tesis) esté ligado a la empresa. He encontrado alguna vez a un doctor en musicología que ocupaba un puesto importante en un banco en la City de Londres. La destreza de la que hacía gala en su doctorado, la mantenía también en su empleo. Tener un enfoque correcto es más importante que el conocimiento en sí. Pero estoy absolutamente convencido del valor social del doctorado: ciertamente en una economía del conocimiento como la nuestra es de importancia vital que des a los mejores talentos una oportunidad de desarrollarse.”

En el artículo se pregunta: ¿Dónde está entonces a veces el fallo? En la poca atención para las aptitudes específicas de los doctorados, lo cual ya apuntaba Lucia Smit, pero esto no es la única razón, admite. Los doctores deben también poner de su parte. “Los doctores que quieren continuar su carrera en el mundo empresarial. Deben aprender a comunicar sobre sus aptitudes y desprenderse del objeto de su proyecto de investigación. Han construido habilidades y competencias, pero deben todavía transponerlas en un entorno empresarial. Deben por lo tanto trabajar para su desarrollo personal: ¿Qué quiero? ¿Dónde están mis intereses? ¿Cómo puedo envolverlo? Esto es una falta que algunos todavía tienen.”

Sobre el contacto con la empresa el profesor Willy Verstraete opina: “El contacto con la práctica es enormemente importante. Yo procuro que mis estudiantes de doctorado establezcan tantos contactos con el mundo empresarial cómo es posible. Y les animo a pensar con quienes quieren embarcarse. También, en el último año deben realizar multitareas como preparación a una carrera.”

El profesor Verstraete ve también otras razones de fracasos. “Un doctorado debería ser como los Juegos Olímpicos: da las mejores oportunidades para lucirse. Hoy esto es ya una idea un poco olvidada. No solo en Bélgica, pero en todo el mundo. Hay personas a las que se anima a hacer un doctorado porque le da a las universidades prestigio y dinero. Además, las remuneraciones de los estudiantes de doctorado también han subido. En sus dos últimos años mis estudiantes de doctorado ganaron casi 2000 euros. No tengo problemas con esto, pero sí crea una cierta tendencia a la comodidad. No hay “deadlines”, se convierte en una especie de formación continuada. Esto es una pena. Pero tranquilícese: las empresas saben muy bien en qué grupos de profesiones y universidades el doctorado tiene un valor real. Lo ven en su historial. El que sale de un “establo” adecuado tiene buenas posibilidades de encontrar un empleo en el sector privado. Los doctores conscientes de su carrera hacen bien examinar detenidamente en qué grupo aterrizan y cuál es su reputación.”

El profesor Verstraete lucha también con otro aspecto: “Uno de los mayores problemas es dirigir a los doctores hacía las Pymes, donde la innovación y el desarrollo juegan un papel esencial. Estas empresas más pequeñas se asustan cuando oyen qué salarios reciben los estudiantes de doctorado. No pueden afrontar estos altos salarios. Y esto desgraciadamente no es el único problema. Muchos estudiantes de doctorado no están acostumbrados a trabajar a un ritmo y tienen a veces una mentalidad ‘de 9 a 5’. Esto no les hace muy atractivos en el mercado de trabajo de las Pymes. Esto hace que los doctorandos se dirigen hacía el mundo académico o se van a una multinacional donde la estrategia es más importante que la prestación a corto plazo. De esta forma el mundo de las Pymes en Flandes corre el riesgo de perder la corriente del conocimiento.”

¿Qué debe ocurrir para disminuir la profundidad del agua que separa a las empresas y los doctores? Según Lucia Smit hay sobre todo una necesidad de una plataforma entre las empresas y los doctores. En Francia existe según ella un buen ejemplo: la ABG - Intelli'Agence, una colaboración entre el sector público y el privado, orientada a la selección y el entrenamiento de los doctores y a la confección de un banco de datos de doctores formados. “Las formaciones consisten en seminarios en los que participan también representantes del sector privado. La asociación organiza también de forma regular conferencias y cocteles informales donde las partes pueden establecer contactos. Actualmente estamos discutiendo sobre qué elementos transponer al contexto belga. Dentro de la Universidad Libre de Bruselas hemos empezado el año pasado un curso para estudiantes de doctorado sobre la comunicación orientada a la empresa. Y en un plazo corto queremos iniciar un centro de carrera para todo el que termina sus estudios en esta universidad.” Laurence Theunis dice: “El acompañamiento es enormemente importante, y nosotros también nos ocupamos de ello. Pero es también un poco un problema cultural. Una persona que es médico o abogado goza de una alta estima en nuestra sociedad. Con el doctorado no es el caso. ‘Doctor’ es algo que no se ve con frecuencia en una tarjeta de visita. En Alemania todos lo hacen. También en este aspecto hay trabajo que hacer.”

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